Música

El universo es música

El "círculo de quintas", que relaciona las notas musicales entre sí, relacionado con colores según las leyes del compositor Alexander Scriabin. En el centro, cómo podría verse el teclado de un piano según esas leyes. (Imagen: DP)
El círculo de quintas relaciona las notas musicales entre sí. En este modelo concreto, aparecen también representadas por distintos colores según las leyes del compositor ruso Alexander Scriabin. En el centro, un ejemplo de qué apariencia tendría el teclado de un piano según esas leyes de Scriabin. (Imagen: DP)

Todo puede ser convertido en música

Hace algunos años, los medios difundieron una sugestiva pieza musical llamada «el sonido de Júpiter», producida a partir de las emisiones de radio del planeta gigante, recogidas por la sonda Voyager. Era, en pocas palabras, música planetaria. Y, ¿saben qué? Suena bien. Es decir, no es una canción de los Beatles, ni tiene una melodía que pueda usted cantar en la ducha, pero se escucha con agrado, es interesante. Parece la banda sonora de alguna película de ciencia ficción:

Lo mismo se ha hecho con otros planetas y astros, aunque esta de Júpiter es una de las que más me gustan. Pero, ¿es que son capaces los astros de componer música? Obviamente, la respuesta es no. Las emisiones de Júpiter pueden ser traducidas a lenguaje musical, como también pueden ser convertidas en líneas sobre una pantalla. Casi cualquier fenómeno natural que pueda ser expresado mediante números puede ser convertido en música, siempre que esos números no sean demasiado complejos. También pueden ser convertidas, cómo no, secuencias como los decimales de pi o la de Fibonacci. Al final del artículo veremos algunos ejemplos curiosos de esto. El resultado es en ocasiones fascinante, como escuchar una música venida de ninguna parte. Pero aun así surge otra pregunta: ¿cuál es el proceso? La música parece algo tan etéreo y emocional que resulta difícil imaginar que una fría lista de números, el sordo ruido de un planeta o incluso los minúsculos pulsos eléctricos de una planta puedan producirla. Y sin embargo, pueden.

La música es matemática

A diferencia del lenguaje verbal, el lenguaje musical está sujeto a leyes numéricas rígidas. En un idioma hablado, cualquier palabra puede ser dicha con diferentes acentos o pronunciaciones, incluso puede hestar mal heskrita, sin que el mensaje se pierda por el camino. Sin embargo, esto no sucede con las notas musicales. Usted no puede «pronunciar» mal una nota musical sin que el mensaje resulte inefectivo. Para que dos notas musicales formen una melodía comprensible, o para que suenen en armonía cuando son emitidas a la vez, debe haber una relación matemática precisa entre las respectivas frecuencias de sus ondas sonoras. Esa relación matemática es cuantificable. Es como una ley.

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36 comentarios

  1. Magnífica fuente de conocimiento este artículo… y qué impotencia la que se siente al saber que hasta a Júpiter le cuesta menos componer que a mí!

  2. ¡Excelente artículo! ¿Es suyo…?

  3. La música es libre y no debería regirse por la aplastante lógica de las matemáticas. Eso o todos somos autómatas. No me quiten eso también, era todo lo que tenía.

    • Pepe Isbert

      Ah, ¿entonces está usted como yo? ¿Sexo tampoco?

    • Disculpa, pero vas un poco desfasado, la relacion entre musica y matematicas es mas vieja que el baul de la Piquer, y eso de que «es libre» es mas falso que Judas, la musica y el arte en General siempre las han tenido, para bien o para mal.
      Te recomiendo que leas algo sobre musica, las escalas, los modos, los tonos, la armonia, son matematicas y reglas, mucho Antes que tu y yo nacieramos.

      • Me temo que eres tú el que está desfasado: estás hablando exclusivamente del sistema temperado; o sea, de menos de cinco siglos y exclusivamente de la música culta occidental. Pretender reducir toda la música a eso es como reducir las matemáticas al libro de texto de 1º de la ESO.

        • No es el sistema temperado. Los modos, escalas y tonos ya eran viejos cuando Pitágoras descubrió las relaciones matemáticas de la armonía. En todas las culturas que practican la música o el canto existe una escala tonal y por lo tanto matemática, aunque no sea siempre la misma. La única excepción son, precisamente, las atonalidades de la música culta occidental del siglo XX.

        • Te han dado un buen zas en toda la boca, no sere yo el que encima haga sangre, pero es que ademas las reglas de la musica abarcan mucho mas alla que la mera armonia, los modos y escalas de cualquier cultura Musical del mundo o la llamada musica culta occidental, sino en otros muchos estilos musicales nuestros, como el Flamenco, por ejemplo. Los llamados Palos (modos que diria un academico) son patrones (reglas), de tono y armonia que un buen gutarrista y cantaor debe conocer. El arte libre es un invento de hace cuatro dias de los presuntos vanguardistas, pero que no se sostiene por si mismo, como la historia del arte ha demostrado, pero ese es otro tema.

  4. «A diferencia del lenguaje verbal, el lenguaje musical está sujeto a leyes numéricas rígidas.»

    Para nada. La música es un constructo cultural, al igual que el lenguaje hablado, una serie de convenciones sobre cierto sustrato físico y neurológico en realidad bastante maleable.

    Precisamente la existencia de innumerables sistemas de afinación, tanto en la cultura occidental como en otras, muestran que las relaciones matemáticas de las alturas de las notas no necesitan ser particularmente estrictas. El sistema temperado es un ejemplo paradigmático de componenda entre una consonancia aproximada y un determinado conjunto de posibilidades combinatorias que favorecen incorporar al lenguaje ciertos giros sintácticos, como la modulación.

    También se pueden oponer a esta afirmación tradiciones musicales como el gamelán indonesio o aquellas que no hacen un uso de la altura musical definida.

    • Isobel Pantoha

      ¡Eeeehhhvengaya, el Apichatpong Weerasethakul este, conyo…!

    • Emilio de Gorgot

      Le digo lo mismo que al lector de más abajo: la tonalidad/atonalidad no era el tema del artículo y entrar en ello hubiese complicado innecesariamente el texto.

      En cuanto al gamelán, no soy un experto, pero si hacemos caso, por ejemplo, a Debussy, tiene sus propias leyes armónicas. Lo que he escuchado no sigue la estructura tonal occidental, desde luego, pero está muy lejos de sonar anárquico.

      Y una cosa más: podría discutirse mucho sobre el que un «sustrato físico y neurológico» sea maleable signifique también que, en ausencia de influencia moldeadora, no posea propensión hacia determinados esquemas. Eso sería mucho decir.

      • Por supuesto que tiene propensión hacia algunos esquemas: la psicoacústica viene aceptando desde hace tiempo que la sensación de consonancia está relacionada con la serie armónica, entendida como coincidencia o refuerzo de parciales. Pero esta consonancia psicoacústica: 1) tiene amplísimos márgenes de tolerancia, demostrados por el sistema temperado 2) no tiene necesariamente que evolucionar hacia un elemento sintáctico del lenguaje, como demuestra el gamelán. Lo que es mucho, pero muchísimo decir, es que «el lenguaje musical está sujeto a leyes numéricas rígidas», porque se está implicando una trascendencia física o matemática que no existe y se está obviando lo más importante: el carácter convencional o cultural de la música.

        • El sistema temperado de 12 notas, que es el que venimos utilizando en la música occidental desde hace unos siglos y es responsable de la gran mayoría de las que consideramos obras maestras de nuestra tradición, es una prueba fehaciente de que los factures culturales son más relevantes que los físicos-matemáticos-biológicos: se abandona la consonancia perfecta a favor de un sistema más favorable sintácticamente. La historia de los sistemas de afinación es la historia de la inconsistencia psicoacústica del ser humano: por un lado el oído percibe la consonancia en base a la serie armónica, que es lineal; por el otro percibe las relaciones interválicas de forma logarítmica. Esta paradoja impide que matemáticamente se pueda dividir la octava en una escala con intervalos consistentes. ¿Dónde queda entonces la trascendencia matemática de la música ;-) ?

          • El sistema temperado no respeta «perfectamente» la consonancia de quinta, pero las escalas occidentales se construyen, precisamente, partiendo de este intervalo. La cuestión no es que se haya renunciado a esta consonancia sino que la «resolución» del oído apenas permite percibir que en el sistema temperado no está perfectamente afinada. En cualquier caso, no se trata, de «amplísimos márgenes». Cuando uno escucha la quinta temperada (700 cents) y la contrasta con la pitagórica (702), lo que comprueba es que en realidad son casi indiscernibles.

            De hecho, este sustrato físico de la música sí que existe, aunque con su margen de error (efectivamente, leyes «rígidas» tampoco aplica). Casi todas las escalas de distintas culturas respetan, precisamente estos dos intervalos: la octava (2º armónico) y la quinta (3er armónico). Incluso el tan mencionado gamelán, utiliza la 8ª y una quinta bastante desafinada, eso sí (720), al menos la escala Slendro. Por otra parte se trata de música hecha principalmente con metalófonos, cuyos espectros no son perfectamente armónicos. Esto podría haber afectado bastante al desarrollo de la propia música (¡volvemos a la física!).

            En fin, que sí, que hay cultura y hay «cierto» margen. Pero también es sano divulgar (en este sentido, no creo que el artículo aspire a ser especialmente preciso) el sustrato «físico» que sostiene otros aspectos de la música más convencionales.

      • En ningún momento he implicado que el gamelán fuera anárquico, no sé de dónde saca eso, ni que la música no tenga reglas. Simplemente que el fundamento de estas reglas, como en toda manifestación cultural, es últimamente convencional, no trascendental. También las reglas del lenguaje verbal se pueden analizar en clave científica: por ejemplo, preposiciones, artículos o determinantes suelen ser palabras cortas por razones de optimización del soporte comunicativo. O cosas como la regla de los tres tercios en composición visual. Pero rigideces cabalísticas no, por favor, que somos bichos complejos de carne y hueso.

  5. Lo de Pitingo me va a dejar varias noches sin dormir. La pesadilla de todo músico echa realidad. En lo demás, excelente artículo. Quizás habría que añadir que las relaciones o intervalos entre notas no son lo perfectas que parecen.

    • Emilio de Gorgot

      La verdad es que compadezco al guitarrista de Pitingo. Todos somos humanos y seguro que había un motivo comprensible para su error (apostaría a que el motivo pudo ser haberlo ensayado en distinto tono a requerimiento del cantante). Eso sí, lo de los gorgoritos en versión atonal es algo difícil de olvidar. Ya lo siento por sus noches de sueño. Es como haber tenido un bebé, pero sin el bebé.

  6. Pingback: El universo es música

  7. Con esto que cuentas una persona sorda podría oir su entorno, de tal manera que podría reconocer los objetos a su alrededor usando su oido y también claro con ayuda de un ordenador que convirtiera los objetos en sonidos.

  8. Por supuesto. Y el origen del universo no es el BIGBANG, sino una BIGBAND.

  9. Jorge Rodriguez

    Efectivamente, como han dicho anteriormente convertir cualquier cosa que no suene a música es una chorrada.

    La cagada BASE del artículo es creer que la música TONAL es la música y punto. Habla todo el rato de las CUALIDADES NUMERICAS de la música, cuando la música en sí no tiene ninguna cualidad numérica. Si la tiene la música TONAL occidental, música que, por otro lado, hace ya unos 150años que no se utiliza en música clásica contemporánea (no es algo de ayer) e incluso numerosos tipos de rock o jazz se han alejado ya de ella.

    La música tonal está ordenada artificialmente, y por tanto podemos ordenar artificialmente cualquier cosa para que suene. Es estúpido. Podemos hacer la canción del «número de veces que me rasco la entrepierna al día» o la canción de «la temperatura media del agua en el caribe». Los sonidos en sí son frecuencias, por lo tanto son infinitos, y no tienen ningún orden.

    Evidentemente todo esto de las relaciones matemáticas en la música es meramente cultural, a pesar de la brasa de algunos musicólogos en encontrar la «consonancia» en los intervalos matemáticos, cual Pitágoras. Si te vas a Indonesia y escuchas una orquesta de gamelanes o te vas a la selva o a la India, allí los intervalos consonantes serán otros, la tonalidad NO EXISTE, las relaciones matemáticas tampoco y el concepto de lo que suena bien y lo que suena mal se difumina para siempre.

    Lo mismo ha ocurrido en nuestro país con la tonalización de todos los cantos mozárabes y antiguos que teníamos en la tradición folclórica. La capacidad de cantar y encontrar armonía en otros intervalos, muchas veces microtonales, se perdió con la introducción de instrumentos limitadísimos en este sentido como la guitarra o el piano, que solo pueden tocar en un único y exclusivo sistema de afinación Tonal.

    Las «Leyes de Scriabin» que cita el autor, no son tales. Son simplemente unas relaciones que estableció debido a su sinestesia, y las cuales compartió a modo de anécdota en alguna carta con algún compañero suyo de promoción como Rachmaninov, que si bien coincidía en algunos colores, en otros no. Es bastante común en la historia musical las relaciones sinestésicas en los grandes compositores. Por otro lado, dado que mi trabajo de fin de carrera fue sobre la evolución del lenguaje musical de Scriabin, he de decir que el hombre no estaba muy bien de la cabeza. Probablemente una sífilis o alguna historia rara acabaron con su cordura años antes de morir y se dedicó a componer cientos de canciones utilizando su acorde místico por cuartas y vislumbrando representaciones de su obra en el Himalaya y cosas así. Por tanto, yo que he leído bastante sobre él, lo situaría muy lejos de alguien que relacionó matemáticas y música y más cerca de los pirados sofistas de la época. Eso sí, su evolución hasta ese punto es interesantísima musicalmente porque predice el fin de la tonalidad unos años antes que los miembros de la segunda escuela de Viena.

    Ya que habla de música y mates, el autor podría haber citado a Xenakis.

    • Emilio de Gorgot

      Ya que nos ponemos a puntualizar:

      En primer lugar, en el propio artículo se dice que incluso en la música occidental existe música que no es tonal en el sentido convencional, pero que ese no es el tema del artículo, que entrar en ello complicaría la explicación y que por eso la dejo fuera. Lo dice en el propio texto, insisto. Puedo entender que a usted le hubiese gustado que el tema del artículo fuese otro, pero no lo es. El tema elegido era más sencillo de tratar tomando como base la música tonal a la que estamos más acostumbrados en Occidente.

      Ahora bien, se podría discutir mucho sobre todo lo que afirma usted sobre tonalidad. El rock, por ejemplo, nunca ha dejado de ser música tonal. En el rock existen multitud de recursos atonales, seguro, pero están casi siempre englobados dentro de estructuras tonales. Sin embargo, eso sería tema para otro artículo.

      En segundo lugar, lo de calificar como «chorrada» el convertir lo no musical en musical es una valoración subjetiva que usted hace y que yo respeto pero no comparto. Piense que algunos músicos experimentan para encontrar ideas interesantes en diversas fuentes no musicales, como números, etc. Están en su derecho, y humildemente, desde mi respeto a esos músicos talentosos, no me parece una opción artística descabellada. Dependiendo de su habilidad pueden obtener muy buenos resultados mediante el «trabajo de cocina» mencionado en el artículo. Incluso de la música hecha por el azar o por un erizo pianista pueden emerger ideas interesantes (insisto: ¡el fraseo del erizo sobre el piano me parece fascinante!). La cuestión es cómo se usen después esas ideas.

      En cuanto a Scriabin, bueno, sus leyes eran sus leyes y funcionaban en su sistema. Acepto enmiendas sobre la terminología, así que use la palabra que prefiera en vez de «leyes». Pero al grano: usted puede tener sobre Scriabin la opinión que quiera, pero a mí el ruso me ha servido como ejemplo para ilustrar cómo obtener una relación entre frecuencias cromáticas y sonoras. Yo personalmente prefiero escuchar a Sly Stone antes que a Scriabin, pero me temo que Sly no encajaba muy bien en la temática del texto.

      O a Jimi Hendrix, que a los ingenieros de sonido les describía el sonido que buscaba hablando de colores y sensaciones visuales… pero lo hacía de una forma tan subjetiva y metafórica, sin leyes o relaciones numéricas propias, que tampoco me servía como ejemplo.

      • Jorge Rodriguez

        Bueno, no te ofendas por el calificativo de mi anterior comentario. Califiqué de «chorrada» simplemente el concepto de traducir valores numéricos a valores musicales. Es chorrada porque es algo tramposo y sin ningún valor. Puesto que es algo que se puede hacer con TODO en el universo. Podemos traducir pedos a colores si hacemos la relación que nos convenga. Podríamos pintar una sinfonía por ejemplo. Todo es medible por tanto todo sirve.

        El problema del texto, insisto, es que la música YA no tiene en sí misma ninguna relación con las matemáticas. CERO. Ni la propia música TONAL guarda ya ninguna relación matemática perfecta que la justifique frente a otras. Hace ya 300años que se truncó la afinación (en épocas del querido Bach) para «cuadrarla» en el teclado y ayudar a los cantantes. La tercerca es el intervalo más consonante de la música occidental, ¿no? Pues no has escuchado una tercera perfecta matemática en tu vida. Y probablemente si la escuchases te resultaría disonante. Siguiendo las leyes Pitagóricas de afinación claro (que son las que siguen patrones matemáticos «precisos»). La consonancia es un hecho meramente cultural y eso está más que estudiado y no se discute en ningún lado ya.

        Hay muchísimo rock NO tonal, como por ejemplo algunos tipos de math rock y algún postrock alternativo. Se utilizan hace mucho escalas exóticas fuera de la tonalidad, sonoridades orientales que no están en nuestra escala diatónica o ritmos complejos. Incluso he visto a alguno utilizar como ritmo los valores añadidos de Messiaen (básicamente copiados de la música hindú, pero que a nosotros nos resultan cacofónicos/aleatorios). Ni siquiera podemos establecer esa relación ritmo/matemáticas. Los ritmos en oriente son tremendamente complejos y muy alejados de nuestros patrones simplificados.

        Que los números sean fuente de inspiración para los músicos es un tema completamente diferente; al igual que lo ha sido la religión, el amor, el drama, la naturaleza, la vida, el arte, la poesía… y así hasta el infinito. Todo puede inspirar a un compositor, incluso un erizo como bien apuntas. Hace ya más de un siglo que, con el serialismo, componer se convirtió en un ejercicio matemático más que en uno artístico, y la historia musical terminó abandonando ese camino rápidamente.

        Mira que hay ejemplos en el siglo XX de músicos serialistas, serialistas integrales, minimalistas, matemáticos, etc… Insisto en que Scriabin no es el mejor ejemplo. Toda su teoría musical parte de una base filosófica sofista. Scriabin era sinestésico. Veía colores en la música cuando tocaba. Es una «enfermedad», una cualidad si queremos llamarlo así. Eso le pasa a MUCHA gente. Simplemente anotó los colores que él veía y los compartió por carta con algún amigo, de ahí que tengamos ese legado. Pero otros sinestésicos ven otros colores diferentes. Por cierto, también los falseó y exageró, nunca eran colores puros ni una imagen vívida.

        Por cierto Scriabin tiene piezas preciosas, te recomiendo entero el op.16 de Preludios (de cuando adoraba a Chopin y componía a su forma pero con un rollo más oscuro) y las Sonatas 3º y 4º por ejemplo (antes de que se le fuera la pinza por completo). Aún así, de su época mística se salvan cosas, Vers La Flamme o Deux Poemes son un buen ejemplo.

        • Uno que descubre la musica en un vaso de agua. Cientos de años despues, la musica y las matematicas no tienen nada que ver, tendran que ver entonces con el jamon iberico, no te j…
          La relacion armonica (matematica) de las Notas musicales se ha demostrado no solo teorica, sino practicamente por la ciencia. Cuando tocamos una tecla de un piano, no solo suena esa tecla, sino las adyacentes a el, por simpatia, y todas, absolutamente todas tienen una relacion armonica (frecuencia matematica con el).

          • Eso no es cierto. Te recomiendo leer sobre teoría musical.

            Las notas ya no siguen ninguna fracción perfecta. Lo seguían en la antigua Grecia. Pero la afinación ha cambiado a lo largo del tiempo y ahora no siguen ninguna relación perfecta. Algunas perduran, obviamente como la octava y algunas quintas. Pero vamos, que la relación consonancia/matemáticas, es mentira, que es la cuestión de lo que se quería decir.

            https://www.teoria.com/es/articulos/temperamentos/04-irregulares.php

            Escúchate esos dos fragmentos y dime cuál suena bien. Los dos tienen los mismos «errores» repartidos en diferentes quintas. Pero tú estás acostumbrado a uno, que será el que te suene bien. Lo dicho: pura cultura.

            • Llevo muchos muchos años leyendo teoria Musical, y la musica tonal sigue siendo la mas usada en el mundo occidental, salvo la musica experimental y las llamadas vanguardias. La relacion consonancia matematica es cierta, y se ha demostrado fisicamente, con errores y adaptaciones, pero cierta.
              Es cierto lo que dices sobre cultura y musica, pero las convenciones tonales siguen plenamente vigentes, pese a Schönberg y los que vinieron despues.

        • Gracias Jorge

  10. Creo que no es del todo cierto eso de que todo el mundo sabe algo sobre música, ahí tenemos a Julio Iglesias.

  11. Este articulo me ha puesto a tono.

  12. Ivonne Valdez

    Me gustó bastante el artículo, la creación sonora por medio de software está generando resultados muy interesantes. Sin meterme en la cuestión musical. El oído humano mostrará una mayor apreciación de composiciones que tienen como base un estímulo externo que se convierte en cualquier otra expresión: color, sonido, movimiento.

  13. Lo primero felicitarte Emilio, me encantan tus artículos pero en este hay una imprecision. Los sintetizadores si que se desafínan, de hecho los modernos sintes digitales software intentan emular esa característica añadiendo un factor de aleatoriedad como un parámetro más del mismo. Gracias!

  14. Pingback: El universo es música | Festival Internacional de Piano Guadalquivir

  15. me parece increíble! LA MÚSICA ES EL ORIGEN DEL UNIVERSO, TODOS SOMOS MÚSICA!

  16. EXCELENTE ARTÍCULO!!!! MUCHAS GRACIAS!!!!

    TODO EMPEZÓ EN EL ESPACIO, CON MÚSICA
    LA MÚSICA ES EL ORIGEN DEL UNIVERSO
    TODXS SOMOS MÚSICA, ENERGÍA Y VIBRACIONES
    QUE RISA LOS HATERS QUE NO ENTIENDEN ESTE ARTÍCULO Y SOLO SE PONEN A ESCRIBIR MIL RAZONES POR LAS CUALES QUERER PROBAR QUE EL ARTICULO NO ESTÁ GENIAL BUSQUEN VIDA BROS, AL FINAL TODXS SOMOS MUSICA ENTONCES NO SE ENOJEN Y ACEPTENLO!!!!
    TODAS Y TODOS SOMO MÚSICA

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