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Cervantes: el hombre que acabó con España

Supuesto retrato de Cervantes atribuido a Juan de Jáuregui. No existe ningún supuesto retrato de Cervantes cuya autenticidad haya sido establecida. (DP)
Supuesto retrato de Cervantes atribuido a Juan de Jáuregui. No existe ningún supuesto retrato de Cervantes cuya autenticidad haya sido establecida. (DP)

Un viejo pasea por la calle Francos, sujetando unas cuartillas bajo el único brazo que todavía le responde. Es moderadamente pobre y, quizás, infeliz como nunca antes, pero se agarra al desengaño y a dichas cuartillas como únicas motivaciones para seguir vivo. Observa con delicadeza cómo le miran sus vecinos, algunos sin disimular la sonrisa que el viejo escritor les provoca. Nadie lo admira, él es el culpable.

El siglo XVI, ya desde 1492, había marcado el ánimo español con la peor de las armas: el éxito. Este había colocado sobre la cabeza del imperio la corona que lo reconocía como la potencia más poderosa del mundo y, claro, eso no hay ego que lo soporte. Con la península ya reconquistada y unificada, con un nuevo continente aún por exprimir y con una identidad más o menos forjada bajo ese martillo que alguien llamó «la monarquía de todas las Españas», el país comienza a florecer.

El Renacimiento, además, había colocado sobre el tapiz unas cuantas plumas encargadas de dignificarlo. Garcilaso, el poeta soldado capaz de sonetear el amor y de morir durante el asedio a una fortaleza. Los místicos, un grupo poético que encontró, por primera vez en siglos, la llave de lo simbólico.

En lo económico, el pueblo no pasa hambre. O, al menos, vive con la esperanza de dejar de pasarlo. Por muy pobre que uno haya nacido, siempre se puede encontrar la plata en Perú, la gloria en Amberes o el reconocimiento en Lepanto. Es, por tanto, una época feliz. Simplemente, España se había vuelto idealista. Pero el idealismo, como casi toda virtud aquí, dura lo que tarda en abandonarlo el vecino.

Escondida y olvidada, la historia se había cruzado de brazos esperando a que el cáncer se expandiera. Ya cruzaba errante la sombra de Caín que siglos más tarde reconocería el poeta, y ante eso poca cara se podía plantar. El desastre de la Armada Invencible (más tarde victoria en el cómputo general de la guerra, pero desastre al fin), el temblor religioso que sacudía Europa y la enemistad con Francia que se traduciría en la Guerra de los Treinta Años (este sí, el punto final), acabarían con el optimismo español que tantas victorias había originado.

Es en este punto cuando una figura recoge la bandera del fracaso y la ondea con fuerza, demostrando que al mortal le seduce el hundimiento. Pocos sabían que el vejestorio de la calle Francos, todavía llamado Miguel de Cervantes, es esa figura. Figura que, por cierto, solo se conoce a través de su propia prosa:

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32 comentarios

  1. Pingback: Cervantes: el hombre que acabó con España

  2. La Serenidad De Los Cielos.egf

    Quizá sea el mejor de los artículos sobre Cervantes y El Quijote que he leído, el que más me ha interesado de principio a fin. ¡Enhorabuena, Carlos! Estaré pendiente de todo lo que escribas

  3. El artículo es válido, le sobra el archicliché «quijotización de Sancho». Le falta lo más interesante: explicar cómo la recepción de la obra condiciona la redacción de la segunda parte.

  4. Es natural que al no entender el Quijote, este se remita a una ‘supuesta’ vida del autor, que, por supuesto, se vincula al protagonista. Así el protagonista es un fracasado porque su autor lo fue, no triunfó como poeta o dramaturgo…..No hubo sin embargo triunfo mayor como literato ya en su tiempo…
    El protagonista del Quijote es un tonto y un mentecato, mientras que el autor es discreto y ambos así se exponen de la primera a la última página. El primero es un creyente y el segundo es realista y ejemplar, que es el propósito de la novela cervantina frente al realismo de la maldad de la naturaleza humana -llevado a su extremo en el Guzmán.
    Sancho, que no sabe leer, sabe pensar (como todo ser humano lo hace, sin necesidad de ritos o ideologías de iniciados)
    Don Quijote, sin embargo, se proyecta sobre el mundo para hacer confesar con la punta de la espada en el cuello…., tal como hacen los paises o armas incorporadas, pero El Quijote no es sino ocasión de describir amaneceres (donde espera vernos Cervantes harto contentos en la otra vida), amaneceres que, en efecto, como dice el autor no se suscriben a una determinada frontera.

    • ¿El protagonista del Quijote tonto? Léelo antes de hablar.

      • Tonto sí. Cree que Altisidora ha resucitado.
        Cree en la cabeza encantada.
        Cree en el Dulcineo que le presentan los duques
        Cree en el mono encantado
        Quiere que le pongan ya sobre caballo en tierra de moros para liberar a Gaspar Gregorio
        Etc. etc
        Cervantes nos hace notar esto, aunque también le reconoce algunos momentos lúcidos, así como que es o pretende ser un héroe por lo humano y no un héroe al uso, adulador o mamón

        • Pero, ¿cree? ¿de verdad cree? ¿Cree siempre? Don Quijote es un hombre que elige la locura. Esto no tiene nada que ver con la estupidez. Ni siquiera es un «idiot savant». Es un loco lúcido.

  5. Que bien!Soy italiana pero leì El Quijote (en italiano:una traduciòn bonita).
    Me gustaron tambien, el verano pasado, los articulos sobre la ruta de El Quijote
    publicados por El Paìs.Disculpe por los acentos

    • Los acentos no son problema, y menos si empieza vd diciendo que es italiana.

      Con lo que nos queremos italianos y españoles, y lo que conozco a los italianos (y a los españoles, que para eso lo soy), siempre me ha extrañado que Italia y España no formen parte del mismo país (¡y que algunos catalanes se quieran ir!).

      Estoy seguro que Cervantes, de despertarse en 2016, sería de la misma opinión,

      • Comparto plenamente su opinión. De hecho, los cerca de cinco años que Cervantes pasó en Italia (casi el mismo tiempo que en Argel) fueron fundamentales para su evolución personal y, sobre todo, para su formación literaria. Es algo que se suele eludir con demasiada frecuencia, como en este artículo

  6. Veo que aquí también se impone la moda de los titulares sensacionalistas, pretendidamente impactantes y desde luego, faltos de todo rigor.
    Seguramente, ese mal sabor de boca inicial me ha predispuesto ya a la hora de leer el artículo. Y ha hecho que me golpeen más las frecuentes salidas de tono; esas frases «genialoides» que salpican el texto con demasiada frecuencia. Como muestra, un botón: «Escondida y olvidada, la historia se había cruzado de brazos esperando a que el cáncer se expandiera» (!!!)
    Habría bastante que decir sobre las afirmaciones rotundas (y bastante aventuradas, carentes de matices y no sobradas de rigor) sobre la obra, la vida, la personalidad, y hasta los pensamientos y los sentimientos de Cervantes.
    Pero tal vez esté yo muy puntilloso; puede que el gancho en el hígado que me ha propinado el titulo, me haya dejado un poco turulato.

  7. Felicidades, hay que tener mucho valor para decir que la España de los siglos XVI y XVII es una España feliz y que no se pasa hambre.

    • Estas en lo cierto. Pero, mas alla del titulo (hay que atraer!) es un bella pieza. Autonoma. No tiene porque ser rigurosa. Menos en este tema. Pero debe ser virtuosa, intrigante y aspirante a la corona del exito, a contramano del tema, «que -con el autor negado- busca exaltar el fracaso». La pieza es exquisita porque lo logra.

    • E incluso decir que en el siglo XVI y XVII Espña es España. Lo dejó de ser con la independencia de Portugal y Flandes, la revuelta de Cataluña? Es gracioso reivindicar que en 1492 España estaba unificada. Gracias a Diós, siempre nos quedará la academia para desmentr las ucronías…

    • Felicidades logrando suponer que desde tales siglos el Hambre desaparece de españa

  8. Raul Eduardo Paz

    Soy argentino viviendo en Australia ,lei el Quijote en estas tierras por primera vez
    y me enamore del Caballero andante y de su quizas notan fiel Sancho estos dos atorrantes me han hecho llorar,reir ,emocionarme y a partir de aqui aprender a leer la literatura hispanoamericana.Gracias por el articulo ,colecciono y archivo todo lo que ustedes publican ,especialmente todo el boom y por supuesto ltodo lo referido al genial manchego

  9. Virtuosa construcción. Falaz en lo histórico. Pretendidamente fidedigna y algo efectista. Pero, a quien le importan las fantasias si uno disfruta del paisaje?

  10. Francisco Tostón de la Calle

    Hola, amigos. Excelente artículo sobre un tema inagotable. Su mérito está en aportar algo personal a lo que muchos ya han dicho, cosa nada fácil. Lo más revelador para mí es lo que encierra como símbolo de la España imperial la muerte de Don Quijote. Y ese creo que es uno de los pilares del inmenso valor de la obra literaria y del mérito de su autor: con la muerte de Don Quijote mueren los sueños de una España que aspiraba a gobernar el mundo e instalar en él un régimen cristiano, inspirado en los valores de justicia y bondad del Evangelio. También mueren con él los propios sueños de Cervantes en su aspiración a la fama, al reconocimiento, al aplauso y al bienestar tan merecido y nunca alcanzado. Por eso, especialmente la segunda parte del Quijote tiene ese tono melancólico que nos llega al corazón, sin que dejemos de sonreír con los arañazos de los gatos en la cara de Don Quijote y las maldades que le prodigan a Sancho los servidores del duque en la ínsula Barataria. De ahí a pensar en el Quijote como símbolo del fracaso de los sueños de cualquier hombre, no hay más que un paso y no es forzado darlo. De ahí también su valor universal y el orgullo para todos los hispanohablantes de que un hombre haya logrado crear ese milagro en nuestra hermosa lengua castellana.

  11. Don Cuixot de la Taca

    España es un país que me la trae floja, igual que esa lengua que algunos llaman ‘español’ y que para mi no pasa de ser ‘castellano’.
    Cervantes y su Quijote divierten un rato, pero de ahí a filosofar sobre España, pues es tomar la parte por el todo.
    Es España ‘unificada’, en que capítulo del cuento sale? porqué ni vuestra lengua habéis conseguido imponer.
    Por cierto, Don Quijote se aburre tanto en su pueblo, que ya sabemos qué le pasa y donde acaba ;) Adéu, pesats!

    • Frédéric Nyst

      Buenas tardes, Don Cuixot de la Taca… Respeto todas las opiniones, está claro. Yo, no soy español pero comparto con muchos europeos un interés máximo y mucho respeto por la literatura y la Historia de la Península. Contrariamente a usted, España no me la trae floja. Des goûts et des couleurs, on ne discute pas… En cuanto al Quijote del Gran Cervantes, pues, ¿qué quiere que le diga? Conozco a un joven francés que vive en Bélgica, un chico rebelde e idealista: es de padre normando y de madre vasca española. Él siempre había detestado a su familia española que tachaba de racista e intolerante, todo lo que él odiaba. Y un día leyó El Quijote de Don Miguel de Cervantes. Me comentó el libro con un entusiasmo extraordinario. Ese chico francés entendió a Don Quijote como nadie, alabando a esa figura emblemática, Me dijo textualmente (traduzco del francés): “¡Cervantes me ha reconciliado con mi parte española, nunca lo olvidaré!». Il est l’un des nombreux enfants de Don Quichotte et terriblement fier de l’être. Bona nit.

    • Jajajajajajajaja. ¡Hola palurdo! Jajajajajajajaja.

    • «Tanto como España imperial -en su caida- habilito la gloria de un talento, que sin su caida, no se hubiera fecho tan famoso» (si le creemos al autor de esta pieza notable) puede que Catalunia ahora pueda tener algun escritor de sus deseos -siempre fracasados, ay- de ser independiente. Pero quien te lo dice? Tal vez no aburra tanto un heroe catalan (por lo imprevisible…)

    • Sancho Panxa

      Manifiesta usted un curioso desprecio contra sí mismo. Sospecho que adolece usted del conocido «síndrome del mestizo», que ha sido bien estudiado y analizado por psicólogos y otros profesionales de la salud mental, y que consiste en el odio hacia alguno de los componentes de la propia naturaleza (sea en el aspecto étnico, social o cultural). La naturaleza humana, y en especial la cultural, siempre es compleja, siempre es mezcla, siempre es mestiza. Y lo sano y saludable es asumir esa diversidad de orígenes que siempre nos enriquecen.
      Muestra usted desprecio hacia su propio idioma, el castellano (o español, que de ambas maneras se denomina) y con ese «vuestra lengua» pretende usted negárselo a sí mismo y echarlo fuera, lejos; y es ése uno de los síntomas característicos del «síndrome del mestizo».
      El idioma es propiedad de sus hablantes, pertenece a todos. Y, por tanto, es tan suyo como de cada uno los demás usuarios. Y si no lo fuera, como despectivamente alega, es obvio que ni lo leería, ni lo escribiría. Pero si lo que pretende decir es que no quiere que sea su idioma, la mínima coherencia sería dejar de hablarlo, de leerlo y de escribirlo (y asumir las consecuencias, claro).

  12. Excelente artículo y muy interesante, me ha aportado información sobre la vida de Cervantes que desconocía por completo. Sólo quiero hacer constar una pequeña queja-barra-aclaración; se menciona que la localidad de Esquivias es manchega, cuando no es técnicamente así (que alguien más ilustrado me corrija si estoy errando), aunque la comunidad autónoma es Castilla La Mancha, el topónimo manchego se aplica a una región con los límites un poco difusos, pero que en teoría linda por el norte con los montes de Toledo, y decir que ésta localidad es de esta región sería, desde mi humilde opinión, incurrir en un ejercicio de panmancheguismo.

    Por lo demás no tengo nada que decir, y un placer seguir leyéndoos.

    • Exacto, aunque no sea un error significativo, Esquivias está en la comarca toledana de La Sagra, no en La Mancha.

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  15. “Cervantes habría podido combatir la Inquisición, mas prefirió poner en ridículo a las víctimas de aquélla, es decir, a los herejes e idealistas de toda especie. Tras una vida llena de desventuras y contrariedades, todavía encontró gusto en lanzar un capital ataque literario contra una falsa dirección del gusto de los lectores españoles; combatió las novelas de caballería. Sin advertirlo, ese ataque se convirtió en sus manos en una ironización general de todas las aspiraciones superiores: hizo reír a España entera, incluidos todos los necios, y les hizo imaginar que ellos mismos eran sabios: es una realidad que ningún libro ha hecho reír tanto como el Don Quijote. Con semejante éxito, Cervantes forma parte de la decadencia de la cultura española, es una desgracia nacional. Yo opino que Cervantes despreciaba a los hombres, sin excluirse a sí mismo: ¿o es que no hace otra cosa que divertirse cuando cuenta cómo se gastan bromas al enfermo en la corte del duque? Realmente, ¿no se habría reído incluso del hereje puesto sobre la hoguera? Más aún, ni siquiera le ahorra a su héroe aquel terrible cobrar conciencia de su estado al final de su vida: si no es crueldad, es frialdad, es dureza de corazón lo que le hizo escribir semejante escena final, es desprecio de los lectores, cuyas risas, como él sabía, no quedarían perturbadas por esta conclusión.”
    Friedrich Nietzsche

  16. Un perfil de los días de Quijote al al lado de Sancho .

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