Deportes

La Eurocopa que ganó Franco

El equipo nacional con la copa. (DP)
El equipo nacional con la copa. (DP)

Al grito de «Rusia es culpable» miles de españoles se lanzaron, por convicción o por obligación, a combatir en las estepas contra la Unión Soviética del lado del Eje. La División Azul cobijó a aquellos españoles que vieron el auténtico infierno en las nieves de Leningrado y el Voljov. Entonces nadie podía imaginarse que esa venganza prometida por Ramón Serrano Súñer, «el cuñadísimo», ministro y factótum del régimen, se iba a postergar durante dos décadas. La venganza sería futbolística. O eso, al menos, nos vendería el franquismo.

«La victoria sobre el enemigo de fondo, la exportadora de la revolución mundial, de la monstruosa hidra cuya cabeza hemos cercenado en 1939», así definió el magnífico escritor Manuel Vázquez Montalbán la victoria de nuestro país en la fase final de la Eurocopa del año 1964, jugada por España contra la URSS, en la que un mítico gol de Marcelino nos permitió alzarnos con nuestro primer triunfo importante, tras la medalla de plata de los Juegos Olímpicos de Amberes 1922 y hasta la era de Luis Aragonés y el tiquitaca. Cuarenta y cuatro años de espera y cuartos de final.

¡Rusia es culpable! Culpable de nuestra guerra civil. Culpable de la muerte de José Antonio. El exterminio de Rusia es exigencia de la historia y del porvenir de Europa… (Ramón Serrano Súñer, el 23 de junio de 1941, día siguiente a la invasión de la URSS por Hitler).

Propaganda de la División Azul. (DP)
Propaganda de la División Azul. (DP)

La apertura internacional

Tras la Segunda Guerra Mundial, la España franquista sobrevive como una anomalía que incomoda al resto del mundo: el último país fascista, aliado, aunque no durante la contienda, de las potencias del Eje. Un país que, en muchas cosas, estaba inspirado en el fascismo italiano y en el nazismo y que ahora se quedaba solo en el mundo, aislado en una política económica autárquica de hambre, racionamiento y estraperlo. Fuera de la ONU y del Plan Marshall, por el que los americanos ayudaron a reconstruir la Europa devastada de posguerra.

Las circunstancias empezaron a cambiar en el año 1953, cuando un Concordato con la Santa Sede y los Acuerdos Bilaterales con los Estados Unidos tuvieron como consecuencia que el franquismo fuese aceptado por el mundo occidental: A los Estados Unidos ya no le preocupaba el pasado fascista de nuestro país, disimulado ya durante años, sino la necesidad de disponer de nuestras bases aeronavales para proyectar sus fuerzas hacia el resto de Europa en un hipotético conflicto con su máximo enemigo, la Unión Soviética. En 1959 se selló definitivamente la alianza: Eisenhower llegó a Madrid y se abrazó con Franco.

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15 comentarios

  1. Pingback: La Eurocopa que ganó Franco

  2. Josef Bretones

    ¿Por qué se cuenta la plata conseguida en Amberes 1922 y se obvía el oro de Barcelona 1992 y la plata de Sidney 2000 cuando se habla de los títulos de la selección española de fútbol?
    Pese a esta duda el artículo me ha gustado mucho.

    • Cristóbal Villalobos

      Nos referíamos a triunfos de la selección absoluta. La de Amberes lo era, no así las de Barcelona y Sidney. Sin embargo, podríamos haberlas mencionado sin duda.

  3. Gran articulo.
    Cuentan las leyendas, que al zaragocista Marcelino al final del partido lo tuvieron que rescatar y casi obligar , ya que parece que no le hacia ninguna gracia , a salir del vestuario a saludar al que entonces era el jefe del estado.

  4. Víctor Linero

    Leyendo los comentarios de la época, parece que estábamos en a actual Corea del Norte.

  5. Obviamente todo régimen dictatorial (o aspirante a, aunque se disfrace de demócrata), lo que debe hacer en primer lugar en llenar el imaginario colectivo de la gente de un enemigo común, para justificar su propia necesidad («tenemos un enemigo común, y nuestro régimen es el que más y mejor lucha contra él, ergo este régimen es necesario. Las miserias y privación de libertad que sufrís son necesarias para batir al enemigo común»).

    Y desde los albores del siglo XX el deporte ha sido una eficaz arma de propaganda, y un sustituto a las armas cuando éstas no se podían usar.

    Pero a pesar de lo anterior, no se restar méritos a los deportistas que ganan, y de alguna este artículo lo hace.

  6. Estela Marinera

    Todas estas cosas frívolas que germinaban en los 50 (Eurovisión, los campeonatos europeos de fútbol y deportivos en general…) ayudaron a remendar Europa tras la WWII, piénsenlo bien. Aunque el totalitarismo franquista hiciera un repugnante uso político de ellas, es cierto.

  7. Antonio Torres

    Interesante artículo, pese al «olor de multitudes».

  8. Antonio Torres

    Error mío. «En olor de multitudes» es una expresión correcta. Pido disculpas y lo resto de mi primer comentario.
    Muy interesante artículo. ¡Gracias!

    • Francisco Padín

      La frase hecha es «en loor de multitudes» (es decir, recibiendo las alabanzas de las masas). En «olor de multitudes» es una frase sintácticamente correcta, pero es una deformación de la frase anterior y su sentido es oscuro. ¿A qué huelen las multitudes??

      • Estimado Francisco: no.

        «En olor de multitud(es) es la expresión preferible para indicar que alguien cuenta con la admiración de muchas personas, mejor que en loor de multitud(es).

        Como explica el Diccionario panhispánico de dudas, la locución en olor de multitud (o de multitudes) es relativamente reciente y se originó por analogía con en olor de santidad y otras similares, frecuentes en textos medievales y clásicos, en los que la palabra olor se usa de forma metafórica, pues se entiende que la cualidad a la que se alude se exhala como un aroma.

        Con ese mismo sentido de ‘rodeado de, envuelto por’ se empezó a usar ya en el siglo XX en olor de multitud.

        El hecho de que el término olor, en su acepción no metafórica, diera lugar a «interpretaciones jocosas» de la expresión, hizo que en las últimas décadas algunas personas lo sustituyeran por loor (‘elogio’ o ‘alabanza’) en una forma de ultracorrección que, según la misma obra, conviene evitar.

        La construcción en loor de es correcta y frecuente, pero ha de ir seguida del sustantivo que expresa la persona o cosa a quien se dirige la alabanza, no quien la realiza («Predicó en loor del difunto»). Así, en sentido recto, en loor de multitud significa que alguien alaba a la multitud, no que alguien recibe sus alabanzas».

        https://www.fundeu.es/recomendacion/en-loor-de-en-olor-de-multitud/

  9. «Tras la Segunda Guerra Mundial, la España franquista sobrevive como una anomalía que incomoda al resto del mundo: el último país fascista, aliado, aunque no durante la contienda, de las potencias del Eje.»

    Mal, muy mal, olvidar que en Portugal ya había Salazar antes que Franco, olvidar que el fascismo portugués era neutral y aliado de ambos lados (inglés y alemán), olvidar que el fascismo colonial portugués llevó Portugal a defender sus provincias del ultramar durante 10 años de guerra colonial portuguesa en nada menos que 7 países. Y mal olvidar la revolución de los claveles que terminó esa guerra y el regimen fascista portugués, operada por capitanes veteranos de la misma guerra y militantes comunistas.

    • Salazar fue sin duda alguna un dictador, y la inspiración de su gobierno era el fascismo de Mussolini, pero nunca ha sido considerado un dictador fascista. Los motivos parecen ser más técnicos que políticos, pero así es.

  10. Pingback: Cristobal Villalobos | La Eurocopa que ganó Franco (JotDown)

  11. Fue algo parecido al Mundial de 1978 que ganó Argentina, por entonces comandada por una junta Militar

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