Ciencias Sociedad

La batalla por el cannabis medicinal

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Fotografía: Nicolas L (CC).

La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar. Porque no tiene, porque le falta marihuana que fumar.

Esperen. No se arranquen ustedes a bailar. «La cucaracha» no viene a este reportaje sobre el cannabis medicinal para hacer el chiste más obvio de la historia de los reportajes sobre marihuana. No se trata de eso. «La cucaracha», aunque no se lo crean, va a servirnos de punto de partida para entender por qué en 2016 seguimos versando y versando sobre la legalización del cannabis. La cucaracha era, en realidad, un soldado mexicano de las huestes de Pancho Villa, algo perezoso el hombre, que no estaba dispuesto a ponerse delante de los fusiles gringos sin pegar antes unas buenas caladitas. Con la marihuana todo se ve de otra manera. Incluso la muerte.

Los norteamericanos se quedaron con la copla, nunca mejor dicho, le sacaron tarjeta amarilla a la poción mágica de sus vecinos del sur y, para cuando la Gran Depresión golpeó los cimientos del incipiente imperio veinte años después, qué mejor chivo expiatorio que los mexicanos, sus drogas y su alboroto. Las cifras y las estadísticas no arrojaban diferencias sustanciales entre el comportamiento de los futuros espaldas mojadas y los blanquitos, pero por qué dejar que las estadísticas arruinen una buena política xenófoba. Aprovechando que el Mississippi pasaba por Memphis la marihuana se ilegalizó, como unas cuantas décadas antes se había ilegalizado el opio, que convertía a los chinos en una fuerza de trabajo imbatible, o la cocaína, la droga de los negros.

Esta, sin embargo, no es la historia de la ilegalización de la marihuana. Ya se han llenado bibliotecas enteras sobre el particular. La marihuana no es el demonio que fue, ni siquiera para los más beatos del lugar. Ahora ya no se trata de mexicanos, chinos o negros; para cualquier chaval menor de edad es mucho más sencillo conseguir heroína, cocaína, eme o marihuana que una lata de cerveza. Sigue siendo ilegal, pura cabezonería del establishment, y eso merecerá capítulo aparte, pero en torno a la maría circulan corrientes de aire mucho más interesantes que «legalización sí, legalización no», con mucho menos calado en la opinión pública. Corrientes como las que promueve el Observatorio Español del Cannabis Medicinal (OEDCM), de reciente cuño, y otras organizaciones similares que remueven cielo y tierra para exponer y estudiar las propiedades terapéuticas de la marihuana.

Empecemos por el principio. Qué es el cannabis y cómo nos afecta.

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5 comentarios

  1. Pingback: La batalla por el cannabis medicinal

  2. Agustín Serrano

    Un artículo muy bueno.

    Felicidades.

    Nota: no me gusta el cannabis.

  3. ¡Gran artículo!

  4. Silvia Martin

    Respecto al CBD está claro que el potencial de todos estos productos de CBD está infravalorado debido a la legislación actual, cuantos puestos de trabajo e ingresos se conseguirían, si el negocio de las semillas es legal deberían legislar y que se cree una economía a su alrededor, pero claro, como ecis en otro articulo vuestro https://www.jotdown.es/2016/12/mito-del-cannabis-medicinal/ sus virtudes medicinales no tienen nada que ver con el negocio nque está por venir

  5. Pingback: El humo ciega los ojos de Willie Nelson - Jot Down Cultural Magazine

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