
El sistema nervioso autónomo consta de dos partes, el simpático y el parasimpático, que se encargan de regular las actividades involuntarias del organismo. El sistema nervioso simpático incluye dos largas cadenas de ganglios situadas a ambos lados de la médula espinal y se encarga de gestionar la respuesta corporal ante algunas emociones como el miedo o la ira. Ante una amenaza, el sistema nervioso simpático pone en marcha una respuesta muy básica que en inglés se expresa con un juego de palabras, fight or flight, que nosotros traduciríamos como «lucha o huye», y que consiste en preparar al organismo para una acción intensa y súbita. Para ello hace que el corazón lata más rápido, los pulmones aceleren el ritmo respiratorio, la digestión se ralentice o se detenga, se liberen compuestos energéticos —fundamentalmente grasa y glucógeno para dotar de energía suficiente a los músculos—, se dilaten los vasos sanguíneos de los músculos, constriñéndose los de otras zonas del cuerpo para disponer de esa sangre muscular extra. Y no solo eso, el oído se centra en los sonidos importantes, lo que llamamos exclusión auditiva, la pupila se dilata para ver con más claridad y el sistema visual se centra en lo que tiene delante dotándose de la denominada visión túnel. Son todo mecanismos para afrontar esa situación de peligro. Si la opción elegida es luchar, los músculos más oxigenados son los de los brazos para golpear y los de la mandíbula para morder, y cuando es huir, la sangre va hacia los músculos de las piernas. También se estimula la función coagulante, de manera que el cuerpo esté preparado ante una posible herida y tapone rápidamente una posible hemorragia, y se incrementa la sudoración para enfriar el cuerpo y evitar el sobrecalentamiento generado por la actividad muscular y el incremento metabólico. Una maquinaria perfecta con un único objetivo: sobrevivir.
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Qué bien escribir algo con ese título y conseguirlo en tus lectores!
Gracias
¡Gracias! ¿Qué más puedo decirte? Pensaba que era un artículo complicado, hablando de ganglios del sistema nervioso autónomo y esas cosas mías pero está claro que la piel de gallina nos hace sentirnos vivos como pocas cosas y nos conecta unos con otros.
Excelente artículo, como todos los del autor. Mis felicitaciones.
¡Tengo un fan! Mil gracias, Luchino. Lo de escribir siempre es solitario y recibir una respuesta amable es un verdadero regalo.
Genial artículo!! Me encanta el sutil camino de empezar hablando de un tema para acabar con otro hilado con elegancia y rigor.
¡Gracias, Raúl! ¡Me pongo colorao! A veces, cuando escribo tengo la sensación de crear una pequeña melodía, intento que me sigáis, sorprenderos con unos tambores o que solo suene una flauta en el silencio. No siempre sale, claro, pero cuando me dices que ese hilo lo has descubierto, es una sensación muy especial. ¡Un abrazo!
Gracias por un artículo tan bien escrito y tan rico en buenas ideas y mejores intenciones. Necesitamos que alguien nos recuerde que la ira y la malevolencia que nos hostigan continuamente —desde el vecino del tercero hasta la columna del periódico, el discurso político, el contertulio avinagrado o el borde del coche de atrás— nacen de frustraciones mal resueltas, que absurdamente acaban siendo contagiosas si nos descuidamos. Necesitamos que nos recuerden que lo bueno también se contagia, y dónde buscar.
¡Gracias, Pse! Estoy contigo, no solo todos podemos decidir en parte al menos en qué mundo preferimos vivir sino también podemos ayudar, aunque sea un grano de arena, a crearlo también un poco. Como bien dices, lo bueno también se contagia y está a nuestro alrededor. Un abrazo grande
Enhorabuena por el artículo. Excelente, entretenido y bien argumentado. Me ha gustado mucho. Ya había escuchado, y me parecía muy acertada, la idea de que las experiencias positivas y la capacidad de conectarnos con nuestro interior aumentaba nuestra empatia y conexión con los demás. Leerlo en el artículo de forma tan elocuente, elegante y bien fundamentada ha sido una maravilla
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¡Gracias, Luis! Siempre me dicen que escribo largo pero creo que una historia no siempre puede ser un flash, sino que tiene que «seducir» al lector y tiene que contar cosas. Vivo en una tierra fría y aquí había la costumbre de el el invierno contar historias alrededor de la lumbre. Si ha sido entretenido y bien argumentado, mis ancestros estarán satisfechos ;-) Fuerte abrazo
La última parte del artículo y los comentarios previos demuestran que hay esperanza para la humanidad: que lo que hoy en día lo que nos pone la piel de gallina no sea el frío o el miedo (que también) sino la emoción dice mucho y bueno sobre nosotros mismos. Y si alguien nos lo hace ver en un largo artículo que se nos hace CORTO, mejor. Digno de ser contado, y escuchado, en un filandón.
¡Miguel! Llevo varios meses reuniendo cosas para un «filandón». Pensaba llamarlo «filandón de la ciencia» pues son los temas que me gustan pero ha sido una sorpresa -grata sorpresa- leer tu comentario. Es un proyecto para el 2017, ojalá consiga salir con el empeño. Un abrazo desde cerca del fuego.
José Ramon Alonso, por casualidad estaba escuchando «Now we are free» de Hans Zimmer en mi rutina mañanera (después de otra semana de universidad, trabajo, deporte, banda y diversos deberes sociales (he dormido unas 12 horas)) y, con su aquiescencia, debo admitir que su artículo es uno de los mejores que he leído desde hace semanas, no solo en cuanto a contenido, sino en cuanto al vocabulario que emplea. Una belleza que se ve muy pocas veces, debido a esta imparable y ominosa biblioteca de babel que ya describió Borges en su momento y que para mí resulta ser una analogía perfecta al mar de sinsentidos que es internet hoy en día (para bien o para mal).
Me parece que tiene un estilo muy delicado y atento, una mezcla entre el mundo de Borges, la fluidez de Cortázar y el ojo analítico de Ernesto Sábato, que hace que muchos lectores rompan la equidistancia que se suele mantener con la información que se recibe de internet y se sumerjan de lleno con concupiscencia a devorar su sabiduría.
Cuando alguien hace algo tan mirífico, no me importa expresar mi más profunda gratitud.
Gracias.
No juego en la liga de esos señores, ni de lejos, pero me da mucha alegría cuando algo de lo que escribo le gusta a un lector. Lo que más envidia me da, además de esa agenda tan sugerente, es dormir 12 horas. ¡Hace tanto que no lo consigo! Un saludo muy cordial
Esto parece un concurso de alabanzas, y me sumo encantado.
No me atrevería a comparar el estilo de JRA con ese trío de argentinos geniales. Su estilo es también es cuidado y creativo, pero creo que la divulgación va en distinto plano que la narrativa.
Como comparación, tomaría el libro de geografía de Casiano de Prado que Ferlosio citó en «El Jarama». Ciencia narrada de forma concisa y exacta, en maravilloso español.
Tengo claro que mis libros de JRA (la serie «historias de neurociencia») es de lo mejor que de mi bliblioteca. Resiste la comparación con Gould, Sagan, J.Stewart, Comellas, L.Thomas… y alguno más de las baldas de los selectos.
Rigor y accesibilidad, todo. Que abren puertas a más lecturas, también.
Pero lo que destacaría es la forma humanista de contarlo. He leído sobre Phineas Gage a muchos autores, es una historia más que repetida. Pero nadie la cuenta con la empatía de JRA. Ni siquiera Sacks, otro hombre cercano al hombre.
Con todo mi agradecimiento a tanta estupenda lectura.
¡Jó, Lluis, me has alegrado la mañana! No es falsa modestia, no creo escribir tan bien como ellos, pero que me tengas en tu estantería con Gould, Sagan y compañía me hace levitar y me hace pensar que debo esforzarme por estar a la altura de tus palabras. Me ha gustado mucho que mencionaras a Lewis Thomas, mi favorito y que merece ser más leído. Ojalá algún día la vida me dé la oportunidad de darte las gracias en persona. Hasta entonces, vaya este agradecimiento por adelantado
un abrazo muy fuerte.
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