
El gran interés del público de los siglos XIX y XX por las exploraciones del planeta, y la admiración por sus grandes figuras, Aducen, Livingstone, y los demás, cesó como moda mayoritaria al comenzar la guerra fría. Y ello porque ahora había un lugar mucho más grande y exótico que contemplar: el espacio. La última frontera, como se encargaba de anunciar una voz en off al inicio de cada capítulo de Star Trek. La ciencia ficción cobró a partir de la década de 1950 un protagonismo inédito en la cultura, debido en parte a la contienda entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Las dos primeras victorias soviéticas en la carrera espacial fueron aplastantes, y aterradoras para los estadounidenses. Su enemigo había sido capaz de poner en órbita el primer satélite artificial, el Sputnik, y también de demostrar que un ser vivo, la perrita Laika, podía sobrevivir en el espacio, abriendo el camino a la exploración humana. Cuatro años después iba a ser el ruso Yuri Gagarin el primer ser humano en abandonar la Tierra y viajar al espacio. Aunque para entonces el Gobierno estadounidense ya había agrupado sus esfuerzos mediante la creación de la NASA, por lo que un mes después de Gagarin hubo también un astronauta norteamericano en órbita.
Pero la NASA no solo iba a orientar los esfuerzos técnicos que pondrían al hombre en la Luna, asegurando su supremacía sobre los rusos. También iba a convertirse en una poderosa arma de propaganda que presentaría resultados atractivos para el gran público. Los políticos estadounidenses la emplearían para atraer el voto ciudadano, los de la Unión Soviética para desalentar a sus enemigos. En Estados Unidos se recuperó el talento y la organización propagandística de la Segunda Guerra Mundial, para reconvertirlos en gabinetes de relaciones públicas y lobbies al servicio del Gobierno. Los cuales dedicaron gran parte de sus esfuerzos a influir en la cultura de la nación. Y lo hicieron alimentando los sueños de sus ciudadanos, ofreciéndoles algo más que una sucesión de hitos en la carrera espacial. Era necesario asegurarles que en un futuro próximo vivirían en un edén tecnológico donde sus problemas serían resueltos por robots, y su necesidad de trabajar posiblemente también. Un modo de acallar cualquier oposición a un millonario gasto público que afectaba a otras partidas como la sanidad, la educación o la lucha contra la pobreza.
Pronto cesaron las críticas, y la sociedad civil se contagió del entusiasmo hacia los viajes espaciales, y de la posibilidad de que existieran sociedades futuras muy avanzadas tecnológicamente. Los cómics y las novelas pulp fiction de temática espacial fueron, en los años cincuenta, las primeras manifestaciones culturales de esta tendencia. Género infantil los primeros, y literatura de consumo para un público con educación básica las segundas. Pero no tardaron en cobrar relevancia obras literarias tan sólidas como las de Isaac Asimov, Phillip K. Dick, Arthur C. Clarke y Ray Bradbury. Sus argumentos no solo comenzaban a ser aceptados como un género para adultos, sino ampliamente demandados. El desarrollo de la televisión aprovechó este interés por los asuntos galácticos y futuristas para lanzar en 1966 Star Trek, que a día de hoy sigue constituyendo un hito. Su capacidad de recreación de los viajes interestelares y la exploración de las galaxias marcaron definitivamente el camino a seguir por la ciencia ficción. Algo que se trasladó al cine en los años setenta y ochenta con grandes éxitos comerciales como la saga de La guerra de las galaxias, que generó una ola de admiración solo equivalente a su predecesora Star Trek. También el documental científico televisivo tuvo su auge con Carl Sagan y sus programas sobre el espacio.
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No es correcto que la misión del Apolo 13 supusiese «la séptima vez que se viajaba a la Luna».
De haber tenido éxito hubiese sido la tercera misión con el alunizaje de una nave tripulada, tras las del Apolo 11 y Apolo 12; como la maniobra de recuperación del módulo de mando exigía alcanzar la órbita lunar y rodearla para impulsarse aprovechando la gravedad del satélite terrestre, fue la quinta vez que una nave tripulada entraba en la órbita de la Luna, tras los Apolo 8, 10, 11 y 12.
En lo único en lo que el Apolo 13 coincide con el 7 es en que fue la séptima misión Apolo tripulada ya que los Apolo 7 y 9 lo fueron, aunque no abandonaron la órbita terrestre.
Es la primera vez que leo que alguien explica por qué es casi imposible que dos civilizaciones coincidan en el espacio tiempo, independientemente de que puedan existir en algún momento y en algún o algunos lugares del universo, incluso aunque puedan existir muchísimas civilizaciones es casi imposible que coincidan. Pero nos gusta creer que sí ocurrirá.
Yo estoy seguro de que existen Y hay contactos..OFICIALES.
Yo también. Y de que Elvis está vivo. Y de que Rajoy es un genio (no, esto no, que es broma).
A mí no me cabe ninguna duda de que Rajoy es un genio. Si a pesar de toda la corrupción y la gestión mediocre la gente sigue votándole es que debe ser una inteligencia superior.
O hay pucherazo
Reconozco que es muy atrayente la idea de que exista vida extraterrestre y, además, que podamos entrar en contacto con ella. Al mismo tiempo me asalta la duda del «para qué».
Sí son más avanzados tecnológicamente, su intención será someternos y explotar nuestros recursos. Si lo son menos, seremos nosotros quienes pretendamos explotarlos.
O no?
Aún entrando en contacto con los extraterrestres está el problema de las distancias en el Universo. Y se trata de un problema muy difícil de solventar. Si somos nosotros los que estamos más avanzados deberíamos estar inmersos en un desarrollo tecnológico extremadamente avanzado en relación a nuestras posibilidades presentes. De no ser así hasta el contacto se antoja casi imposible. Enviamos información a la velocidad de la luz, y no más allá.
Si son ellos los más avanzados y lo son tanto que solventan sin demasiados problemas el peliagudo tema de los viajes interestelares (o intergalácticos, who knows?) dudo mucho que tengan un problema de recursos. Todos los minerales que están presentes en la Tierra lo están también, y en muchos casos en mayor cantidad, en infinidad de planetas. No sólo en planetas, en simples asteroides, pequeñas lunas, etc. El agua es abundante también en una cantidad considerable de ellos. La vida probablemente no tanto, pero para qué querría explotar la vida extraterrestre una civilización que ha alcanzado tal desarrollo. Como no sea por antojo…
En fin, yo creo que en el caso de ellos fuesen mucho más desarrollados se parecerían más a los pulpos de siete patas de «Arrival» que no a los de tres patas de «La Guerra de los Mundos». O quizás es que tengo una visión ingenua de lo que es la inteligencia y a donde conduce a medida que ésta se hace más y más grande.
Existen, pero viajan con la conciencia y se pegan a los sentimientos que padeces en tus sueños sobre la perdida de seres queridos. Infórmate hombre…
Qué es eso de que «la edad estimada del Universo es de cien billones de años, y nosotros hemos surgido en los primeros trece mil ochocientos millones»? Supongo que es una mala traducción de «la duración estimada del Universo será de cien mil millones de años».
pobre entre tanta gente
John Glenn fue el primer estadounidense en orbitar la Tierra, en febrero del 62, casi un año después de Gagarin – no un mes (Shepard sólo hizo un salto suborbital).
Por otra parte, mucho más llamativo es el error de decir que el JWST, el telescopio de 9 mil millones de dólares, está exclusivamente pensado para observar atmósferas exoplanetarias. Es uno de sus objetivos, pero ni el único ni el más importante, como una sencilla búsqueda en la página oficial, sin ir mas lejos, nos revela. Por cierto, es el telescopio espacial James Webb, no James Webb Space ;)
Como bien apunta José Luis arriba, 13800 millones de años es la edad estimada del Universo (aunque nosotros, «estar aquí» hemos estado una ínfima fracción de ello, e incluso la Tierra sólo una tercera parte).
No es por pedantear, pero son errores muy aparentes y restan credibilidad y al resto del contenido.
Suscribo.
«Un modo de acallar cualquier oposición a un millonario gasto público que afectaba a otras partidas como la sanidad, la educación o la lucha contra la pobreza». ¿En serio? A ver si sabemos de qué hablamos antes de hablar: http://www.elmundo.es/ciencia/2014/09/28/542574ca268e3e7f158b4581.html
OK. El Articulo tiene muchos errores. Pero qué bueno que se hable del tema, para variar de política, economía, terrorismo, etc.
No existen.
Todo es producto del deseo y la imaginación del ser humano, como la religión y la fascinación por la Nutella.
Jamás existirán.
El otro día leí una cosa que me resultó muy curiosa. Yo la desconocía la verdad, pero existe la teoría de que las grandes extinciones han sido beneficiosas para que a día de hoy estemos nosotros aquí. El preduzco que acabó con los dinosaurios ayudó a que la vida se diversificara, ahí es nada, vamos que pensamos que un meteorito podría acabar con nosotros y sería una tragedia. Quizá esto no ha hecho más que empezar.
Apasionante tema.
Jua! Si los extraterrestres ya están entre nosotros, es muy probable que más de uno de los comentaristas sea uno de ellos. Yo no… que de la Tierra y El Cielo obtuve la religión y el conocimiento con la indiferencia de su dueño o dueños, atareados hoy en levantar arquitecturas y mañana destruir lo bello, y profetizo, y rezo inultimente, por nosotros y también por ellos, los alienígenos ya que como el Uno y El Cero, están solos y lejos en el Universo. Gracias por la pesimística lectura.