
Medita dos veces al día, en su pueblo de Milo, en las faldas del Etna. Opuesto —pero cerca— de un monje birmano, no sabemos si duerme dentro de un saco para no perder el contacto con la tierra, preparándose para una muerte que deberá llevarle, no tiene duda, a una nueva reencarnación. «Qué cosa quedará de mí, del tránsito terrenal, de todas las impresiones que tengo en esta vida», se preguntaba. Hoy vacía su mente, preparado para un viaje a otros mundos: «No time, no space».
En una tierra que fue la Magna Grecia, donde oriente empezó a mezclarse con occidente y nació nuestra civilización, Battiato es el hijo milenario de todo, de la alta cultura de los sumerios, del arte cuneiforme del escriba, que espera cerca de su Jonia natal, hoy llamada Riposto, en Catania, que retorne pronto la era del jabalí blanco.
Los ríos entre los valles de Mesopotamia desembocan en Cartago, delenda est, y se mezclan con la Roma africana y árabe de Libia, el Mediterráneo en verso, odiseas, ritos de sangre. Venecia-Estambul y D´Annunzio montando a caballo con fanatismo futurista. La infancia, la iglesia, el órgano de la sacristía, occidente, en un largo camino hacia el oriente que le costará la vida.
Su estilo es viejo, como la casa de Tiziano en Pieve di Cadore, aunque suele llevar gafas de sol para tener más carisma y sintomático misterio, y espera que volvamos a vivir como los bárbaros en su Ítaca particular siciliana. Deja sus ejercicios de respiración, Cristo en el Evangelio habla de reencarnación («We never died, we were never borne»), para salir de gira, como el Dalái Lama.
La tournée española de este verano comienza en Málaga: coso de la Malagueta, ciclo Terral, fresco de julio y albero ensangrentado que, danzando como los zíngaros del desierto, transmuta en el laberinto del minotauro en Cnossos. Después Madrid, Noches del Botánico, a lo Radio Futura, en guiño ochentero a cuando se hizo popular (pop), imitación de Martes y Trece incluida, en la España de La bola de cristal, donde un sabio que cantaba entraba dentro de lo razonable. Lo acompaña, de telonero, su amigo Juri Camisasca, autor de «Nómadas».
Si a Fraga le cabía el estado en la cabeza, o eso decían, a Battiato le cabe el Mediterráneo y sus milenios de historia, acumulados durante esa transformación del yo, aún inconclusa, ese viaje místico en el que es un nómada en el universo, plasmado en decenas de discos en los que toda esta filosofía se materializa en estilos que los críticos han denominado como música romántica, rock progresivo, música culta, étnica, electrónica, experimental…, teniendo tiempo, incluso, para escribir óperas, plasmar sus obsesiones a través de la pintura y hasta dirigir varias películas. En una de ellas, Niente è come sembra (Nada es como parece), aparece hasta Jodorowsky y llegó a narrar la iluminación de Buda.
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Grandísimo Battiato!!!!!,manda huevos que el impresentable de Dylan tenga el Nobel y gente como Battiato o Leonard Cohen no.Asco de mundo.
Tal cual!
Desde los 80, cuando sonaba «la estación de los amores» en la Radio, su musica ha sido la compañera de viaje, la sigo disfrutando hoy, me pierdo en sus canciones que no llego a entender todavía. Para mi Battiato es la antípoda de la vulgaridad
Yo le escucho cantar «la presencia de la artillería en países meridionales» y se me alegra el día.
¡¡Viva Franco!! Punto.
Grande Battiato! El mundo necesita más genios como Battiato y, por supuesto, menos franquitos mediocres estreñidos mentales.
A mis 17 años puedo decir que Battiato es, probablemente, uno de los músicos más fantásticos y peculiares de la historia. He leído con una sonrisilla todas esas referencias a sus letras que el autor dejaba caer entre líneas. Se nota que conoce al artista. Sin duda un gran artículo, felicidades!
Embarazada de un niño, mi hijo se llamará Franco en honor a este maestro. Aún debo escuchar prejuicios con respecto a este nombre, aunque confío en que pronto llegue su normalización.
Recomiendo un estupendo poema alegórico que la poetisa Ana Rosetti dedica a Battiato en el poemario «Yesterday»: Pasión y martirio de la devota de San Francisco de Catania. (En el siglo, Franco Battiato)
Cuidado. A ver si los nostálgicos del franquismo van a hacer el 20-N un homenaje encubierto a Francisco Franco gritando «Viva Franco Battiato» para disimular.