Ocio y Vicio Videojuegos

Jugando a la psicosis

Hellblade Senua’s Sacrifice (Ninja Theory).

Cierra los ojos. Nos oye. Sabe que estamos aquí. ¡Cuidado! ¡No le des la espalda! Busca las runas, las runas te marcan el camino. ¡Senua! No podrás salvarle, no podrás…

En la mente de Senua, las voces se contradicen: discuten entre sí; algunas avisan de los movimientos enemigos, otras dan pistas falsas. La guerrera celta se adentra en el territorio diezmado por los enemigos vikingos, llevando como única guía su espada, la calavera de su amado colgada al cinto… y su enfermedad. Las voces la torturan como torturan al jugador, rompiendo continuamente la cuarta pared; rodeándole, susurrándole.

El camino de Senua está marcado por el sufrimiento.

Hellblade Senua’s Sacrifice (Ninja Theory) es el videojuego que ha revolucionado el mercado este verano. Pocos lo esperaban; muchos lo abanderan ahora como una obra maestra. A Senua, su protagonista, podríamos catalogarla como uno de los mejores personajes femeninos en un videojuego por muchas razones: por su profundidad, por su dureza, por su fragilidad, por no poder ser reemplazada ni olvidada. Por su búsqueda. Por su dolor. Ninja Theory, responsables del juego y con sede en Cambridge (Inglaterra), se propusieron lanzar un videojuego independiente, sin apoyo de ninguna productora, pero con valores de una superproducción. Y atacando un tema que no se ha tocado en el mundo del entretenimiento digital: la psicosis y la enfermedad mental.

La psicosis es una enfermedad marcada por la pérdida de contacto con la realidad. Sus características van desde las alucinaciones a los delirios y los problemas sociales. Una enfermedad que, desde tiempos remotos, se trató como un estigma. La locura, el enemigo invisible. Hoy día la psicosis afecta, según la Organización Mundial de la Salud, a más de veintiúnn millones de personas en el mundo. Esto, ahora. Imagina un tiempo en que se desconocía lo que era. En que los que decían escuchar voces y ver cosas que no existían eran tratados como herejes: quemados en hogueras, tildados de siervos de designios malignos. Abandonados a su suerte, en el mejor de los casos. Tiempos de soledad y dolor. En ese tiempo vive nuestra guerrera celta, afectada por un mal que le provoca alucinaciones, que le hace oír voces que la acompañan en su búsqueda. Y esta no es otra que la búsqueda del amor: adentrarse en el Helheim, el infierno vikingo, para reclamar el alma de su amado, sacrificado a los dioses nórdicos. Y, como prenda, lleva su calavera. Como sacrificio, su propia vida y su alma.

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2 comentarios

  1. El mago Picontis

    Sí, muy interesante y tal… Lamentablemente, como juego es un walking simulator terriblemente aburrido, con algún combate también aburrido por el medio.

    No creo que este sea el mejor medio para aprovechar una historia así, sinceramente. Los videojuegos se JUEGAN, y darle adelante en el mando y tocar cuatro botones no es jugar. Llamadlo historia interactiva si queréis, pero juego como tal, lo es muy justito. Lo abandoné a la hora escasa de partida.

  2. Pingback: Heathen: Pagana - ColumnaGamer

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