
La celebración del I Congreso Nacional de Loas y Agradecimientos Científicos Innecesarios (LACI) ha respondido, como se esperaba, a las expectativas generalizadas de la comunidad científica que ha asistido a tan esperado simposio. Más de quinientos científicos españoles de las más diversas disciplinas académicas y áreas de conocimiento se han congregado este fin de semana para analizar, explicar y discutir la temática de los agradecimientos y sus implicaciones en las diferentes especialidades científico-técnicas, compartiendo diferentes encuentros en los que han tratado cómo los agradecimientos innecesarios se han popularizado en los últimos tiempos en las comunicaciones y publicaciones científicas de todos los campos del saber. El congreso ha recogido las siguientes sesiones de discusión:
Sesión 1. Agradecimientos a los organizadores
Estimaban los propios organizadores que era una pérdida de tiempo objetiva la excesiva duración dedicada al agradecimiento de los mismos organizadores en las diferentes conferencias especializadas. Es por ello que se inauguró el primer congreso de la LACI con una sesión sobre agradecimientos a los organizadores, donde se discutieron los pros y contras de esta especialidad. A partir de aquí se pretende poner en marcha una iniciativa para que las futuras charlas de los congresos puedan ir directamente al grano, sin necesidad de perder tan preciados minutos en tareas escasamente productivas y puramente cosméticas.
Sesión 2. Agradecimientos al resto de miembros del laboratorio
Muchas quejas existían en el sector de la investigación sobre la obligación de agradecer el trabajo de laboratorio a los propios compañeros del mismo, con especial hincapié en aquellos cuya solidaridad y ayuda huelgan por su ausencia. Es más, hasta se llegaba incluso a agradecer la participación a colegas que ya ni tan siquiera pertenecían al laboratorio de marras (las razones son variadas; algunos han huido a países más razonables, otros han dejado el noble arte de la ciencia), por no mentar a aquellos de los que, por el contrario, no se guardan excesivos buenos recuerdos. Con la celebración de la sesión número dos del I Congreso de la LACI, y las conclusiones en ella alcanzadas, se exime durante todo el año viniente a los conferenciantes de recordar y/o enumerar a los integrantes del laboratorio. Se estima que esta decisión aligerará el devenir de las siempre sufridas presentaciones de PowerPoint, dispensándose, por fin, al investigador de presentar la sempiterna y manida foto de grupo (o aquellas más originales instantáneas que siempre representan un riesgo inherente que podía minar la respetabilidad de algunos). A partir de este momento ya no se verán más fotos de científicos mirando de lado y con los brazos cruzados, al más puro estilo de un partido copero entre representantes de diferentes divisiones del deporte rey.
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No paro de reirme. A parte de las absurdas ponendas y consideraciones, no se me escapa que estos sarcasmos vertidos con justa razón contra todo y todos, tiene algo de semejanza con el problema de los primeros filósofos (y quién mas cerca de estos que un congreso de cientificos, innecesarios o no?): para conocer el objeto era necesario e ineludible conocer «a priori» el medio por el cual se conocía, sin despreciar absolutamente nada que tuviera un mínimo de implicación con el arte del saber, ni siquiera -como dijo uno- el hecho de rascarse la caspa mientras se piensa. Todo debe ser analizado para llegar a una sensata conclusión. Excelente. A proposito de científicos innecesarios, donde puedo informarme sobre los descubrimientos inútiles? He leído que existe también un congreso de científicos abocados a ese tema, pero me parece un bulo. Gracias por el momento de diversión.
Muy bueno.¿Por qué no una sección de humor fija?
Muchas gracias a JotDown por dar cabida a este análisis pormenorizado de la gilipollez que nos rodea.
Y gracias a Dios por ser ateo… Ya puestos…