Arte y Letras

No temas, voy a hablar de vudú

2016 01 22T095223Z 11638362
Un devoto en la celebración anual de Ouidah, Benín,  2016. Foto: Akintunde Akinleye / Cordon.

Kali Ma! Kali Ma!

¿Quién no recuerda al intrépido arqueólogo Indiana Jones atado contra un mástil tratando de no ingerir la sangre de Kali, para así evitar convertirse en un zombi al servicio de Kali Ma? Quizá la imagen no os llegue muy clara a la memoria. Pero si a eso le sumáis la imagen del niño con un turbante en la cabeza que está al servicio del mismo sacerdote del templo manejando un muñeco muy bien caracterizado con los rasgos del doctor Jones: el látigo, su chaqueta, su sombrero fedora… seguro que entonces si os vienen a la memoria las contorsiones estremecedoras del arqueólogo cada vez que aquel muchacho clavaba un puñal en el muñeco o lo acercaba al fuego. Indy estaba siendo torturado a través de la conexión simpática que habían establecido entre él y ese muñeco. Un muñeco vudú.

Odio tener que meterme con Indiana Jones, pero al menos lo hago hablando del templo maldito, lo que supone un cierto alivio. Pero, ¿por qué debo hablar mal de la segunda aventura cinematográfica del doctor Jones?

El templo maldito, entre muchas otras obras, ha sido una de las responsables dentro de la cultura occidental de perpetuar la imagen y creencia estereotipada sobre el vudú. Esa que le otorga un halo satánico y maligno, relacionándolo siempre con rituales de magia negra, venganzas, males de ojo e incluso con los zombis.

Pero el vudú no es más que una religión —una más—. A falta de estadísticas fiables, se habla de más de treinta millones de seguidores en todo el mundo, es posible que más. En los países africanos donde germinó, en la bahía de Biafra y todo el golfo de Guinea —en lo que hoy son Nigeria, Benín, Togo y Ghana—, el cristianismo y el islam conviven armoniosamente con esta religión tradicional. Es muy común encontrar a personas que practiquen el cristianismo y el vudú al mismo tiempo. Incluso hay muchos que esconden su verdadera devoción por el vudú tras su islamismo o catolicismo, simplemente por sentirse más aceptados dependiendo del lugar en el que vivan. Especialmente si es en las ciudades.

Vudú significa en el lenguaje de la etnia fon «espíritu». Procede de la palabra vodoum, en esa misma lengua, y viene a significar algo así como «místico».

El vudú es una religión animista que cree en la presencia de espíritus en todo lo que nos rodea. Rocas, plantas, animales, todo lo material en general está cargado de un ente casi divino que está constantemente en contacto con los vivos. Todo posee un alma; poderosas fuerzas invisibles que gobiernan el mundo y las propias vidas y que se manifiestan claramente a los no muertos. El vudú venera la energía creativa o acé y no hace una separación entre el mundo material y el trascendente.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

7 comentarios

  1. Genial artículo de Kike Gómez..muy apropiada para esta tarde de domingo…pues seguiremos intentando reconocer la realidad…

  2. «en lo que hoy son Nigeria, Benín, Togo y Ghana—, el cristianismo y el islam conviven armoniosamente con esta religión tradicional»
    Esta parte es alguna especie de chiste supongo.

  3. interesa el tema

  4. El rito del vudú es una práctica maléfica con intenciones malvadas. Los muñecos de vudú son un medio para un fin, dañar a aquel a quien representan. Nada de ciencia-ficción.

    Aparte, el vudú es una religión, faltaria más. Tendrá prácticas buenas, imaginoque sí. Pero el rito del vudú y su muñeco son lo que son. Los esclavos de Haití llevaron allí sus ritos, y se hablaba de una droga que transformaba personas en zombies.
    Lo de la antropóloga, creo, dice que si la magia no sé qué… En fin. Los que practican vudú creen en ritos mágicos, de modo que la ciencia aquí poco aporta, y lo de esa señora menos todavía.
    Gracias.
    Por último decir que los muñecos que tan graciosos te parecen no lo son para nada. Otra cosa es que funcionen.

  5. Quería profundizar en este tema

  6. Pingback: Fela Kuti: la leyenda del Presidente Negro - Jot Down Cultural Magazine

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*