Sociedad

Fariña

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Unos días atrás, un amigo me preguntó qué pensaba del auto judicial que acordaba el secuestro de Fariña —el libro de Nacho Carretero— a petición de Alfredo Bea Gondar, un señor que fue alcalde de O Grove años ha. Serio como soy, deslicé un «sin ver las referencias del libro y la demanda no voy a poder opinar». A los pocos minutos aparecían en mi correo electrónico las citas concretas de la obra referidas a Bea, las sentencias que lo absolvían y la demanda que ha presentado en la que pide que se condene al autor y a la editorial —Libros del K.O. a pagar medio millón de euros por daño moral. «It’s a trap», gritó mi cefalópodo interior, pero ya no había forma de escapar. Pregunté, en esta su revista de ustedes, si interesaba un artículo sobre la materia y se me contestó: «No irás a defender al alcalde, ¿verdad?»; repliqué veloz, «solo defenderé la verdad». Tenía el nihil obstat.

La telaraña fue creciendo. Empecé a leer artículos sobre el demandante, vi una entrevista muy divertida en La Sexta y terminé diciéndome compulsivamente: «contexto, contexto». Así que intenté comprar el libro, aprovechando que todavía no desobedecía ninguna orden judicial. Imposible: al parecer, hordas de ciudadanos preocupados por la libertad de expresión —o al contrario, vayan ustedes a saber— habían tomado la misma decisión y ya no quedaba ni uno en las librerías. Por suerte la copia digital es innumerable, como las obras de Dios, y por unos modestos 7,99 € pude perder una noche entera y enfarloparme hasta las trancas de contexto.

El primer descubrimiento que haces al leer el libro es que el señor Bea Gondar ha debido de tener un ataque de irrelevancia. En las más de trescientas páginas de la obra, entre miles de palabras y personajes de todo tipo, solo se le cita por su nombre en dos ocasiones, y una de ellas es una nota. Tan es así, que de desaparecer no lo notaría ni él, ya que afirma que no ha leído el libro, que lo ha hecho su abogado, por no hacer ganar más dinero a Nacho Carretero. Explicación esta extraña, ya que el abogado podría haberle prestado su ejemplar, pero que yo admito porque a mí tampoco me gusta prestar libros ni a mi padre.

Que el libro de Nacho Carretero no sea precisamente una biografía de Bea Gondar implica de entrada que la demanda pierda algo de fuelle. Si alguien acomete una empresa tan hercúlea como la de narrar la evolución del crimen gallego, desde los días de la piratería a los del contrabando de bienes de primera necesidad y, más tarde, del tabaco y la droga, se le ha de exigir un tipo de precisión y de exactitud que no es la de una sentencia judicial. A veces el paisaje se pinta difuminando los árboles del fondo a la derecha, pero eso no implica que el paisaje sea falso. El que dibuja Nacho Carretero rezuma verosimilitud y desasosiego. Como logro ya es destacado.

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7 comentarios

  1. Antes de leer las fundamentos de derecho expuestos por nuestro estimado leguleyo, yo pensaba que el amigo exalcalde era un jeta con más cara que un vagón de muñecos. Ahora tengo la convicción de que es un mafioso de la peor calaña, intentando dar otro palo, que el dinero fácil engancha.
    Honor dice el colega. Los tiene cuadrados

  2. Pues si es cierto lo que afirma Tsevan Rabtan, que seguro lo será, al amigo Gondar le ha salido un pan como unas tortas: le van a lavar la cara pero bien…

    Por cierto, otra sentencia de Garzón que le tumban, por lo que se lee en el artículo. ¿Y van…? Menudo fiera… Con razón era el santo y seña de la corrupción argentina en época de la Kirchner…

  3. No tiene nada que ver…, pero a mí lo que me gusta de este artículo es que el autor del mismo sea capaz de presentar su texto de una manera clara y diáfana.

  4. Pingback: ‘Fariña’, así es el libro “prohibido” en el que se basa la nueva serie de Antena 3 – Fase9

  5. Es un placer leer un artículo como este. Trabajado y, especialmente, escrito con una vocación tan lograda de claridad.

    Ante esto solo se puede dar las gracias.

  6. Enhorabuena por el artículo, curioso país en ka q gente como garzón es condenada y pájaros como Alfredo Bea se libran… y aún reclaman!curioso

  7. estaban todos metidos en el contrabando hasta las trancas
    y los partidos políticos, policías, jueces y todo el que andaba por allí trincaba la pasta sin problema… hasta los militares se dedicaban al contrabando (de trabaco) y nadie decía ni hacía nada para evitarlo

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