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Richard Ford: «De todas las cosas que he visto pasar en mis casi setenta y cinco años de vida, el amor es lo único que perdura»

Richard Ford para JD 0

Esta entrevista fue publicada originalmente en nuestra revista Jot Down Smart número 33

Richard Ford aparece envuelto en una gabardina de color crema. El viento sopla fuerte y trae una punta de frío impropia para el mes de abril, pero ha sido un año de nevadas primaverales en Nueva York, así que hay cierta resignación en los espíritus. Además, no son ni las 8 de la mañana, que es la hora a la que las personas inteligentes citan a los periodistas, para tenerlos con la guardia baja o la resaca alta, y es también la hora de la primera frase de algunas de sus novelas. Le esperamos en la puerta del Princeton Club, un club exclusivo en el centro de Manhattan, en el que socializan exalumnos, profesores y otras élites que orbitan alrededor de la universidad donde Ford dio clases en los ochenta, y que tiene su sede en Nueva Jersey, donde vive su personaje más famoso, Frank Bascombe.

En el ascenso hacia el bar, una mujer le dice: «Me recuerda usted a alguien famoso». «Soy exactamente igual que el novelista Richard Ford», le responde. Ella mira a su amiga y dice: «No, a otro». Le pregunto si le reconocen a menudo. «Solo cuando estoy de promoción, y sobre todo en los aeropuertos». Tiene un Pulitzer y un Faulkner: la del escritor es la más privada de las famas.

Se deben cerrar más acuerdos en el Princeton Club que en un palco de estadio de fútbol, pero como la hipocresía es el lenguaje que lubrica el comercio, en el bar del club no se permiten negocios y los ordenadores, tabletas e incluso papeles están prohibidos. Ford intenta negociar: su imponente altura, su pelo senatorial y sus ojos azules acompañan con gran armonía su tono, que es severo y con autoridad. Nada, son inflexibles. 

Sin guion, la entrevista muta en conversación. Ford tiene una gran habilidad para ser exquisitamente amable y decir cosas interesantes mientras ignora las preguntas que no le apetece responder. En general, uno quisiera llevarle a hablar del fondo que emerge en sus textos, y él prefiere responder sobre el oficio de escribirlos. Bien pensado, es parte del fondo: huir de lo trascendente y buscar siempre lo más plausible y pragmático para no abandonarse a lo mórbido o a lo oscuro. 

Sus libros parecen la traducción en forma de novela del pragmatismo norteamericano, de Emerson a Rorty.

Justamente ayer estaba dando clase sobre el texto El espíritu de la naturaleza de Emerson y me traje mi copia grande, gorda y hecha polvo de todos los ensayos y la correspondencia del autor, editada por Houghton Mifflin, porque quería mostrársela mis alumnos. Y les dije: «En algún momento de la vida, todo el mundo debería tener su propia Biblia. Y esta ha sido la mía durante cuarenta y cinco años». Los ensayos de Emerson han sido mi guía.

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13 comentarios

  1. Pingback: – Richard Ford: «De todas las cosas que he visto pasar en mis casi setenta y cinco años de vida, el amor es lo único que perdura» – ESPANTALHO

  2. Roger Kaputnik

    ¡Este sí que me gusta y no el pelmazo de Carver!

    • Alberto Villa

      Haz una cosa, Roger: no leas a Carver. ¿Ves qué fácil? Y recuerda para otras veces lo de desnudar a un santo para vestir a otro. No es necesario y, sobre todo, es muy injusto.
      En cuanto a la entrevista: enhorabuena, Jordi Graupera. Entrevistas así, tan previamente trabajadas, y tan vivas, son muy raras.

      • A ti lo que te pasa es que eres un hipócrita como el 99% de las personas. Digamos solo cosas maravillosas sobre cualquiera que sale mucho más rentable que lo contrario. ¿Para qué vamos a decir de alguien con contundencia que no nos gusta, si no tenemos nada a ganar y sí, mucho que perder? Elogios para todos, que no se enfade nadie y menos si nos va a perjudicar a la corta o a la larga. Aunque entonces… ¿Cómo sabremos con total certeza cuándo los elogios serán auténticos y sinceros…?

  3. jesus iribarren moreno

    Recuerdo a la madre encontrando al hijo casualmente en el estacionamiento de un supermercado, marchándose en el auto le dice «siempre te quise». Inolvidable y estremecedor.

  4. JESÚS ZULAIKA GOIKOETXEA

    El pensamiento que se cita de Emerson tal vez debería traducirse así:

    La coherencia empecinada es la pesadilla de las mentes pequeñas.

    «Consistency», aquí, siempre «coherencia», en cualquier caso.

  5. Un gran novelista, fantástica su trilogía de F. Bascombe; y otros libros, como Canadá, no le van a la zaga.
    Un yanqui atípico, y por eso me gusta ( los estadounidenses, en general, no son santo de mi devoción )

  6. Pingback: Red Corsaria #22: Underground sevillano y escritores americanos

  7. Qué bien estas dos personas que se han juntado aquí.

  8. Pingback: Mi homenaje a los periodistas deportivos – Blog de Javier Galán Gamero

  9. Pingback: La tierra no prometida – Goio Borge

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