Si bien «no por mucho madrugar amanece más temprano» es indudablemente uno de los refranes más sabios de la lengua española —justa réplica a aquel fastidioso «a quien madruga Dios le ayuda»—, tampoco es de extrañar que tomaran por loco a Jack Torrance cuando pretendía construir su obra literaria a base de repetirlo una y otra vez. Empeño tenía, pero la inspiración no llegaba. Una situación angustiosa que también hemos visto en Barton Fink o Adaptation, mientras que el protagonista de Días sin huella por su parte la buscaba en el fondo de una botella… y tal vez hubiera creado una gran novela de no haber vendido su máquina de escribir para poder comprar más alcohol. A veces el éxito editorial no llega y hay que buscar mientras tanto una amante que te mantenga, según veíamos en Desayuno con diamantes; otras veces vino en la juventud y ahí se quedó, como en La gran belleza. El protagonista de El hombre perfecto resolvía esa parte engorrosa y casi secundaria de la profesión de escritor, la de escribir algún libro, apropiándose de la obra de uno que había fallecido antes de publicarla.
Decimos casi secundaria porque si algo nos muestra el cine es que uno al parecer no ejerce dicha profesión, sino que es poseído por ella y altera drásticamente su vida y sus relaciones: es un carácter y un estado de ánimo, una maldición o una llamada íntima equiparable a la de un profeta. Quizá sea una forma de compensar en la narrativa cinematográfica algo en principio tan poco espectacular como es estar varias horas diarias sentado tecleando. Al aura romántica y bohemia que suele atribuírsele en la pantalla a menudo se le añade, cuando se aborda la biografía de un escritor real, el empeño en retratar al autor a través del prisma de su mundo imaginario, a veces incluso interactuando con sus propios personajes, buscando además en su vida alguna clave que explique su obra. Hay muchos ejemplos, sin ir más lejos la semana pasada se estrenó Colette y en unos días lo hará Dovlatov, así que aprovecharemos para recordar los biopics literarios más destacados, voten su favorito o añadan si lo desean algún otro en los comentarios.
(La caja de voto se encuentra al final del artículo)
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Remando al viento

La literatura anglosajona es, con diferencia, la que más películas ha inspirado y lo mismo ocurre con sus autores más destacados. Hasta tal punto que se ha acuñado por algunos críticos la etiqueta «brit-lit biopic», un subgénero peligrosamente cercano al cine de tacitas, que experimentó su auge a partir de los años noventa. Tal vez podríamos situar en esta cinta española de 1988 dirigida por Gonzalo Suárez el origen de la moda. Si bien un par de años antes Gothic y ese mismo Haunted Summer abordaron exactamente el mismo tema aunque con menos repercusión. Todas ellas recrean la reunión del matrimonio Shelley con Lord Byron en la villa Diodati de 1815, «el año sin verano» debido a la erupción de un volcán, que les llevó a sobrellevar el mal tiempo ideando un concurso de historias de miedo, del que surgieron Frankenstein y El vampiro.
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Barfly es de Barbet Schroeder, no de Paul Schrader. Echo en falta «Tierras de penumbra (Shadowlands)», el biopic de CS Lewis, que me parece una maravilla superior a casi cualquiera de las propuestas.
Pingback: ¿Cuál es el mejor biopic sobre escritores? – El Sol Revista de Prensa
Faltaría The Hours, la narración mediante tres mujeres de la vida atormentada de Virginia Wolf.
También creo que falta en la lista The Hours, gran película y elenco actoral.
Coincido en que no están The Hours, ni Shadowlands. También faltan Tom &Viv, e Infamous (que era una versión mucho más interesante de Capote, a cargo de Toby Jones)
me encantan las listas y, claro, los artículos sobre listas de jotdown. entiendo que son un juego para que la gente valore y aporte: todos queremos que esté la nuestra y todos queremos incluir algún olvido imperdonable en los comentarios.
sin embargo, como todos los juegos, hay unas reglas y últimamente jotdown se las salta demasiado alegremente para que el juego sea tan divertido como puede.
verbigracia, este artículo: 13 películas de las cuáles una directamente no trata sobre un escritor, sino sobre una musa; otra basada vagamente en un autor francés que, tangencialmente, fue escritor, la de woody allen en la que hay algún cameo literario, la de Tomás Moro que se centra en su etapa final como político sin entrar para nada en su faceta de escritor y la de los hermanos Grimm que tiene tanto de biográfico como su versión porno. en fin, 13 películas y 5 apenas encajan en la categoría. entiendo que son artículos hechos a correprisa, pero el entretenimiento es una cosa muy seria.
joder, si ni siquiera hay un número redondo (10, 15, 20) en la lista!
j
No hay buen biopic sobre un escritor por la simple razón de que el concepto biopic es incompatible con gran obra; el biopic es la forma moderna de las Vidas de Santos (o Vidas Ejemplares, tanto da).
Sorprende la no inclusión de Antes que anochezca.
Sorry, solo una aclaración lla película Barfly la dirigió el cineasta francés Barbet Schroeder. Hay una pequeña confusión con el autor del artículo con Paul Schrader
«El que caminaba solo» («The Whole Wide World», 1996), sobre Robert E. Howard. Con Vincent D’Onofrio. A mí me gustó,
Echo en falta Violette (2013), de Martin Provost sobre Violette Leduc. También salen Simone de Beauvoir y el infame genio de Maurice Sachs. Julia (1977), de Fred Zinnemann con Jane Fonda sobre Lilliam Gish para mi es la mejor de todas. También sale Hammet.
Out of Africa (Memorias de África)