
Se nos va de las manos. Basta echar un vistazo a las noticias y nos asalta la polémica por una tarta con esvástica que se sirvió en la clase de Historia de un colegio australiano. Apenas logra uno hacerse a la idea de la gravedad del asunto y se nos viene encima otro titular sobre una pareja que practicaba «rituales nazis» con su bebé en el Reino Unido. Lo que nos lleva a recordar el caso extremadamente mediático del youtuber escocés también condenado por enseñar a su perro el saludo romano. Gesto que a su vez acaban de hacer unos universitarios en Wisconsin en una foto de fin de curso rápidamente viralizada y los consabidos debates sobre los límites del humor. Un asunto de actualidad que nos reclama opiniones enfáticas, qué duda cabe, pero apenas vamos a articular palabra y algo desvía rápidamente nuestra atención: resulta que en Corea del Sur un conocido grupo de música pop está en el ojo del huracán porque uno de sus miembros llevó una gorra con un símbolo nazi.
Pero no estamos todos, falta Chomsky. Llevaba unos días en silencio así que ha aprovechado para sembrar la controversia al usar el término «judeonazis» para referirse a Israel, pero antes de que alguien pueda indignarse vienen a hablarnos de que un padre en Kentucky disfrazó a su hijo de Hitler —que le gusta mucho la historia, dice— y de un chiflado que se lazó a gritar vivas al susodicho en mitad de un teatro en Baltimore causando gran agitación, mientras al vuelo otro titular nos deslumbra señalando no sé qué vínculo familiar que une al Führer con Arguiñano. De él —el dictador, no el cocinero— recientemente además nos han informado en los medios de que era bisexual, sadomasoquista y se cambiaba de calzoncillos cada tres días, exclusiva que casi logra hacernos olvidar que tal prenda íntima del sujeto fue subastada por cinco mil dólares, menos de los once mil quinientos dólares con los que acaba de ser vendida una foto suya junto a una niña judía.
En fin, anécdotas más o menos llamativas para distraernos hasta que nos alarman con el regreso del «Hitler de Sri Lanka», ni idea de quién será pero seguro que no trae buenas intenciones, y por si no teníamos bastante descubrimos que hay también un tal «Hitler de Culiacán». O al menos así se hace eco la prensa de cómo han bautizado sus adversarios políticos al alcalde de la ciudad. Mientras que el primer ministro de Pakistán, impaciente, no ha querido esperar a que se lo llame alguien y se ha comparado a sí mismo con él, quedándose tan ancho.
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El culto al cuerpo, ecologismo radical, uso de los nuevos (y los viejos también) mass media de manera manipuladora, ideología identitaria y racial del territorio, desprecio por el Derecho y las Instituciones cuando conviene…
¿Alemania en 1934? No
Bienvenido a la España de 2018.
Encima pensarás que ere original
https://es.wikipedia.org/wiki/Reductio_ad_Hitlerum
Tampoco conviene invocar esa falacia cada vez que alguien establece una comparación con el régimen nazi.
Una cosa es: Eres vegetariano. Hitler era vegetariano -> Eres nazi y otra cosa es discutir, por ejemplo, sobre el uso de la propaganda o el lenguaje para propagar el nazismo y su similitudes con situaciones actuales.
No todo se reduce al ‘que haces? cosas. cosas nazis?’
Pues explícamelo por favor. El comentario hace una analogía entre 2018 y 1934 España y Alemania, sociedades que no tienen nada que ver. Utilizando el culto al cuerpo o el ecologismo. No se me ocurre mejor utilización que el comentario expresado arriba. O te crees que cuando habla de ideologías identitarias se refiere y desprecio a las instituciones se refiere a Vox
No tiene usted la menor idea de lo que habla y su comentario es del todo sesgado. ¿Ecologismo radical? ¿Entiende usted la sandez de lo que está diciendo? En España reprobamos con mala nota en cuanto a niveles de contaminación y demás, nunca se le ha prestado la más mínima atención.
¿Culto al cuerpo? ¿Qué tiene que ver eso con España? Es un fenómeno global derivado de la sociedad consumista superficial en la que vivimos.
¿Mass media manipuladora? ¿Acaso no han respondido a una serie de intereses de sus dueños desde que la propia televisión existe? ¿Acaba de descubrir el fuego o es cosa mía? Si quiere información, contraste las fuentes y déjese de fatalismo.
«Que el conjunto de la población llegase a aceptar lo inaceptable, que viera alterada tan radicalmente su escala de valores, fue un logro que el Tercer Reich alcanzó en un periodo de tiempo sorprendentemente breve. ¿Cómo? Pues como el propio título indica mediante una revolución cultural.»
No, más bien creo que a estos resultados se llega a través del TERROR. A mí, por mucho que me vengan a comer la oreja aunque sea de formas muy sutiles, no van a conseguir nada. Otra cosa es si cinco o seis matones con uniforme y esvásticas, me rompen los cristales de la tienda y cuando salgo a liarme a palos, me dan una tunda. Entonces no te queda más que plegarte para salvar tu pellejo y el de los tuyos, o suicidarte matando a todos los que puedas antes de espicharla. Pero vaya, esto pasó con los nazis, miles de años antes de ellos y supongo que pasará en los próximos milenios. Estoy convencido de que la mayoría de alemanes actuaron como lo hicieron por el motivo universal desde tiempos remotos:
Salvar la vida.
Sí, a los votantes de Bolsonaro, Trump, le Pen, Casado, Saviano, Putin, Duterte… También se les ve temerosos por salvar el pellejo.
Botante Contingente, me parece que querías decir Salvini. Saviano es el escritor al que la mafia quiere eliminar y al que Salvini ha amenazado con retirarle la escolta.
Pues se equivocaría. Sin duda hubo alemanes que tragaron por miedo, pero muchísimos alemanes respaldaron a los nazis porque les iba la marcha, les gustaba el son del nazismo. Por supuesto había partes desagradables, pero haciendo un poco de esfuerzo, se sobrellevaban. Incluso los más críticos con el nazismo sólo lo fueron por determinados aspectos, pero casi todos los alemanes veían bien que Alemania recuperase su lugar en el mundo pagando el coste que fuera si se pagaba en comunistas o polacos o judíos o todas aquéllas «vidas indignas de ser vividas». El terror puede explicar una parte, pero pequeña del conjunto, que es mucho más complejo. Y para poder entenderlo deberíamos haber nacido a caballo de los siglos XIX y XX. Cada año que pasó es más difícil entender lo que pasó y por eso es más fácil repetirlo.
Te equivocas. Muchos tuvieron miedo, cierto, tanto que se largaron de Alemania o pasaron al exilio interior. Pero se puede afirmar sin temor a errar que la mayoría de la población no tenía miedo a los nazis. Y no lo tenían porque no se creían objetivo de su violencia: si no eras judío (aprox. el 1% de la población total de Alemania entonces), si no eras de izquierdas, homosexual o demasiado occidentalizado (demasiado democrático o demasiado imbuido por los valores cristianos), no tenías nada que temer. Esa es una de las (muchas) razones de por qué la «revolución nazionalsocialista» llegó a desarrollarse, sencillamente muy pocos se sintieron de verdad amenazados por el régimen nazi y se convirtieron sin problemas de conciencia en lo que en alemán se denomina «Mitläufer».
Valga esta respuesta para usted, Santiago, y también para Alkornoke de más arriba. Creo que tienen razón en lo de que quizá la mayoría de alemanes, no tenía miedo y estaba de acuerdo con el nazismo. Lo que pasa es que al leer el artículo, no he visto -o se me han escapado- referencias a los que sin estar de acuerdo con él, claudicaron por ser intimidados y ya se me ha ido la olla, exagerando mi punto de vista hasta límites intolerables.
Llamar revolución cultural a una campaña masiva de extorsión, robo, asesinato, utilizando toda la capacidad represiva del aparato del Estado tiene su aquel. Y es cierto, tienes pocas opciones. O te pliegas y colaboras. O te resistes y palmas. O te vas.
Pero yo estoy convencido de que la pantalla «cultural», el nuevo lenguaje (es curiosa la afición de este tipo de gente a retorcer el lenguaje , y por aquí tenemos abundantes ejemplos desde hace mucho tiempo) no es más que una forma de enmascarar sus actividades gansteriles. De alguna manera hay que vender la moto.
Sin ir más lejos, la foto que se ve de don Adolfo forma parte de una sesión de estudio de unas clase de arte dramático, que el colega tomaba como una forma más de enardecer a las masas en aquellos procelosos años treinta en que intentaba, é y toda su banda, llegar al poder como fuera. Intentando empaquetar la mierda de una manera chula, para venderla mejor.
Ya, pero es que el nazismo no es de 1933, cuando Hitler logró ser nombrado canciller y accedió a la maquinaria del Estado, Por entonces, casi la mitad de los alemanes estaba con Hitler, y unos pocos años más tarde eran casi todos. Eso fue una revolución cultural: dejarse llevar por el mesianismo y la venganza abandonando toda razón y compasión. Y curiosamente, hasta el 43 más o menos, de cualquier aberración de los nazis, los alemanes exculpaban a Hitler: Él no podía consentir que se estuviese matando a los niños con taras, y sin embargo fue una orden personal suya la que puso en marcha la operación T4, y llevada a cabo con la complicidad de los mejores médicos del Reich
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Estoy de acuerdo con que fue una revolución cultural hacia… el retroceso en todos ámbitos,el nazismo acabó,por ejemplo,con el arte.
No creo que en aquellos años, y en ningún otros, falsear la Historia, el arte, los enunciados y descubrimientos de la ciencia como lo hicieron los nazis, en especial modo con la Antropología, puedan ser catalogados como Revolución Cultural. Yo la llamaría Imposición Pseudo Cultural Forzada. Sin embargo, no hay dudas de que las acciones con sus resultados que analiza Johann Chapoutot son, además de ciertos y acertados, necesarios. Y bienvenido sea este nuevo estudio para mantener la memoria. En el fondo él trata de buscar una razón, una explicación a aquella barbarie. El título, a mi parecer, no es apropiado, pero si hubieran ganado la guerra e impuesto su «historia» no habría sido la primera, ya que falsedades históricas nos han llegado, y en tantas, y la más conocida es aquella que aprendimos de Julio César, el gran estadista que, si bien su accionar no puede compararse con la del enano austríaco, no por eso fue libre de genocidios. Con respecto a esas frívolas manifestaciones imitando a ese personaje perverso opino que, a medida que pase el tiempo serán cada vez más recurrentes, y aquellos que por edad guardan memoria visiva de aquellos tiempos tendremos que acostumbrarnos. Sucederá como las brujas de las fiestas anglosajonas, que si hubiesen sido representadas en los tiempos de los hechos habrían terminado también ellas en la hoguera. Dentro de cincuenta años más de uno se preguntará cuál personaje represente ese niño con bigotito corto, camisa parda, una pistola a la cintura y una correa atravesándole el pecho que nos pide caramelos. Qué horrible es a veces la existencia. Gracias por la lectura.
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