
En el quinto episodio de la serie El ala oeste de la Casa Blanca, un capítulo escrito por Aaron Sorkin y titulado «The Crackpots and These Women», el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Leo McGarry (John Spencer), decide instaurar el «Big block of cheese day». Un día durante el cual la residencia presidencial abrirá sus puertas para reunirse con asociaciones que normalmente no suele recibir bajo su techo. Para intentar convencer a los miembros de su equipo, aquellos que habían rebautizado la propuesta como la «Jornada de puertas abiertas para recibir a personas de las que no nos podríamos preocupar menos», McGarry se preparó un discursito que recurría a dos de los grandes iconos del ciudadano americano: el presidente de los EE. UU. y los alimentos en formato super-size. El jefe de gabinete evocó la figura de Andrew Jackson, séptimo presidente de los Estados Unidos, y relató cómo durante su mandato aquel hombre alojó bajo el mismísimo techo de la Casa Blanca un gigantesco bloque de queso «de dos toneladas» mientras dejaba la puerta abierta para que cualquier ciudadano hambriento pudiese pasar a recoger un pedazo que llevarse a la boca. Con aquella historia, McGarry trataba de justificar su decisión de abrirse al pueblo estadounidense, y el novedoso «Big block of cheese day» conllevaba a lo largo del episodio situaciones cómicas para unos empleados gubernamentales obligados a reunirse con ufólogos o gente que pretendía construir autopistas para que los lobos correteasen por el país. Lo más interesante era que la historia que narraba McGarry era real aunque no del todo cierta: Andrew Jackson sí que tuvo un queso colosal instalado en el interior de la residencia presidencial, pero ni aquel pesaba dos toneladas ni se había plantado en el lugar para que los vecinos tuviesen tapeo por la cara. En realidad, Jackson ni siquiera había sido el pionero en eso de alojar comida XXXXXL en el ala este de la Casa Blanca porque Thomas Jefferson ya lo había hecho antes, concretamente en el año 1800.
Mamut
Thomas Jefferson heredó, cuando tan solo contaba con catorce abriles, más de medio centenar de esclavos y una extensa plantación tras la muerte de su padre, Peter Jefferson. Sobre aquel terreno, el primogénito levantaría su residencia oficial para el resto de su vida, Monticelo, y generaría suficientes bienes como para pagarse los estudios de derecho, ciencia, filosofía e historia en el College of William and Mary. Jefferson tuvo media docena de hijos con su mujer Martha Wayles Skelton, de los cuales tan solo dos llegaron a alcanzar la edad adulta por caprichos de los tiempos. Y supuestamente también tuvo otros seis hijos más (no está del todo claro) con Sally Hemmings, una esclava de su posesión, medio hermana de Wayles, con la que se dedicó a encamarse tras la muerte de su esposa.
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Viendo los pocos lectores de este estrepitoso artículo, pienso que las ofertas de JD vayan mucho más allá de la demanda y cree un atolladero con tantos buenos trabajos de investigación y divulgación. A veces me encuentro leyendo velozmente, con todos sus efectos negativos, con tal de leerlos a todos antes que desaparezcan.
¿Cómo sabes el número de lectores?
@eduardo roberto: ¿Cómo sabes el número de lectores? Yo lo he leído y no hubiese comentado nada si no fuese por la curiosidad que me despierta tu comentario.
El artículo muy bien, por cierto.
Muy interesante este artículo. Me encantó
Dos observaciones a este interesante articulo:
1) Yo también he sufrido con los lácteos, al igual que jackson: en mi caso fue haber tirado una agua de horchata (que contiene una parte de leche) dentro de mi carro, y sufrir el olor a queso podrido en el mismo, aunque lo haya limpiado varias veces. Tras llevarlo con un profesional, y con algo de desodorante, logre triunfar sobre el tufo.
2) Hablando de Jackson, me sorprende lo longevo que fué: Participó en la Guerra de independencia, en 1835 le regalaron un quesote, venció a John Q. Adams en 1928 y en 1987 termino su mandato presidencial. Todo un crack.
Estuvo un día entero, o quizás más, con un lector (hay un rectángulo pequeño, al lado de los iconos de fb,etc, con la cantidad, o me equivoco?) y viendo la calidad del contenido, me pareció indaudito, y pensé que uno de los motivos era ese que transmití. Ahora veo 28 que, según mi parecer, continua a ser exiguo. Talvez sea por el título, ya que no a todos nos gusta el queso. A mi sí. Gracias y buen divertimiento por el año que comienza, y sobre todo Buena Lectura!
Creo que es más bien la cantidad de veces que el artículo ha sido compartido por fb.