Entrevistas Música

Coque Malla: «En este país la palabra divo se utiliza peyorativamente, pero es muy hermosa»

Fotografía: Begoña Rivas

Coque Malla para JD 0

No somos conscientes hoy de la magnitud que tiene que un grupo con frontman de dieciséis años fuera capaz de triunfar en el Agapo, el legendario garito malasañero guardián de la ortodoxia y esencias rockeras. Así fue la aparición de Los Ronaldos, el grupo de Coque Malla (Madrid, 1969) en los ochenta, como un disparo. En los LP de madurez del grupo hubo incursiones en todos los géneros, del funk a la psicodelia, que pueden considerarse precursores de la posterior escena indie que conquistó el mercado en los noventa. Coque pudo también alternar la música con el cine y, cuando comenzó la debacle de la industria musical, iniciar una carrera en solitario que ha resultado ser más exitosa que su trayectoria con el grupo con el que se dio a conocer. Supervivencia, sí, y con triple mortal en estos tiempos que corren.

¿Cómo recuerdas tu infancia en los alrededores de Las Ventas, en Madrid?

Mis padres eran Gerardo Malla, director de escena, y Amparo Valle, actriz. Se dedicaban al teatro y tenían una compañía. Como luego nosotros nos dedicamos a la música, que es una actividad que también te lleva por los escenarios, supongo que éramos como una familia de titiriteros.

Me metieron en un colegio muy especial, fundado en pleno franquismo, pero muy liberal y de izquierdas. A mis padres les preocupaba que fuésemos a un centro progresista, donde le diesen importancia al arte. Ahora es algo que está muy de moda en todas partes, ya sucedía en la España de los setenta. Ahí iban los hijos de pintores, de escritores. Nunca me sentí especial o distinto por la profesión de mis padres. El director del colegio era como un segundo padre, solía venir a casa a comer y a cenar.

Recuerdo el día que murió Franco, mi mayor alegría fue que no tenía que ir al colegio. Cuando nos estaba despertando mi madre sonó el teléfono, lo cogió y nos dijo que nos volviéramos a acostar. Yo tenía un subidón porque podía seguir durmiendo, pero recuerdo a mi madre triste. No triste, preocupada más bien por lo que les pudiese pasar a sus amigos que estaban presos, lo que viniese después…

Pero por lo general mi vida era jugar al pañuelo, a polis y cacos, a la pelota. Siempre con unos amigos colombianos que tenía. Supongo que serían de los primeros inmigrantes que llegaron, porque en los setenta no había muchos.

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7 comentarios

  1. Lo siento, Coque, pero tengo que decirlo. «Me voy a Cuencaaaa!!!!

  2. kambing laut

    Me lo encontre en la embajada de EEUU a principios de los noventa, el ya era muy famoso. En un momento dado su novia se quiso saltar la cola para hacerse el visado, y el le paro los pies a viva voz pero educadamente. Me tiene ganado desde ese dia, y veo que no ha cambiado demasiado, me alegro.

  3. Completamente de acuerdo Plavi. Eso que dice es elegancia y saber estar. Lo del otro es pura pose. A mí me ganó hace tiempo.

  4. Me da buen rollo este hombre. Es todo lo que puedo decir.

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