
Apareció de nuevo, oh, prodigio. En silla de ruedas y sin revólver. El actor, ciento dos años de macho alfa, asistió a una gala que fue alegato feminista contra esos productores, directores e intérpretes que no entienden que el «no» es «no». Un año antes, en su gran fiesta-efeméride en Los Ángeles, estuvo Spielberg y otros colegas más jóvenes, claro. Debieron acudir Carlos Saura y Rafaela Aparicio, por aquello de que papá cumplía cien años. Tararabuelo Kirk Douglas sopló una vela hecha con la cera de un siglo. El mito aún da la cara. Acaba de acompañar a su vástago —un canoso Michael— a que descubra su estrella en el Paseo de la Fama. Tozudo y milagroso, el destino no le alcanza. Kirk Douglas ha hecho trizas más de cien calendarios. Solo le mira por encima de un hombro sin demasiado calcio Olivia de Havilland, récord de longevidad para otra leyenda vivita. Su obituario periodístico no se exhuma todavía de la carpeta que lleva por nombre «nevera». Lleva criogenizado en la sección de opinión de los periódicos unos treinta años. Se escribió a la vez junto al de Juan Pablo II y el de Billy Wilder, como vi teclear al mitómano Alfonso Basallo, antiguo jefe de opinión del diario El Mundo, hace unos lustros. Cada cierto tiempo y por aquello de las prisas del cierre, alguien en los diarios de papel recuerda actualizar esta necrológica que aún no es.
Kirk vive. Enganchado a este mundo cruel. Aún opina y analiza (detesta a Trump, demócrata recalcitrante), aunque ya solo tenga magro su pasado. Se le ha muerto hasta el comandante cubano con mortaja de chándal Adidas. Matusalén de programa doble, icono de la era fastuosa de Hollywood, Douglas salió airoso de la Segunda Guerra Mundial por unas amebas en las tripas (licenciado señor alférez y a casita); salió airoso de un padre desertor de la guerra ruso-japonesa que fue trapero en Ámsterdam (el de New York), por aquel entonces la mayor fábrica de alfombras del mundo. Salió airoso de los desprecios por ser jewish y pobre, un «don nadie» en la meca de los don nadies, donde de pobreza tan abyecta y abisal solo se podía emerger. «Como judío, tendrás que ser el doble de bueno para salir adelante en la vida», le aconsejaron. Recadero, camarero, universitario, promesa de la lucha libre… Ha sobrevivido a un accidente de helicóptero y a Stanley Kubrick, a su querido hijo Eric que falleció en 2004; a una embolia, a amagos de infarto que fueron meras indigestiones, a genuflexiones varias pese a dos rodillas de titanio (un profesor sobón durante su primer viaje a México). Su anatomía, libre de cualquier tatuaje por decisión propia, es la arrugada hemeroteca de la centuria de los tanques y las naves espaciales, el horror y el goce tontaina, la asunción del demonio capitalista, los mass media, el cine y el rock and roll.
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Emocionante biografía de un Grande. A veces, mientras veo algunos de sus films en BN comprensiblemente limitados con los efectos especiales (en especial modo Senderos de Gloria con sus batallas de trincheas), fantaseo pensando qué nos hubiera regalado con toda esta tecnología que permite dar vericidad a las escenas.
PD: Hace tiempo que quiero volver a ver una de las suyas, pero no recuerdo el nombre. Se trataba de un detective obsesionado y cauto con los criminales, pero que olvida por única vez sacarse la pistola mientras interroga a un malhechor, y ahí se desencadena un infierno. Muchas gracias por la lectura y por la posible ayuda.
El único papel que le recuerdo de detective es en Brigada 21 de William Wyler, no me alcanza la memoria al dato de la pistola, pero sí hay mucho de infierno personal en ella. En cualquier caso si no la has visto o no la recuerdas es una película muy recomendable para ver o revisar ;)
Buen artículo, desconocía su película diplomática, ha resultado amena la lectura ;)
Mítico actor con una extraordinaria carrera en el cine que es lo que conozco. Precisamente hace poco eché una visual a una de tantas que desconocía, Ciudad sin piedad de 1961, que antes de terminar de ver ya había recomendado unas cuantas veces.
Ésa, Los valientes andan solos, Dos semanas en otra ciudad, Un extraño en mi vida, Brigada 21, Camino de la horca, Carta a tres esposas, El trompetista, Río de sangre, La pradera sin ley, El último atardecer, Retorno al pasado, El extraño amor de Martha Ivers, amén de las más conocidas y reseñadas…Pufff! pufff!!!
El último tren a Gun Hill…
Es una puñetera leyenda viviente. Y como dice el artículo hay un aniñado entero que se irá con él.
un tipo con muchas luces y alguna sombra, una muy fea. Se le ha acusado siempre veladamente de violar a Natalie Wood siendo esta una niña, con la connivencia de la madre de la artista……….por otro lado con él empezó el final de la caza de brujas y sus listas negras.
¿Y quién le ha «acusado siempre», si puede saberse? Y no habiendo sido juzgado nunca por eso -ni, por lo tanto, condenado- ¿no cree usted que deberíamos abstenernos de seguir colgando a la gente, por famosa que sea, sambenitos indemostrables, actitud que se distingue poco, por cierto, de las cazas de brujas?
buen actor hace poco vi de nuevo los héroes de telemark ..el tipo tiene una presencia escénica pura..pocos la logran..larga vida al cine clásico
Un actor con extraordinario magnetismo. Probablemente el único superviviente de la época dorada de Hollywood.
El relato está bien, con un estilo extraño, pero en general me gustó.
Muchas gracias, Alberto. Tiene que ser esa pues coincidimos con los recuerdos sobre la psicología del personaje: una vida de infierno debido a su lucha contra el crimen. Ahora, la cuestión será encontrar una copia. Tiene más de cincuenta años, pero con ese director se ganó la eternidad y, sin embargo, las televisiones estatales ignoran esas como tantas otras obras de arte, o talvez las emiten a las tres de la madrugada.
Sobreviviente de lujo de la era de cine clásico que no suple ninguna producción actual por más efectos especiales disponibles. Que pase los 110, se lo merece
Todo muy bien, pero el uso de (sic) que hace el autor es incorrecto.
demasiada palabrería malgastada, cuando todo se resume en esto:
KIRK DOUGLAS
áh y su película Otra ciudad Otra ley es simplemente ANTOLÓGICA