Música

Los Iron Maiden de Paul Di’Anno: el nacimiento de la bestia

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Paul Di’Anno y Steve Harris, en Manchester Apollo, 1980. Foto: Harry (Howard) Potts (CC BY-SA 2.0)

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No es por polemizar. Está asumido y aceptado que los años más brillantes de los Maiden fueron con Bruce Dickinson al frente. Ni siquiera hay razones de peso detrás, puede que mi preferencia por Paul Di’Anno como cantante solo tenga que ver con el dinero. En los primeros noventa, los casetes del primero y Killers costaban 495 pesetas, y el resto un tanto más. Para cuando los Powerslave o Seventh Son of a Seventh Son llegaron a mi tocadiscos, aunque me fliparan, los dos primeros ya me corrían por las venas. 

En los años Di’Anno las producciones eran peores, como cantante daba menos, pero quizá, precisamente por eso, resultaba más cercano. Un hermano antes que un dios. Imagino que ahí reside la razón por la que para cierta parte del público son esas canciones, las de los dos primeros discos —todavía con un pie en el hard rock, incluso en el rock progresivo, más que en el auténtico y genuino heavy metal de los ochenta—, cantadas por un tío con el pelo corto, con más entusiasmo que dones naturales y técnicos, las que les ponen los ojos en blanco. Los putos Maiden de Paul Di’Anno, en román paladino.

Situémonos en aquella Inglaterra. Finales de los setenta, la industria está iniciando su declive, pero todavía hay miles de trabajadores jóvenes por todo el país que, llegado el fin de semana, se ponen la chupa y el cuerpo les pide hard rock a volúmenes sobrehumanos e ingesta de cerveza por galones. Al mismo tiempo, empujando, llega una generación de críos que odian el punk y la new wave, géneros que perciben como modas efímeras, antojos de esnobs o frivolidades de modernos. Siguen amando a sus Purple, Zeppelin y Sabbath, grupos que, sin embargo, necesitaban un relevo generacional en aquel momento. Este, con el rock progresivo también agotado, llegó cuando la revista Sounds! comenzó a hablar de un género cuyo nombre había acuñado el crítico Geoff Barton, la New Wave of British Heavy Metal. Ahí estalló todo lo que ahora consideramos como arquetipo del heavy, pero antes de eso solo hubo boca a boca, trasiego de demos y conciertos en bares. 

Una carrera balompédica truncada tuvo mucho que ver en todo el movimiento. Steve Harris, un chaval de catorce años, había sido captado por los ojeadores para entrenar con el West Ham United. Sin embargo, a esa edad, pronto el chico se da cuenta de que le tira más la cerveza y ligar que el sacrificio que exige el deporte profesional. Al no estar preparado para dedicarse en cuerpo y alma al balón, decide dejarlo para seguir la estela de sus otros ídolos: Martin Turner de Wishbone Ash, Chris Squire de Yes y Rinus Gerritsen de Golden Earring. Bajistas con peso específico en sus grupos. 

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17 comentarios

  1. Hola. Me ha parecido un artículo espectacular. Un 10. Por cierto si haces la segunda parte de la biografía ya sería la leche. Un saludo.

  2. Yo siempre he sido más de Paul que de Dickinson. Con Paul Maiden tenían un ramalazo punk y callejero que se equilibraba con la ortodoxia metalera de Harris. Con Dickinson las tendencias de Harris se impusieron definitivamente, y para mí tardó tres discos en agotarse. Desde entonces, aciertos puntuales en medio de un océano de tedio repetitivo y tun-tucu-tun (léase con el ritmillo trotón de mil canciones de Maiden: Trooper, Waysted Years y larguísimo etc.).

  3. Excelente artículo pero un pequeño apunte. No sé si se trata de una errata o de que verdad lo piensas, pero en todo caso KISS jamás pisaron España en 1980 acompañados por Iron Maiden. De hecho Iron Maiden nunca nos han visitado con Paul Di’Anno de cantante, no debutaron en nuestros escenarios hasta 1982 ya con Bruce Dickinson y KISS lo hicieron más de un año más tarde, sin maquillaje, con Eric Carr y Vinnie Vincent y con Helix como teloneros (los invitados locales fueron Tigres de Oro).

    Por lo demás, insisto, excelente artículo. Los Maiden de «Soundhouse Tapes», «Iron Maiden», «KIllers» y por supuesto «Live at the Rainbow» y «Maiden Japan»y eran una banda muy especial, con un sonido único a caballo entre el hard rock, el punk y el heavy rock y poseían un vocalista carismático que no se parecía a nadie. Es imposible predecir qué hubiese pasado de haber seguido juntos, pero dudo que hubiesen alcanzado el éxito estratosférico al que llegaron con Dickinson. Con Di’Anno probablemente nunca hubiesen salido de la segunda o tercera fila al estilo Saxon. Con Dickinson se metieron hasta el cuello en los standards de entonces con cantante chilllón y metal progresivo por un tubo y perdieron completamente la frescura de sus comienzos.

    Pero bueno, la historia ya ha sido escrita y así es como sucedió. La pena es que Paul Di’Anno nunca haya podido tener una carrera estable y haya malgastado su tiempo con grupos de quinta categoría, actuando en clubs de 100 personas interpretando el repertorio de los dos primeros discos del grupo y viéndosele cada día más acabado y decadente. No obstante, él es el único responsable de esa situación; es una persona ingobernable y ha vivido acorde a su forma de ser. Tampoco se le puede echar en cara.

    • Álvaro Corazón Rural

      tienes razón, lo he copiado del tirón y no he caído ¡Muchas gracias!

      • No pasa nada, un error lo comete cualquiera, el artículo ha sido buenísimo. Estas cosas pasan, yo solía escribir antaño para una publicación y los gazapos son inevitables :-)

  4. A mi me gusta mas Dickinson y no creo que con Di’ anno hubiesen evolucionado mucho, la verdad. Sin embargo las canciones de los dos primeros discos me gusta oirlas con la voz de di´anno (Phantom of the opera, Sanctuary, Charlotte the harlot,etc..), no asi las de Blaze Bayley, que suenan mejor con la voz de Dickinson, The Clansman en concreto, espectacular.

  5. Se debe aceptar que las decisiones importantes eran aceptadas o rechazadas por Harris,ya que el grupo fue creado por el,era su sueño.afortunadamente fui acompañado por buenos musicos,pero principalmente,por personas que en su momento tuvieron el ingrediente que se necesitaba.agradezco la existencia de un grupo como Maiden,que me ha dado tantos momentos inolvidables…

  6. Buenísimo artículo

  7. El chaleco de Smith en el Rainbow

    «Lo cierto es que a Paul se le pudo sustituir, pero no eclipsar. » Gran frase y 100% cierta.

    Lo de Paul… pues … lo normal (salvando las distancias) de cuando un grupo pasa de ser semi-profesional a montar el tinglado que luego fue ese «Iron Maiden Holdings» (lo ponía hasta en las camisetas de los 80) a partir de 1983.
    Paul, con la ruta acelerada ascendente que llevaban Maiden en el 81, pintaba que se iba a quedar atrás. Para un grupo de salas, teatros estaba bien pero a la hora de mover masas en pabellones o estadios se quedaba pequeño.
    Cierto es que la falta de técnica y voz la suplía con carisma pero… como bien se apunta en el artículo, Maiden era un proyecto que más que funcionar como grupo funciona como una empresa: si uno de los trabajadores no rinde o no encaja, se sustituye sin remordimientos: ahí está el caso de Stratton (diferencias musicales), Paul o el malogrado Clive Burr.
    Estas sustituciones fueron más decisiones empresariales (de Harris y Smallwood) que abandonos voluntarios (como el caso de Smith y Dickinson años después).
    De hecho, creo que la vuelta de Dickinson fue más una decisión de marketing que artística… y a tenor de como ha ido después creo que les salió bien.

    Con Paul nunca se podía saber que iba a suceder: incluso hoy en día pone a parir a su ex-banda y en la siguiente entrevista los define como el mayor logro de la humanidad aunque el no esté. Esta inconstancia es lo que puso punto final a su etapa meiden.
    Realmente pienso que Paul quería ser cantante pero al final el mismo éxito lo atenazó y puso sus inseguridades por delante de las que salía a través de las drogas y el alcohol.
    Una pena como ha acabado y como se le ve hoy en día.

    La epoca 80-82 de IM es fabulosa en muchos aspectos… incluso las portadas de sus LPs, EPs y singles son autenticas joyas
    y es la que más me gusta de la Dama… mi grabación favorita de ellos no es ningún disco oficial, sino el bootleg «Sun Plaza Hall tokyo Killers 81».
    Ahí tenemos una de las primeras canciones de Speed metal: Purgatory.

    • Yo he llegado a la conclusión de que la entrada de Blaze, un cantante mediocre, fue para permitir a Dickinson desarrollar su carrera en solitario durante unos años sin que la empresa Maiden parase, y unos años después volver triunfante y volver a petarla todos juntos. Igual suena un poco a paranoia.. pero es que si no no consigo explicarme qué hacía el tal Blaze Bailey en Iron Maiden!

      • Blaze Bailey tiene de cantante mediocre lo que tú de productor musical. Otra cosa es que no haga gorgoritos, cosa que al fanboy medio de los Maiden, le desconcierta y desasosiega. Por cierto, el tipo dejó el último gran disco de Iron Maiden, o al menos las últimas tres o cuatro canciones que pueden considerarse dignas de entrar en el repertorio habitual de la banda, no solamente en la gira de presentación del LP.

        Mira, aquí lo tienes cantando a lo mediocre.

        https://www.youtube.com/watch?v=OhXtnPZHOh0

        • De verdad crees que ‘Brave new world’ o ‘A matter of life and death’ no contiene ninguna cancion digna de entrar en el repertorio de la banda.

          Tu de productor musical me parece q tampoco

  8. Qué pasada los dos primeros discos de Maiden. Una pena en lo que se ha convertido el bueno de Paul, hace unos años fui a verle en directo y buf, de llorar.

  9. Buenas. Yo también concuerdo con el cariño que da el Maiden de Di Anno.
    Espero que este pequeño corolario no incomode al autor:

    http://www.mutantes.com.ar/blog/2011/07/06/grandes-curros-del-rock-vol-3/

  10. No me ha quedado claro si a Marty Friedman le gustan los Maiden.

  11. No cabe duda que Bruce Dickinson es y ha sido el CANTANTE de Iron Maiden con la venia de Paul Dianno que serà recordado como el primer frontman del grupo; atrás quedan Paul Day y demás, que forman parte de los early days de la bestia con su importancia intrínseca, ni más ni menos.
    Pero es que nombrar si quiera al pedorro del Bleis Bayleys ése es que ni puedo ni quiero; pero qué fue lo que vio Harris en ese tiparraco inmundo, por Dios. En fin, quiso el destino (y la lógica aplastante también) que durara cuatro días en la banda y lo mandaran a tomar por donde amargan los pepinos para que volviera Dickinson y de paso Smith, claro, y lo pasado, pasado está….
    Han pasado veinte años ya desde que volviera la agrupación clásica de los del east end de Londres y la conclusión es que la sopa de ajo ya hace mucho tiempo que se descubrió: Iron Maiden son unos cinco o seis lp’ s a lo sumo (que se dice pronto) , todos obras maestras, pero hasta aquí. Lo que venga detrás ya no procede, puede estar bien pero está ya todo el pescado vendido. Una banda eterna. La que dió nombre y apellido al término Heavy Metal. Punto.

  12. Por cierto, un gran artículo don Álvaro . Gracias mil y particularmente agradecería uno de Metallica u otra banda de las grandes

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