Sociedad

No te pongas nunca delante de los americanos

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Ricardo toma apuntes en un cuaderno. Imagen: Álbum familiar.

Ricardo Ortega había sido corresponsal de la Agencia EFE y Antena 3 en algunos de los puntos más calientes del planeta: Moscú, Nagorno Karabaj, Grozni, Sarajevo, Kabul, Nueva York, Dushambé y Puerto Príncipe, la capital de Haití, donde finalmente fue asesinado el 7 de marzo de 2004. No se pudo demostrar la verdadera procedencia del disparo que acabó con su vida y el caso acabó archivándose por «falta de autor conocido». Un lado de la justicia acusaba a los chimeres haitianos, otro, quizá el más amplio, sigue señalando a los marines de los Estados Unidos. 

Rafael Poch, amigo de Ricardo y excorresponsal de La Vanguardia, reflexionaba en su blog Diario de Pekín sobre el oficio, un día después del fatal desenlace de su compañero: «Gracias a los periodistas muertos, el público puede irse enterando de lo que es en realidad esta profesión, en nuestra democrática y transparente sociedad. Un mundo de censura, autocensura, clientelismo y precariedad laboral».

Cuenca

José Ricardo Ortega Fernández nació en Cuenca el 4 de abril de 1966. A los seis años se mudó a Collado Villalba (Madrid) con su familia. José Luis Ortega, el padre, trabajaba en uno de los ministerios, en la capital. La madre, Charo Fernández, que daba clases en Villares del Saz (Cuenca), pidió una excedencia, pero no tardó en obtener una nueva plaza en un centro del Patronato.

Joserri (así conocían a Ricardo en casa) había empezado a leer a los tres años. En el colegio pusieron en marcha un proyecto que animaba a leer a los niños con un sistema basado en la fonética de las letras. «Fue un alumno brillante, tanto en el Colegio Montgó como en el Instituto Chabás», recuerda Charo en la actualidad. Madre e hijo también pusieron en práctica el experimento en casa. «Ricardo era un niño alegre, inteligente, curioso y preguntón. No era raro encontrar “destripados” sus juguetes para intentar saber cómo funcionaban. Por la misma razón aprendió a leer muy pronto. Cuando le leías un cuento, repetía mil veces: “¿qué dice aquí?”».

Ricardo tenía tres hermanos más: Nissa, Sergio y Mario. De todos ellos, el mayor era él. Cuando llegó los ocho años, los Ortega Fernández volvieron a mudarse, esta vez a Denia. Allí, Charo impartiría clases de Lengua y Literatura. «Recalamos en Denia pensando estar durante la infancia de nuestros hijos, un lugar tranquilo y cómodo. Nos acomodamos, nos sentimos bien, en esta ciudad seguimos. Aquí he trabajado hasta que me jubilé».

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7 comentarios

  1. Magnifico artículo sobre una d tantas injusticias cometidas gracias a la hipocresía de la diplomacia y la impunidad gubernamental. Una mezcla letal.
    Recuerdo las crónicas de Ricardo Ortega, no porque me gustasen las noticias de A3 precisamente, sino porque se notaba que era una rara avis en una cadena asquerosamente perruna con el poder. Tenía un estilo diferente que lo hacía inmediatamente reconocible.
    Enric González relata en su libro de Historias de Nueva York que realmente a Ricardo lo mataron las circunstancias que le empujaron a viajar a Haití sin ningún tipo de cobertura, debido a la purga que había tenido lugar en A3 para arredrar al personal.

  2. Enhorabuena. Fantástico artículo.
    Recuerdo perfectamente la noticia de la muerte de Ricardo y como por esos caprichos del destino quedó en un segundo plano por lo ocurrido a penas 5 días después.

  3. Gracias por escribir este homenaje, Carlos H. Vázquez. Recuerdo la imagen de Ricardo Ortega en los informativos y sentí mucho su muerte cuando aún era un crío. En aquel momento no entendía cómo alguien que pretendía ayudar contando los sucesos del mundo podía ser asesinado. Recuerdo aún su voz mientras narraba la caída de las torres gemelas y sus directos en la tele.
    Gracias por ofrecernos la oportunidad de conocer un poco más su historia personal y trayectoria periodística. Quedará en la memoria.
    Un saludo.

  4. Muchas gracias por escribir este artículo.
    Soy amigo de Joserri desde el instituto y sigo echando de menos los pocos días vividos con él desde que decidiera compartir con el mundo toda su personalidad y nos dejara sólo algunos momentos robados a su familia para estar con nosotros.
    Su pérdida fue una gran conmoción y cualquier recuerdo que nos llega es emocionante para nosotros los que le conocimos cuando todavía era sólo Joserri pero todos sabíamos que llegaría muy lejos.

    Muchas gracias de corazón…

  5. Pingback: Val la pena tornar a veure aquestes imatges tan dures? – OCTUVRE

  6. Famaztella

    Otros periodistas de diversos medios ypor distintas razones, tambien han contado como Aznar movió los hilos necesarios, para que perdiesen su trabajo, fuesen degradados, cambiados de puesto etc. Era una practica muy habitual del hombrecillo insufrible, tratar de ejecutar laboralmente a cualquier periodista que le incomodase; y dada su posición muchas veces lo consiguió.

  7. Elizabeth Vivanco

    Estimados: quisiera poder comunicarme con los que han realizado los reportajes del Homicidio de Ricardo Ortega.
    Les cuento que mi esposo era de la Armada de Chile y fue asesinado a quemarropa en Haití 2012, era su segunda misión.
    Mi esposo averiguo algo importante, es por esto que fue asesinado, y pienso que lo mismo le sucedió a Ricardo.
    Esto no es una broma , me despido esperando puedan comunicarse y poder analizar algunas situaciones que he investigado de Haití.(aun sigo con abogado)
    #justiciachilejusticiahaiti
    Saludos

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