Opinión Vuelva usted mañana

Tsevan Rabtan: Te haremos una oferta que no podrás rechazar

Recibo una llamada de Jot Down. Quieren verme. Pregunto para qué, pero no. Me responden amablemente que lo que me tienen que decir, mejor en persona. Mi primera reacción es de alegría. Seguro que mis artículos reciben miles de visitas diarias y prefieren atarme elevando mi cláusula de rescisión. Hasta que recuerdo a Tony “la hormiga” Spilotro. Sus jefes de Chicago le citaron a una reunión y él creyó que por fin le iban a ascender dentro de la familia. Terminó enterrado vivo y eso no es lo peor. Lo peor es Joe Pesci. Toda la vida trabajando como “hombre hecho” para que le den tu papel en la gran pantalla a un enano gritón.

Pese a mis dudas acudo a la cita. Jot Down tiene sus oficinas en un edificio imponente, de forma manifiestamente fálica. Es como un lingam laico, con ventanas. Acojona el poder que desprende. Subo, por error, hasta la planta undécima. Al salir, me encuentro a una joven bailando y cantando en ¿finés? ¿manchú? ¿euskera? que pasa a mi lado sin mirarme. Detrás, decenas de personas y un bullicio desconcertante. Me quedo parado en la puerta del ascensor sin saber qué hacer, hasta que un tipo simpático con gafas de color violeta y pelo desordenado me pregunta “¿señor, le pasa algo?”. Los demás se dan cuenta de mi presencia y me miran con cierto aire de lástima, como si se encontrasen en presencia de un viejo perro abandonado o de un anciano «insersado» en una cola de embarque en Barajas. “Busco las oficinas de los editores de Jot Down”, acierto a farfullar. “Ah, es en la planta de arriba; nosotros somos los de márqueting”.

Maldigo en silencio y no por mis hemorroides, que no tengo, sino por la sensación de pardillo que transmito. “No puede ser, Tsevan, tú eres un tío curtido en mil peleas” me digo sin silabear. Recuperado el ánimo, me presento ante los jefes, los ones, los que cortan el bacalao. Son tres (los llamaré uno, dos y tres). Ahora me doy cuenta de que, pese a que nuestra reunión duró dos horas, soy incapaz de recordar sus caras. Sólo recuerdo la del personaje que se mantuvo en una esquina, de pie, toda la reunión. No hizo más que mirarme, sin parpadear ni una sola vez. El tipo me dice “Me lliamo Dr. Zujar”, cuando me da la mano, con un acento entre eslavo y gallego.

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10 comentarios

  1. A ver si va a resultar que Tsevan Rabtan es el Luca Torelli de Jot Down.

    En cualquier caso, este artículo sin una rubia fatal fumando mentolados con boquilla me resulta poco empático. Creo que no se ha tenido en cuenta el target.

  2. Y, además, no se dice nada del humo que espesaba el ambiente.
    Pablo.

  3. Servidora se carga completamente el target.

  4. Por favor… que sea mentira y no se haga caso al target.

  5. Servidora se caga completamente en el target.

  6. No puede ser casualidad que haya leído este artículo con John Coltrane de fondo.

    Me apunto a lo de la rubia fatal: target fallido.

  7. Cristian y Alberto, podría decir que uno, dos o tres, alguno de ellos era una rubia fatal, pero sería peor. Nadie se creería que no me hubiese fijado en ella. No controlo el target, está claro.

    Veva, Virada y Silvina, no se preocupen, estos tipos son unos tacaños. Si siguen viniendo les joderán las estadísticas y el target y no tendrán otro remedio que cambiar.

  8. Peppe Mmerda

    Pues yo creo que realmente tienen razón uno, dos y tres, porque eso del rigor y la concatenación razonada de las ideas es mazo de rollo y como pelín facha, ¿no? Yo pienso que, ya que vienen tiempos oscuros bajo un gobierno facha que acabará con las magníficas adquisiciones de derechos que bajo la cultura de progreso hemos tenido en los últimos años, hemos de rescatar la alegría del pensamiento mixto, profundizar en la densidad intelectual de la frivolidad, explorando lugares de encuentro entre la sensibilidad estética y el compromiso social, porque el arte y el pensamiento no pueden ser sino progresistas. ¿No os parece?

    (Por cierto, hay kdada del 15M en Sol para denunciar el descomunal paro y desamparo de las clases trabajadoras que sufrimos desde que el PP ganara las elecciones el pasado 20 N. Apuntaos.)

    • La verdad, yo personalmente estoy, como decían en Pulp Fiction, a mil jodidas millas del PP, pero que digas «…para denunciar el descomunal paro y desamparo de las clases trabajadoras que sufrimos desde que el PP ganara las elecciones el pasado 20 N» me parece, cuanto menos, RIDICULO. El PP ha ganado las elecciones, pero aún no se ha formado gobierno y nuestro presidente en funciones sigue siendo el señor ese que es tan zoquete como Rajoy, así que mucho, lo que se dice mucho, no te pueden estar reprimiendo todavía.

      Lo que está claro es que la culpa de que el hecho de que este país se vaya a la mierda se reparte por igual entre los imbéciles de ultra-derecha y los imbéciles de ultra-izquierda. Tú no pareces de los primeros…

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