
A primera vista, se diría que Pedro Miguel Echenique (Isaba, 1950) y Pedro Duque (Madrid, 1963), solo tienen en común el nombre. Echenique sería un arquetipo del académico de Cambridge, su alma mater, de no ser por la temperatura de la sangre navarra, que corre por sus venas un par de grados por encima del nivel de ebullición en Sajonia. La primera impresión de Duque confirma el talante calmoso, casi panteísta del astronauta que ha visto nuestro pálido globo azul desde el espacio. Y sin embargo, cuando los entrevistadores pronuncian la palabra mágica, ciencia, académico y astronauta resuenan, apasionadamente.
Ginés Morata, genetista español, señala que la cultura del siglo XXI va ser una cultura científico-técnica como ya lo ha sido en gran parte en el siglo XX. Si aspiramos a formar parte del grupo de países avanzados es necesario que la sociedad en general y nuestros políticos en particular tomen conciencia de la gran importancia de este hecho y promocionen el desarrollo científico y tecnológico. ¿Estáis de acuerdo?
Duque: Sí, es absolutamente necesario. La gente que con su trabajo proporciona los fondos públicos debe saber y estar de acuerdo en la manera en que esos fondos se invierten, en particular en el área del desarrollo científico, de fomento de la innovación etc. Sí que es cierto que tenemos quizá algo de carencia. La gente no entiende del todo por qué utilizar dinero en estas cosas es bueno para ellos. Hay que empezar por esa base para que podamos luego reivindicar que se aumenten los fondos.
Echenique: Yo estoy de acuerdo con Morata, de hecho, esa cita me la sé de memoria (ni corto ni perezoso, la repite de cabo a rabo).
No por casualidad. Está sacada de uno de tus textos.
Echenique: Pues es una frase muy acertada. El siglo XXI, como ya lo fue en gran parte el siglo XX, va a ser científico-tecnológico y aquellas sociedades que sean conscientes de ello y en las que sus dirigentes actúen en consecuencia serán más dueñas de su futuro que las que no lo vean. Yo creo que la sociedad española y en particular políticos y empresarios no son tan conscientes de la importancia de la ciencia y la tecnología porque la consideran un instrumento, como decía Churchill: scientists must be on tap but not on top (los científicos deben estar disponibles bajo demanda pero no dirigir). Pero no se dan cuenta que no solo es un instrumento clave de desarrollo económico, sino que es una parte esencial de la cultura del siglo XXI. No ha sido siempre así, claro. En el año 1986, bajo el gobierno del Partido Socialista, se dio un salto cualitativo en la inversión española en ciencia. Parece que ahora existe la voluntad de hacer lo propio, ojalá sea cierto. Por otra parte, para que los políticos puedan ejercer esta labor es bueno que el entorno social sea consciente y lo apoye. Por eso, además de otras muchas cosas, es tan importante la comunicación científica.
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Pedro Duque es decepcionante. Lo conocí en el año 2000 y pude hablar con él tras una conferencia bastante amena a la que asistí. Me parecía una persona interesante, pero ahora para mi ha caído bien bajo. Soy científico y conozco muy bien el panorama científico español y la corrupción ingente que impera en las universidades españolas porque trabajé en España unos 10 años y vi muchas y muy variadas cosas. Pero me surgiò una oportunidad francamente buena fuera de España hace 4 años, en el ETH (Suiza), de modo que me marché dando un portazo –harto de la corrupción y de las miserias morales del sistema español– y ahora trabajo como científico en una posición permanente y he logrado con creces mi propósito en otro país europeo donde se hace ciencia de calidad y donde la corrupciòn a nivel universitario es muchísimo menor que en España. No creo que vuelva nunca a España porque me siento plemanente establecido aquí y a mi mujer (me casé recientemente con una ciudadana suiza) tampoco le atrae mayormente irse a España salvo un par de semanas de vacaciones. Tras poco más de 4 años también me he enamorado de la ciudad de Zürich y de los paisajes tan bellísimos del entorno.
Cuando vivía en España no estaba muy en precario y tenía cierto presupuesto para realizar investigación. Pude formar un pequeño grupo y buscarme la vida con financiación de la UE. El problema son las trabas que generan decanos incompetentes, rectores mafiosos y gente de tu propio departamento que no da ni golpe. Y claro, después llega Pedro Duque, que se supone que tiene formación y no es un político, sino una persona seria.Y que tendría que actuar como ministro, poner un mínimo de orden y al menos establecer líneas rojas. Sin embargo, se dedica a poner fotos en twitter, a decir incoherencias como que el sistema universitario español es competente y puntero y otras mil frases más autocomplacientes que no van a ningún sitio, sin mencionar los problemas reales, que son muchos y gravísimos. Alguien podrá decir que como no hay/habrá gobierno y que al no salir presupuestos, Duque está en modo de espera… pero la realidad es que sí que existen presupuestos (aunque no sean los favoritos del ministro o del PSOE) y realmente lo esencial, más que el dinero existente, es poner freno a la brutal corrupción a nivel universitario, a la ingente endogamia, parasitismo y autocomplacencia actual, porque esos problemas son 1000 veces peor que la falta de presupuesto. En España hay dinero para realizar ciencia de calidad pero muchísimo dinero acaba malgastado por culpa de prácticas corruptas y mala gestión. Muchos nos hemos largado de España porque nos surgen oportunidades mejores y tengo que decir que en mi caso me siento afortunado de haberme ido y estar ahora donde estoy, con mi familia cerca y buen nivel de vida. Sin embargo, otros se van quemados por la desesperación, por hartazgo y asco, incluso aunque su curriculum sea digno. Lo sé porque los he visto. Después ves a Pedro Duque hablando del sistema universitario español como si «aquí no pasase nada» y da risa y pena.
Que si quiere bolsa?
Típico comentario de quien mira a otro lado para no ver la realidad. Qué nivel.
Una excelente entrevista que promete nuevos horizontes de conocimientos. Mis mejores deseos para estos dos doctores, pero como ciudadano de a pie en Italia, no puedo no solidarizar con Mario González en ciertos puntos de su crítica, ya que por estos lares sucede algo parecido, sobre todo con la mala gestión de ciertos «barones» de las universidades y el vergonzoso nepotismo y clientelismo que fomentan. La falsificación de diplomas y curriculum es otra historia bochornosa. A menudo me pregunto porque nosotros, latinos, al contrario del mundo anglo sajón tenemos en poca consideración las ciencias, y mi primer impulso es achacárselo a la religión que desde los inicios de la Historia le fue ferozmente adversa añadiendo, además, la consecuente derivación antisemita y misógina. (Einstein y Rita Levi Montalcini son los ejemplos más inmediato que me vienen). Tal vez me equivoque, pero lo que es cierto es el poco porcentaje del PBI asignado para la investigación en ambas naciones. Aplaudo la decisión de MG de usar nombre y apellido y no esconderse detrás de pseudónimos. Gracias por la lectura.