
Esta entrevista fue publicada originalmente en nuestra revista trimestral número 16.
Pedro Francisco Duque Duque (Madrid, 1963) es astronauta y licenciado en Ingeniería Aeronáutica por la Universidad Politécnica de Madrid. Empezó trabajando como programador en el Grupo de Determinación Precisa de Órbitas de la Agencia Espacial Europea (ESA). Su primer viaje al espacio lo realizó en 1998 a bordo del transbordador espacial Discovery. Su segundo viaje fue a la Estación Espacial Internacional (ISS) al bordo de la Soyuz TMA, durante la Misión Cervantes.
Nos encontramos con Duque en las instalaciones de la ESA a las afueras de Madrid, en un edificio decorado con maquetas de satélites a escala. Duque es conciso en sus respuestas y se le iluminan los ojos cuando hablamos del viaje tripulado a Marte, la misión, confiesa, que más desearía liderar.
La gente siempre te pregunta qué hay que hacer para ser astronauta y olvida que te graduaste en la Universidad Politécnica de Madrid con una nota media de 10. ¿En este caso correlación implica causalidad?
Está bien graduarse con buenas notas, pero eso no es lo único. Si se trata de astronáutica, además de estudiar hay que saber, hay que haber trabajado, hay que demostrar que uno puede utilizar bien los conocimientos y obtener resultados concretos, hay que tener capacidades operativas, se pide a la gente que hable idiomas… Hay una serie de factores que deben sumarse.
¿Tenías ya claro que querías ser astronauta cuando estudiabas Ingeniería Aeronáutica? ¿O fue otra cosa lo que despertó en ti la pasión por el espacio?
Yo tenía seis años cuando tuvo lugar el alunizaje del Apolo XI. Todos vimos por la televisión cómo Neil Armstrong ponía el pie en la Luna por primera vez. A todos los que lo vimos nos atrajo tanto que nunca lo hemos olvidado. Desde entonces me acompaña la imagen en blanco y negro del primer paseo del hombre en la Luna con Jesús Hermida describiendo el momento, fue algo absolutamente definitorio en mi vida. Luego me he dedicado a la aeronáutica porque siempre me ha gustado la ingeniería y ver funcionar las cosas por dentro, y como la profesión de mi padre era controlador aéreo me familiaricé desde pequeño con los aviones y las conversaciones con ingenieros. Por eso opté por la Ingeniería Aeronáutica.
En tu discurso de investidura como doctor honoris causa en la Universidad Politécnica de Valencia decías que «la sociedad debe su pujanza a la tecnología y la organización, pero los más jóvenes se afanan poco y esperan poder enriquecerse en poco tiempo por alguna ocurrencia o carambola». ¿Una reivindicación de la cultura del esfuerzo?
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Mis mejores deseos para su viaje en busca de vida inteligente en el gobierno… Quizás en Marte.
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