Gastronomía Ocio y Vicio

IPL: Imagina Posibles Lugares donde inglesas y alemanas serían felices

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Jot Down para San Miguel

«Nadie, en mi vida, me había tratado con tanta atención, tan tiernamente, dándome besitos, y siendo comprensivo conmigo…». El diario íntimo de la reina Victoria de Inglaterra tras su noche de bodas con el príncipe alemán Alberto de Sajonia parece indicar que su enlace de conveniencia tuvo un comienzo bastante feliz. De aquella relación fogosa salieron nueve hijos en diez años, y luego sería contada como un auténtico cuento de hadas romántico. Y hasta hoy no habíamos vuelto a saber de una mezcla tan exitosa de lo inglés y lo alemán. Para nuestra felicidad ya no se reduce a una pareja real, sino que se embotella para nuestro disfrute. Es una cerveza, de estilo IPL, y tiene en MANILA su nombre propio. Asegura ser capaz de llevarnos tan lejos en nuestras experiencias como a Victoria en su amor, y a descubrir tanto mundo como el Imperio británico, y el alemán, en sus viajes de conquista.

IPL significa India Pale Lager, una denominación que hubiera puesto los pelos de punta tanto a los británicos como a los germanos de la era victoriana. Porque es el resultado de mezclar los dos grandes estilos de cerveza, que son además dos modos distintos de concebir el mundo y la manera de beber. Las India Pale Lager, muy victorianas, nacieron amargas y de alta graduación. Las lager fueron recetas suaves, de sabor equilibrado, surgidas en Baviera, y sus características son hoy las de la mayoría de cervezas comunes. Mezclar ambas cosas parece un atrevimiento impensable. 

Especialmente si lo consideramos desde el lado británico. Su imperio no sería comprensible si lo separamos del concepto amargura. Eso tiene que ver no solo con la pálida piel inglesa, que expuesta a soles y temperaturas inclementes se volvía del color de un cangrejo cocido. Por si eso fuera poco, los trabajadores de la Compañía Británica de las Indias Orientales tenían que tomar a diario quinina, la única medicina eficaz entonces contra la malaria, de sabor extraordinariamente amargo. Para mayor amargura suya, no podían pasarla con cerveza, porque su amada ale llegaba de Inglaterra mohosa y avinagrada después de su larga travesía bordeando África. Mientras esperaban una solución de los cerveceros, echaron agua con gas a la quinina, y como la cosa no acababa de resultar, un chorro de ginebra. Así es como los colonos ingleses se aficionaron a los tragos amargos del gin-tonic, y cuando recibieron por fin una nueva cerveza llamada India Pale Ale, les encantó. Y eso que era bastante amarga, porque para que se conservara tuvieron que añadirle mayor cantidad de lúpulo, y dejar que fermentara más tiempo, hasta alcanzar una graduación más elevada. ¿Amarga? Una minucia comparada con la ginebra con quinina bebida a diario.

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