#FuturoImperfecto

Futuro Imperfecto #10: Por favor, no me nombres ministro

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Salvador Illa, ministro de Sanidad, Pablo Iglesias, ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Alberto Garzón, ministro de Consumo—. Foto: Juan Carlos Rojas / Cordon Press.

No sé si lo han notado pero la política ya no es un teatro. Es el mundo del espectáculo. Así que montemos el mejor espectáculo de la ciudad. (Frank Underwood, vicepresidente. House of Cards)

House of Cards, Borgen, El ala oeste de la Casa Blanca y, según algunos que ahora van a  gobernar, Juego de tronos, están consideradas como las mejores series sobre política. Su mérito es haber reflejado dos realidades del poder: que el juego político requiere acuerdos, y que por ocupar un cargo no vas a cambiar necesariamente el mundo. Todo puede variar de un día al siguiente, y la política hace extraños compañeros de cama, nos dejen dormir o no. Así ha ocurrido ya en la recién estrenada XIV legislatura, cuyas cuatro vicepresidencias, veintidós ministerios y treinta secretarías de Estado forman un gabinete extenso y paritario. ¿Conseguirá sus objetivos?

Pocos de los que estuvieron en el cargo se vanaglorian de haberlo logrado. La agenda diaria de un ministro consiste en permanentes actos públicos, escaso tiempo de reflexión y continua inmediatez. Imposible pensar, imposible estar en contacto con la realidad. Así lo ha narrado Mercedes Cabrera, catedrática, exministra de Educación y Ciencia, quien recomienda a los nuevos montar un gabinete con gente que te diga sistemáticamente que lo estás haciendo mal (a partir del minuto veinticinco) porque aduladores van a sobrarte. Repasando los ministros de Educación uno puede llegar a la conclusión de que intentar cambiar algo es motivo de cese. Mejor pasar desapercibido y no crear polémica. Miren si no casos como el del desacreditado Wert. Como diría Goyo Jiménez, «para los de la LOGSE»…

El caso de Luis Alberto de Cuenca nos recuerda la resistencia al cambio de la realidad, del funcionariado y de quienes te rodean. La ministra Pilar del Castillo, Cultura, no le dejó crear el Premio Nacional del Cómic

Tampoco es raro que cuando se consigue un logro otros se lleven tu gloria, y así lo refleja El tesoro del cisne negro, cómic de Paco Roca con guion de Guillermo Corral van Damme. Él participó como diplomático en la recuperación del botín hallado y robado por la compañía Odyssey, pero le apartaron al acabar la legislatura, antes de terminado el proceso. La gloria fue para los ministros Margallo y Wert, del PP, aunque el trabajo lo había iniciado y desarrollado César Antonio Molina, en Cultura con Zapatero

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Un comentario

  1. Hace unas semanas, el presidente del Gobierno se preguntaba retóricamente durante una entrevista «¿la Fiscalía de quién depende?», para acto seguido contestarse a sí mismo autoseñalándose, un gesto que desató la indignación de los fiscales por este grave mazazo a su imagen de imparcialidad, ya de por sí maltrecha. Y no es para menos. El presidente, sin pudor, estaba haciendo una relevante declaración de intenciones con una mueca: la Fiscalía debe ser dependiente del Gobierno, ayudar a la gobernabilidad y, sobre todo, no importunar. Estaba anunciando que no quería una fiscal general del Estado como la díscola María José Segarra, a quien se le ocurrió actuar imparcialmente en defensa de la legalidad, manteniendo posturas jurídicas que en nada favorecían las negociaciones entre el partido en el Gobierno y los partidos independentistas.

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