Cuarta semana de encierro. Mientras escribo estas líneas se ha retomado la actividad en una serie de sectores económicos —construcción, por ejemplo— que han sido hibernados durante las últimas dos semanas. La decisión, como ya es habitual, es un decretazo. Leo en los medios que unos expertos están de acuerdo, otros no lo están, en algunas autonomías se aprueba la medida, en otras se rechaza. No pretendo en absoluto que se trate de una decisión fácil, ni presumo que se haya tomado a la ligera. El equilibrio entre economía y salud es endemoniado y podría ser que la decisión de reactivar ciertos sectores productivos sea el mejor compromiso posible en este brete. Pero toda decisión razonada y avalada por un cálculo cuantitativo puede explicarse y nadie, que yo sepa, ha ofrecido esa explicación.
Por otra parte continúa un arresto domiciliario extremo, más parecido al que se impuso en China que al que se ha decretado en otros países de Europa. Confinar a la población de esta manera brutal, sin permitir mínimas medidas paliativas —pasear o correr, o ir en bicicleta a nivel individual— pudo haber sido un mal necesario durante las primeras semanas, cuando aplanar la curva de contagio era imperativo —algunos lo avisábamos cuando la actitud oficial era la de alentar manifestaciones masivas— pero cabe preguntarse si tiene sentido después de un mes, en particular cuando una parte significativa de la población está obligada a salir a trabajar.
Así, por ejemplo, se anima a los trabajadores a que, si pueden, vayan andando o en bicicleta al trabajo en lugar de usar el transporte público. Es un recomendación muy sensata, ya que la probabilidad de contagio en un espacio cerrado y quizás abarrotado como un vagón de metro es mucho más alta que en espacios abiertos. Pero ese mismo trabajador, cuando vuelve a su casa, no puede sacar a dar un paseo a su niña pequeña, pongo por caso. Igualmente paradójico, se multa a los ciudadanos por ir caminando a comprar al supermercado a dos esquinas de su casa, cuando el mayor riesgo de contagio se da durante el tiempo que pasa en el súper, no el que pasa caminando.
¿Hay razones para mantener el confinamiento domiciliario sin paliativos? ¿Para no permitir una hora de paseo, o simplemente dejar de acosar a los ciudadanos que deciden aprovechar la necesidad de ir a comprar para estirar las piernas? Posiblemente las haya, pero nadie las ha explicado al ciudadano, más allá de las consignas machaconas basadas en el miedo. No son pocos los que en las redes sociales acusan de hereje a cualquiera que cuestione la doctrina oficial. Y como ya he repetido muchas veces aquí, la reminiscencias orwellianas ponen los pelos de punta.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







¡Vaya hombre! Otro que se alegra de que siga muriendo gente por el COVID-19. Pero vamos a ver, solo alguien así – un fascista hablando claro- puede siquiera cuestionar las medidas o no medidas que el actual gobierno está tomando, su gestión, su claridad informativa, sus respuestas a las preguntas que se hace a sus miembros en sus comparecencias, su respeto a las discrepancias que se le pueden mostrar. Vamos, vamos.
Respecto a las afirmaciones sobre inmunización,
quizás convendría contrastarlas y/o verificarlas.
Declaraciones experto Corea del Sur (min. 7.54)
https://www.youtube.com/watch?v=xafPqcy3lwk
Saludos y Salud.
Libertad!
Gracias por disentir
Libertad!
Gracias por disentir
Me ha gustado mucho. Siempre partidario de usar datos y simulaciones para la toma de decisiones. Me ha surgido una duda sobre el diseño del modelo, y creo que la densidad está mal calculada. Los 5,3 km2 del distrito centro no son transitables para un peatón. Habría que descontar la superficie de los edificios y de las calzadas.
No solo es que la densidad sea incorrecta, es que el porcentaje de superfice peatonal en el distrito centro no supera el 15%, por lo que la densidad en las calles sería 7 veces mayor que la que se utiliza en la simulación. Ver datos en la página 15 del siguiente documento producido por el Ayuntamiento de Madrid:
https://www.madrid.es/UnidadesDescentralizadas/ZonasVerdes/TodoSobre/PlanInfraestructuraVerdeYBiodiversidad/PlanesDistrito/PlanesZonasVerdesDistrito/1%20Centro.pdf
Además, las reglas de movimiento, al ser éste al azar, invalidan el modelo, no ya por la dirección en sí, sino porque el movimiento debe estar restringido a las zonas peatonales (lo cual impondría ya de por sí una direccionalidad).
Por lo que o (1) utilizas el mismo «mundo» incrementando siete veces el número de agentes (dejándoles moverse al azar, si lo prefieres así para simplificar), o (2) distingues entre celdas peatonales de las que no lo son, restringiendo el movimiento de los agentes a las zonas peatonales.
De todas formas, dado que no se da un enlace al código del modelo, tampoco se puede verificar que la implementación sea correcta.
Un modelo en sí no es sinónimo de nada. Si el modelo es incorrecto (reglas de movimiento) o los datos de entrada (densidad) son incorrectos, sus predicciones no valen para nada, ni si quiera para un ejemplo tan simple como este. Recuerda: Garbage in, Garbage out…
Me parece a mí que el confinamiento le está matando neuronas a autor de… esto.
Primero, no van a multar a nadie por ir andando a su tienda de al lado. Ni idea de de dónde se ha sacado eso.
Y lo segundo, ¿cómo c. vas a controlar que cada persona salga a pasear sólo una vez al día, sólo una hora y sin coincidir con demasiados vecinos…?
Y en cuanto al civismo y a hacer o no trampas, ¿es que no ve lo que ocurre ahora mismo en súper e hipermercados? Cada vez que compro, una vez a la semana, me encuentro con gente que está comprando en pareja, hablando en mitad de los pasillos y dándose instrucciones el uno al otro: tú coge aquello, yo esto. Prohibido, pero se la bufa.
Y suma los que llegan a la caja con dos cosas en la mano (¿cuántas veces al día sale a comprar esa persona?), y los que van y vuelven con la bolsa vacía.
Me da igual si el autor nos considera tan cívicos como suecos o daneses. No tiene que ver más que la actitud de una gran mayoría de los conductores españoles, cuyo lema es «yo primero». ¿Ocurre eso en Suecia? Lo dudo.
Aquí, la arrogancia y el «haz lo que digo, no lo que hago» es el pan nuestro de cada día.
Ahora mismo, cerrar los ojos a esa arrogancia significaría más gente muerta.
Si fueran los arrogantes los que murieran, todavía podría argumentarse algo, pero ahora mismo a un arrogante joven le darán una cama de UCI sin la cual un anciano de residencia palmará. Lo están haciendo ya, a miles.
Así que pasea por tu puta casa.
Y el comentarista henchido de prejuicios nos dice:
«Me da igual si el autor nos considera tan cívicos como suecos o daneses. No tiene que ver más que la actitud de una gran mayoría de los conductores españoles, cuyo lema es «yo primero». ¿Ocurre eso en Suecia? Lo dudo.»
Me encanta esa profundidad de argumentos basados en una generalización y una comparación con una suposición.
Me encanta que te encante eso y no el «yo no creo que nuestra sociedad sea así» o el «no creo que la Europa del norte sea más cívica», creencias de una señora citada por el autor para sustentar la opinión de que la sociedad española es igual de cívica que otras.
Ni una generalización se ha molestado en escribir. Ni una mísera comparación. Creencias, nada más.
Pero oye, que sí, que yo soy el prejuicioso. Ilústrame: ¿en qué país del norte se ha producido un éxodo desde las ciudades a las segundas residencias cuando se avecinaba el confinamiento y ya toda la población era consciente del riesgo de contagio? ¿O vas a negar que se produjo aquí?
Supongo que lo que le ha molestado a Dani es el tono de tu respuesta pero me parece que muy a nuestro pesar y si somos honestos con nosotros mismos lo que dices es verdad.
Pues igual fue eso, el tono, pero es que ya enfada tanto simplismo con asuntos tan graves.
Me hierve la sangre cuando la gente se queja de no poder salir con la bici. No puedo evitar preguntarme a cuántos familiares y amigos tienen en riesgo de muerte cada día o a cuántos han tenido que enterrar ya.
Esa mayoría de la población (aún) no afectada por riesgos o desgracias debería sentirse afortunada, y no irritada como críos caprichosos.
Vivo en londres. Y te digo que aqui ha habido exodo masivo. También te digo que es una cuarentena laxa. La gente no es idiota y en españa tampoco. Solo porque puedan salir no se dedican a congregarse. La gente no quiere enfermar y respeta las distancias. Yo cojo el metro y hay más riesgo de coger el virus en el súper que en un vagón vacío. El virus ha venido para quedarse así que mejor aprender a vivir con el que imponer medidas draconianas
Un artículo muy interesante, a veces hasta las vacas esféricas sin rozamiento pueden ayudar a tomar decisiones sensatas.
Al Sr. Molinero le diré que la demagogia está de más, especialmente con cuando hay víctimas. Afortunadamente las matemáticas no mienten, por mucho que se empeñen algunos.