Arte y Letras Literatura

El brazo de Valle-Inclán

Valle-Inclán
Valle-Inclán 1922, Juan de Echevarría. The Granger, New York.

Ahora que hay tantos cursillos y academias que prometen enseñarte a escribir, conviene avisarles de que está más que comprobado que para escribir realmente bien en España hay que perder el uso de un brazo. A ver quién niega que Cervantes y Valle-Inclán no solamente constituyen el brillo más intenso de nuestra literatura, sino cadáveres exquisitos que han sufrido en propio cuerpo el via crucis del ser peninsular, eso que ya me he permitido escribir alguna vez de que si ser español ya es sufrir, ser escritor español es ponerte al borde del precipicio. Quien no llega a perder el uso del brazo como ellos dos, pierde la vida a nuestras manos —Lorca—, o deja de entendernos y entenderse quedando al cabo de una pistola cargada, como Larra.

Lo primero que hay que entender de Valle es que no escribía en español. Quien piense eso no le ha leído. Valle escribe en valleinclano, un idioma que inventó este gallego ilustre para confundir al personal y reclamar, por inversión de términos, respeto a un castellano que él después no practicaba. Para comenzar una carrera literaria digna empezó cambiando su nombre, abandonando el más prosaico Ramón María Valle Peña para abrazar el más blasonado Ramón María del Valle-Inclán, que en su complejo vocabulario recoge toda la presunción del hidalgo español que no tiene para comer pero cuyo cuerpo siempre encuentra fuerzas para hablar. La verdadera gloria de Valle no es que entronque con Cervantes, con al que estilísticamente no le une nada, sino que consiga mutar su persona de gallego diminuto en una ensoñación digna del autor del Quijote, porque las vidas mutiladas de su esperpento son el producto de esa península desquiciada y soñadora que presentó tan bien Cervantes.

España, que lleva siglos instalada en una infinita contradicción y alzada al pedestal de los países imposibles de comprender, necesita de más escritores bizarros, alambicados, extraños. Tenemos en las librerías demasiada literatura blanca, de la que no hace pupita a nadie porque es políticamente correctísima en todo, y escasean los títulos que abran brechas, o que necesiten que el lector tome un buen piolet para culminarlos, o que ni mil antorchas puedan hacernos ver en su infinita oscuridad. Lo que vengo a decir, sencillamente, es que Valle-Inclán supo entendernos mejor que nadie, que su esperpento es el mejor espejo para un país que habita de manera continua en el esperpento (echen un vistazo a los periódicos y díganme si no es cierto), y que se echa en falta gente que deje de mirar por su ventana azorina y penetre en las cloacas valleinclanescas.

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22 comentarios

  1. Efectivamente, Umbral, citado aquí,es, después de Valle, quizá el único que responde a la figura del escritor contemporáneo que reclama el autor del articulo y que habla de forma clara, y subjetiva, como debe ser, de otros escritores.

  2. Pues no sé cómo Destino pudo entrevistar a Valle Inclán en 1925, teniendo en cuenta que se fundó en Burgos en 1937…

  3. Vilanovés confundido

    ¿Villanueva de Arosa? ¡Ah, el horror! ¡El horror!

    • Lareon Falken

      Meu estimado Vilanovés:
      A mi también me chirría lo de Villanueva, pero si hablan en castellano y así escriben el artículo, es lícito el empleo de los nombres castellanos de localidades como Lérida, Alicante y sí, Villanueva de Arosa. Igual que se usan Londres, Pekín y Nueva York.
      Mais eche ben raro.

  4. Uno que pasa por aquí

    Estupendo artículo. Lo único, no encuentro en el mapa eso de «Villanueva de Arosa», puede que tal vez sea Vilanova de Arousa. Fíjate tú que ese es el nombre del lugar, el único y el oficial. La normativa de nomenclatura oficial galega data de hace más de 40 años. Ya va siendo hora…

  5. Cervantes no perdió ningún brazo, está bien por el tema de hacer la gracia,pero repetir esa cantinela varias veces en una revista pretendidamente «seria» genera un poco de vergüenza ajena

  6. Valle está sin duda en el podium de los mejores escritores españoles del siglo XX

  7. Villanueva de Arosa

    https://maps.app.goo.gl/aQZ16jXT4BQQyLwHA

    Sí que viene en los mapas.
    Y no se dice «nomenclatura oficial galega». En español es «gallega».
    La norma será la que sea y se aplicará en los papeles, pero no creo yo que haya que pedir a los hablantes que fuercen su idioma.
    No conozco a nadie que diga London o Bordeaux, y si una norma lo impusiera, tampoco se diría.
    ¿El gallego no tiene topónimos propios de lugares no gallegos?
    Pues eso.

    • En realidad la ley dice que el topónimo de los lugares tiene que ser en la lengua cooficial ( gallego,catalan o vasco).

      Aparte de eso,lo que sucede es que en el habla habitual nadie en Galicia llama Villanueva de Arosa, suena tan mal como decir sanjenjo o Arteijo en lugar de Sanxenxo o Arteixo.

      • Usted lo ha dicho, en el habla en Galicia. En Murcia o en Badajoz no tiene por qué ser así, lo extraño es decir Arteixo oo Sanxenxo.

    • Hola Máximo,
      Siempre se pone el ejemplo de London en estos casos y siempre me resulta extraño. ¿Comparas Londres o Burdeos con Vilanova de Arousa? Al hacerlo, parece que este pueblo (o en su caso, otro vasco, catalán…) no perteneciera a España.
      Eso es un error. No respetar los topónimos de nuestro país es un ejemplo de los problemas de convivencia entre regiones (igual que si un catalán, gallego, vasco tradujeran a su lengua los topónimos de otras regiones de España) que debemos superar de una vez y así dejarnos de hablar de chorradas en vez de, en este caso, Valle-Inclán. En España hay varios idiomas (españoles) con topónimos en esos idiomas (topónimos españoles). Traducirlos (con conocimiento) ya sea al castellano, gallego, catalán, vasco… es una falta de respeto, mires como lo mires.
      Un saludo.

  8. Hola Vilanovés
    Yo lo que veo extraño es lo que usted comenta. ¿Vamos a prohibir que cuando unos catalanoparlantes estén charlando digan Saragossa o lo escriban así?
    Porque el nombre oficial y no sólo en castellano, sino en aragonés, es Zaragoza.
    ¿Faltan el respeto a algo? En absoluto, pero siguiendo su lógica, sí. Salvo que las exigencias morales vayan dirigidas a los castellanoparlantes exclusivamente.
    Yo digo Orense y Lérida y no falto el respeto a nadie y me parece natural que en otros idiomas cuando hablen de mi ciudad lo hagan usando su propio topónimo, sea en otras lenguas españolas o no.
    Saludos.

    • Hola Máximo.
      Lamento mucho seguir con este hilo, me gustaría poder escribirle de manera personal y no continuar con un tema ajeno al artículo de Valle-Inclán.
      Puesto que me ha respondido haciendo una serie de preguntas, me veo en la obligación de responderle puesto que veo que me ha malinterpretado.
      «¿Vamos a prohibir que cuando unos catalanoparlantes estén charlando digan Saragossa o lo escriban así?» Por supuesto que no, ya sean catalanoparlantes o de cualquier otro idioma.
      «¿Faltan el respeto a algo?» No, en su charla pueden nombrar a Zaragoza como les plazca.
      No me he explicado correctamente, estoy criticando el hecho de traducir con conocimiento del nombre original (ojo, creo que esto es lo que no me ha entendido) al castellano topónimos españoles dentro de un artículo periodístico. No critico el que usted diga Orense o Lérida.
      Ya sé que en general no son traducciones en sí, si no cambios fruto del uso (por parte de algunos) y del tiempo.
      Pero eso no impide que si le dicen que el nombre oficial del pueblo es Vilanova de Arousa y a pesar de ello decide traducirlo a Villanueva de Arosa, podría estar ofendiendo a alguien (o no, quién sabe). Igual que usted no se ofendería si le llaman Màxim, otros Máximos podrían sentirse ofendidos. El hecho de traducirlo es una falta de respeto en sí mismo.
      Por mi parte, que se escriba Villanueva de Arosa no me ofende. Me suena muy ridículo, nada más.
      Venga, no me enrollo más.
      Un saludo.

      • Hola
        No lo había visto así. Lo cierto es que eso que dice no me parece aventurado.
        Aunque la comparación entre los topónimos y los nombres personales no la veo absolutamente adecuada.
        Saludos.

        • ¿Disculpe? «Aunque la comparación entre los topónimos y los nombres personales no la veo absolutamente adecuada.»
          En ambos casos estamos hablando de nombres propios.
          Bueno, un saludo y hasta la próxima.

          • Ya, son nombres propios, pero no lo mismo. En un caso hablamos de una identidad personal individual (uno se llama Pep, Joe o Pepe, aquí y en Pekin); en el otro, nos referimos a algo impersonal por muy cargado que esté de connotaciones.
            Es decir, cuando Carod Rovira pidió que le llamaran Josep Lluis en aquel programa de tv, creo que tenía toda la razón. Es su identidad intransferible, digamos.
            En el caso de los topónimos, como estamos viendo, hay más aristas.
            Saludos.

          • Ya, me refiero a que no es lo mismo un topónimo que un nombre personal, aunque ambos sean propios.
            El segundo expresa una identidad personal individual (uno es Pep, Joe o Pepe aquí y en Pekin); el primero, a una entidad impersonal, por muchas connotaciones que tenga.
            En este sentido, el nombre personal tiene una intransferibilidad fundamental.
            Es decir, cuando Carod Rovira en aquel programa de tv pidió que se le llamara Josep Lluis, tenía razón; reclamaba respeto a su identidad personal. En cambio, en los topónimos, como estamos viendo, hay más aristas.
            Saludos.

            • Bueno, en teoría no. Un nombre propio es un nombre propio (según la RAE «nombre sin rasgos semánticos inherentes que designa un único ser, p. ej., Javier, Toledo»).
              Alguien que se llame «Máximo» no se llama «más grande que cualquier otro en su especie», se llama «Máximo». Al pasar a ser nombre propio deja de tener un «significado» y sirve para designar lingüísticamente a una persona (alguien que se llame Eloy no se llama «el elegido») por lo que su traducción no tiene sentido.
              En el caso del nombre propio de un lugar pasa exactamente igual. Ese nombre pasa a designar específicamente a ese lugar, independientemente de su significado original. Su traducción podrá ayudar a conocer el origen de ese nombre, su significado y el porqué se ha denominado así a ese lugar pero su designación lingüistica ha quedado fijada (bueno, ya sabe que los nombres propios pueden cambiar con el tiempo…) y no se puede traducir.
              Bueno, espero que me haya entendido y que comprenda que la comparación que he hecho entre Máximo y Vilanova de Arousa podría ser de alguna manera adecuada.
              Un saludo y que tenga buen día (los del foro deben de estar pensando lo pesaditos que nos hemos puesto).

              • No creo que les moleste.
                Esto es para debatir y comentar.
                Un saludo.

                • Sólo un apunte más, al margen del entretenido y logrado artículo sobre la vena sentenciadora de Valle.
                  El problema de la traducción de topónimos, más aún cuando pertenecen a lenguas de ámbitos lingüísticos próximos al de la lengua meta, es su deformación por desconocimiento. Discrepo al respecto de que un topónimo haya perdido su significación original al fijarse como «simple» nombre propio.
                  Pongo por caso el tan conocido topónimo Sanxenxo, cuya deformación habitual en España viene a ser Sangenjo, horrible monstruosidad que oculta sin remisión el nombre del santo que da nombre a la villa: Xenxo, en español, Ginés.
                  Arteijo supone una patada genital al original y revelador Arteixo, que remite a una depresión natural del terreno por el que discurre una corriente de agua que desemboca en el mar (compartiría raíz con «artesa», cuya forma se asemeja a tal accidente geográfico). La lista iniciada en Galicia, tras la magna obra castellanizadora de la Guardia Civil, es tristemente larga: Haciadama, Niño de la Guía, Viana del Bollo, El Grove, La Grela etc.
                  Traducir no puede convertirse en un proceso cateto de equivalencia ortográfica. Respetar y querer entender un patrimonio inmaterial que también apela e incluye a España sería un acto de amor mucho más inteligente.

  9. Máximo,creo que la disparidad de opiniones en este caso es pq le estamos dando un prejuicio ideológico.
    En el fondo es todo más sencillo,o debería serlo. El gallego,el catalán o el vasco son idiomas españoles,como lo es el castellano y es desde ese punto de vista como deberíamos verlo. Son idiomas español que se hablan en una determinada región y el nombre oficial ( como establece la legislación vigente) es el del idioma cooficial.No tiene nada que ver con el ejemplo tan manido de London en lugar de Londres.

    Yo entiendo tu postura pq es difícil entender que en Galicia no hay ese barniz nacionalista que hay en otras zonas y simplemente lo natural y como siempre se ha llamado a dónde nació valle es Vilanova de Arousa,lo demás es crear polémica donde no lo hay.

    Por cierto no es seguro que valle naciera en Vilanova,pero eso es otra historia.

  10. Sí ya, decimos Londres y no London. Pero escribir Villanueva de Arosa me parece tan rebuscado como llamar a la policía de Londres la Yarda Escocesa en vez de Scotland Yard.
    En castellano es mejor dejar algunos nombres en el original y no traducir ni adaptar.
    ¿Los premios Oscar de Bosque Sagrado? Por favor…

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