
¿Qué hubiera pasado si el día 12 de abril de 1961 Yuri Gagarin no hubiera subido a la nave que lo hizo entrar en la historia y a la URSS ganar una de las grandes batallas de la carrera espacial? ¿Cómo habrían cambiado la guerra fría y el mundo desde aquel momento? ¿Dónde estaríamos hoy? Esta es una interpretación (libre, por supuesto) de la historia que no fue…
El día 12 de abril de 1961 Yuri Gagarin no se despertó en la base de Baikonur. El día 12 de abril de 1961 Yuri Gagarin no desayunó dos tubos de ciento sesenta gramos de carne y de chocolate. El día 12 de abril de 1961 Yuri Gagarin no se vistió con un mono naranja y un casco con las letras CCCP. Ni paró el autobús de camino a la rampa de lanzamiento para orinar en las ruedas del mismo. Ni se subió a la nave Vostok 1. Ni a las 9:57 hora de Moscú chilló aquello de «¡Poyejali!» («¡Allá vamos!»). Ni se convirtió en el primer ser humano que veía la Tierra desde el espacio. Ni en un héroe. Ni el dirigente soviético Nikita Jrushchov pudo decir aquello de «Gagarin estuvo en el espacio, pero no vio a Dios allí». Porque aquel día 12 de abril de 1961 Yuri Gagarin ni siquiera apareció.
Había pasado los días previos concentrado en el balneario Foron, en Crimea, junto a su esposa Valentina y sus hijas Elena y Galina. Pero Gagarin, mujeriego y bebedor entusiasta, se había dedicado la víspera al vodka y a perseguir a una de las camareras del balneario. La siguió hasta su habitación. Y estuvo con ella hasta que Valentina lo buscó por todas las instalaciones y llamó a la puerta de aquella habitación a gritos. Hasta que Gagarin, piloto de la fuerza aérea, quiso escapar para no ser descubierto, saltó por el balcón, borracho, y en la caída se golpeó la cabeza, se abrió una brecha en la ceja izquierda y se quedó inconsciente, durmiendo la mona, en unos matorrales. Oculto. Desaparecido para los comandantes que lo buscaron desesperadamente para llevarlo a la base aérea, para que, a bordo de aquella Vostok 1, subiera al espacio y entrara en la historia. Para que la URSS se apuntara una nueva victoria en la guerra fría de la carrera espacial que cuatro años antes habían iniciado con la puesta en órbita del Sputnik, con el lanzamiento de un satélite cuyo bip-bip desde el espacio exterior mostró al mundo, y sobre todo a Estados Unidos, el poderío soviético. Pero aquel día Yuri Gagarin andaba a otras cosas y su resaca cambiaría la historia para siempre.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Puro «wishful thinking».
El 21 de julio de 1969 a Elvis no le había dado aún por las lentejuelas. Empezó en Las Vegas, más tarde, ese mismo verano, ya de blanco, pero sin lentejuelas.
Entretenido artículo.
Y todo a partir de una borrachera y un adulterio.
Una curiosa montaña rusa de ucronías con su mensaje de pasajero, claro.
Pero ganamos el mu dial en 2010 o no?
Lo de Jack Nicholson aceptando un papel en Pepi, Luci, Bom…desternillante. Me han faltado un par de párrafos con el juego que hubiese dado Pato Donald Trump en esta chanza.¡ Ah! y Pedro y Pablo.
No paro de reír. Genial. Y los Beatles, con su Back to USRR? Supongo que cantarían lo contrario, Back to the W.D.C. Y el Che? En Alaska, tratando de arrancarla al eje del mal y llevarla de nuevo al seno de la Santa Madre Rusa. Aplausos.