Cine y TV

One, Two, Three

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Penélope Cruz, en La niña de tus ojos. Imagen: Lolafilms.

Vean ustedes el presente artículo como la crítica a un extraño spin-off. La obra progenitora es cine sobre el cine, y nos habla de miserias y desencuentros en la vida real de creadores de ficciones, en español y alemán, sobre guerrilleros y tonadilleras. La vida real, por supuesto, tampoco es real, también es ficticia, aunque a los espectadores nos apetezca por un par de horas convencernos de lo contrario. Ahora den ustedes un salto atrás, como si estuviesen en Inception, y piensen en miserias y desencuentros de los que crean ficciones sobre creadores de ficciones. Esta es la base de nuestro spin-off. Vamos con el tratamiento de la idea.

A dos escritores se les ocurre una historia para una película que desarrollan por escrito con el nombre La niña de sus ojos. Cuando venden su historia lo hacen a sabiendas de que otros tres escritores, más experimentados y famosos, van a meterle el diente —y lo hacen hasta seis veces—. La niña de sus ojos muta, se convierte en La niña de tus ojos y sirve para rodar una película. Cerca del estreno surge un conflicto y se resuelve con un acuerdo del que resulta que todos aparecerán como guionistas en los títulos de crédito de la película (salvo uno de ellos, que renuncia porque se conforma —es ironía bienintencionada— con ser su director). La película es un éxito rotundo.

Años más tarde, el director decide escribir y dirigir una secuela de La niña de tus ojos y llamarla La reina de España. Cuando la película ya se ha realizado, surge un nuevo conflicto con los dos escritores iniciales, pero esta vez no hay acuerdo y terminan en los tribunales, que, en dos instancias, dan la razón al director, Fernando Trueba. Este es el macguffin que ha aparecido en tantas noticias sobre el asunto, pero vayamos más allá. Es mucho más interesante analizar qué pedía y afirmaba cada parte, por qué los tribunales dictaminaron lo que dictaminaron, y si la serie tiene un final agridulce o feliz, abierto o cerrado.

Para que puedan ustedes juzgar mejor, es necesario partir de lo que afirma uno de los tribunales que da la razón a Fernando Trueba sobre las coincidencias entre La niña de sus ojos y La niña de tus ojos. Fíjense bien, porque si no luego quizás se pierdan a mitad de metraje:

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10 comentarios

  1. Muy didáctico y bien escrito. Y he de añadir que todo esto viene por una película horrible, de cartón piedra, como es «La reina de España». Tomo la última parte del artículo como una ironía al respecto.

  2. Y después de todo este rollo, lo único que vale la pena resaltar es que el tío del fondo detrás de los de la paella es ¡Mandy Patinkin! ¿Cómo lo liarían para salir en ese tostón de la Reina de España?

  3. Me ha encantado el artículo. Y, por favor, señor Rabtan, aunque sea mentira, dígame que el título es una alusión a una de las obras de Dios.
    :-)

  4. Esto me recuerda en el ámbito musical, a los tipicos listillos que cuando tú escribes una canción, le añaden un arpegio aquí y cambian un acorde eléctrico por uno acústico allá y te exigen autores porque ‘la canción no sería tan buena y/o reconocible sin mis arreglos’. Esto pasa constantemente y sé de lo que hablo. Sé de una mítica banda española que entre ellos se partieron la jeta montones de veces por este tema cuando la misma canción, sin arpegios ni arreglos del guitarrista listillo de turno, simplemente tocada con un puto bajo, ya era ‘tan buena y reconocible’ que después de grabarla en estudio. Conclusión: si esos guionistas originales NUNCA hubiesen creado ese guión que luego fue transformado por los ‘arreglistas’, jamás hubiese habido secuela, spinoff ni la madre que los parió a todos. El martillo del juez debería aporrear a favor de ellos.

  5. La campaña salvaje de boicot a La Reina de España fue la puesta de largo de la extrema derecha mediática, y un aviso a navegantes de que la intolerancia iba a ser el motor vital de la vida civil en España. Sólo por joder a tanto nacionalista estuve a punto de ir a verla al cine, pero las críticas cinematográficas (no las de energúmenos) fueron tan duras, que no tuve ganas.

    • Que el director insultase a sus posibles espectadores unas semanas antes tampoco ayudó mucho…
      Y no soy de extrema-derecha (o sí, teniendo en cuenta que para un izquierdista todo el mundo es facha excepto él), pero ni había visto la primera y mucho menos esta; el tema no me llama.

  6. Eduardo Roberto

    No vi ni una, ni la otra ni la tercera. Solo me llamó la atención la controversia jurídica y sus argumentos lógicos, asunto dificilísimo de asimilar pero que continúa a fascinarme. Debe ser por culpa del abogado Bull y sus inesperados «golpes de escena». Solo me permito de relevar un posible error (¿de trascripción?) que copié y pego:
    2.- El de director de la película a rodar en Alemania es en LA NIÑA DE SUS OJOS un personaje completamente secundario que apenas adquiere protagonismo en el guion. En cambio, en LA NIÑA DE SUS OJOS ese personaje alcanza verdadera dimensión..
    Ese “En cambio..” denota un cambio entre los dos títulos que, sin embargo, continúan a ser los mismos: La niña de sus ojos”. Si no es así, no entendí ni jota. Gracias igualmente.

  7. Eduardo Roberto

    Ahora que recuerdo, y siempre refiriéndome al sagaz abogado Bull, en un capítulo se trataba el tema de los plagios. La disputa era entre dos constructoras de móviles que se acusaban mutuamente de copiar las innovaciones y modificarlas. Al final el juez dictamina, viendo que ninguno de los dos había sufrido daños económicos, que ese tipo de acciones eran parte de la evolución del producto. ¿Se podría decir lo mismo de un caso como el del artículo?

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