Arte y Letras Filosofía

El interés por lo anormal

Dos viejos comiendo sopa de Francisco de Goya interés anormal
Dos viejos comiendo sopa, de Francisco de Goya.

Ser individual significa ser peculiar

(J. Hillman)

La percepción de los márgenes

El ámbito de lo anormal ha fascinado desde siempre a la curiosidad humana. La vida oscura de las personas, los bajos fondos de las ciudades  y el mundo subterráneo de las organizaciones ha cautivado desde siempre al pensamiento. Quizá se deba a la importancia de la realidad no dicha, a lo que intuimos que el subtexto aporta al texto. La esencia de las cosas está seguramente en lo que el mensaje calla y deja siempre para la imaginación del receptor.

La antropología orienta su mirada hacia lo prohibido cuando estudia culturas minoritarias o desconocidas. Mira hacia el área de lo no permitido para conocer la arquitectura del deseo en esa civilización. Porque si conocemos ese código de prohibiciones, podemos saber cuáles son los impulsos vitales más relevantes en esa sociedad.

Desde siempre, las disciplinas del comportamiento se han interesado por seres extraños1 como el monstruo: mitad humano, mitad bestia. Ser que combina lo imposible con lo prohibido. También se ha interesado por el estudio del incorregible, que supera todos los dispositivos de control social y de adiestramiento del comportamiento. Inicialmente, todo esto serviría para fundar los límites en los que puede moverse el pacto social que garantiza la estabilidad comunitaria.

Lo anormal suele permanecer en el plano de la discreción o incluso en el silencio. El mensaje esencial mostrado pero no nombrado penetra en el pensamiento de un modo más profundo que lo explícitamente declarado y ello es porque se instala en el pensamiento sensorial del modo más eficiente2.

Esto me recuerda aquella historia en la que un hombre judío le dijo a un amigo: —Estoy pensando salir del país porque el Gobierno ha iniciado una campaña de persecución a los judíos y a los dentistas. El amigo le preguntó: —¿Y a los dentistas por qué? Por eso precisamente estoy pensando en irme —le contestó el amigo—, por la pregunta que acabas de hacerme.

En el mismo sentido podemos citar otro ejemplo. El inicio de muchas profesiones se realiza mediante procesos de identificación negativa. Exploramos primero los márgenes de lo que no es algo, para poder definir después lo que efectivamente sí es. En los años sesenta se definía al educador social del modo siguiente: «Ni monitor, ni animador, ni maestro, ni psicólogo, ni terapeuta, ni asistente social. Sino el encargado de los jóvenes fuera del aula y del taller»3. Del mismo modo, puede decirse que muchos sistemas de atención pública a necesidades de la población se inician a partir de iniciativas que muestran interés por el margen. Estamos hablando de la educación no formal, de los programas de adaptación a necesidades educativas especiales o de los recursos para la inserción social.

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3 comentarios

  1. un martillo contiene en su desocultamiento su propio uso, con el cual el carpintero articula su trabajo de manera transparente o tácita.
    Qué tiene que ver?? Nada! Pero a que suena súper filosófico y genial… Qué manera tan fascinante y extraña tienen los filósofos de hablar.
    Toda esa geringosa erudita y monótona me resulta de lo más anormal, y por eso me fascina. Tal vez la frase en cuestión sí tenía que ver con el artículo después de todo.
    PD: la frase no es de broma, es real y (supuestamente) coherente. Al primero que me la explica, gana. Si no comprenden a Heidegger (suponiendo que alguien lo comprenda) ni pierdan el tiempo. Y no vale buscar en internet jaja.

    • Yo, el hecho de que tú no comprendas algo no lo convierte automáticamente en incoherente. Resulta sumamente egocéntrico (además de llamarse Yo) pensar que la filosofía o los artículos de la Jotdown están ahí para que TÚ los leas y los comprendas. La vida es dura colega, y tu no eres el prota. Ningún deux est machina va a salvarte. Arremángate y ponte a currar si quieres comprender las cosas. Desde luego que coger una cita suelta de una obra extensísima y copiarla descontextualizada en una sección de comentarios no va a ayudarte.

  2. «O bien, va a vivir en el centro de la aldea y convertirse en su ejemplar dirigente o bien, se quedará en las afueras y será su querido y a la vez temido chamán.» Hay una tercera opción: despedirse de todos y marcharse para siempre. Aunque pocas veces se tenga en cuenta esa opción.
    Por otra parte, quizás el héroe no sea sino un idiota al que, mira por donde, las cosas le han salido bien de chiripa.

    PD: no sólo la modernidad desconfía del piensa por sí mismo. Cualquier tipo de sociedad lo hace, pues toda sociedad implica poder. Y el poder odia al que tiene la osadía de pensar por sí mismo.

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