
Desde hace más de trescientos años, muchas personas afirman que en la ría de Vigo, en el puente de Rande, hay un gran tesoro hundido. Los más atrevidos defensores de esta leyenda han dicho que se trataba del cargamento entero de una flota de Indias hundida en 1702. Esta historia inspiró a Verne en uno de los pasajes de Veinte mil leguas de viaje submarino.
Conviene situarse en el capítulo VIII de la segunda parte de Veinte mil leguas de viaje submarino, el profesor Aronnax comprueba con sorpresa que tras dejar atrás el Mediterráneo, el Nautilus se ha posado en el lecho marino. En este momento, el capitán Nemo le muestra cómo sus hombres utilizan unas escafandras para recuperar oro y plata de entre unos antiguos pecios.
El misterioso marinero pronto revela que se trata del tesoro de una flota franco-española hundida por ingleses y holandeses en una batalla en la ría de Vigo. Nemo sitúa los hechos en 1702 en plena guerra de sucesión española (1701-1713). También cuenta que esas riquezas eran el cargamento completo de oro y plata de una flota de Indias (los convoyes que anualmente transportaban a la península el cargamento de metales preciosos de la minas de América).
Los hechos que narra Nemo en estos pasajes de la novela son ciertos. El 23 de octubre de 1702 se produjo la batalla de Rande, más o menos como la explica Julio Verne. La cuestión que ha levantado pasiones estos más de trescientos diez años es qué hay de cierto tras la leyenda del tesoro que se fue a pique junto a aquellos barcos.
El mar en llamas
Independientemente de que Julio Verne la eligiera como inspiración para su novela, la batalla de Rande tiene un gran interés por sí misma. Para entenderla, conviene remontarse a la convulsa Europa de principios del siglo XVIII. El 1 de noviembre de 1700 moría sin descendencia Carlos II el Hechizado, el último monarca de la dinastía Habsburgo en el trono español. A partir de ahí comienza una trama de movimientos diplomáticos e intrigas palaciegas entre las potencias europeas dignas del propio George R. R. Martin.
Según el testamento del fallecido soberano, el trono debía corresponder a Felipe d’Anjou (que gobernaría como Felipe V), miembro de la casa de Borbón y nieto de Luis XIV y de Ana de Austria, una de las hermanas de Carlos II. Pero Inglaterra, Austria y Holanda no aceptaron estas disposiciones porque temían una poderosa alianza entre Francia y España o que incluso ambas coronas fueran a parar a d’Anjou.
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Un libro muy entretenido sobre los galeones es este:
https://rinoceronte.gal/produto/tras-o-rastro-do-santo-cristo-de-maracaibo/
Ta BUENO PERO 1702… NEMO.
JULIO VERNE ..
HOMBRES CON OXIGENO BAJO EL AGUA .
BUENA IMAGINACION.
DONDE ESTA LA REAL ESCRITURA???? O ES COMO ET?? IMAGINATEEE?????
Tan REAL COMO LA CARA DE JESUS…
??????
Gran artículo. Graciñas!
Mi suegra se encontró en la finca una bala de cañon, pequeña pero muy pesada. Artículo muy interesante, gracias!!
El Santo Cristo de Maracaibo es una invención y de las malas para justificar que si bien Rande fue una victoria bélica indiscutible, supuso un fiasco económico por la falta de botín procedente del saco. Los galeones estuvieron días fondeados más que de sobra para descargar las mercancías más valiosas (esto no es más que tradición oral, pero mi padre cuenta que ya le contaba mi abuelo, que a su vez su abuelo le contaba de cómo le habían requisado a mi familia el carro para poder usarlo en la descarga de los galeones), y decir que usas un galeón destrozado por el combate, lo cargas por encima de lo recomendable y además para dirigirte a Inglaterra lo haces ir por la bocana sur de la ría atenta contra la más mínima lógica marítima y logística. Pero los ingleses siempre han sido unos fenómenos en convertir las derrotas en victorias (como Vernon, verbigracia).
Buen artículo en todo caso.