Humor snob Ocio y Vicio

El privilegio del bufón

el privilegio del bufón
Stańczyk, de Jan Matejko (1862).

El combate naval tuvo lugar el 24 de junio de 1340 en el puerto de Sluys, en una ensenada entre la frontera de Zelanda y el Flandes occidental. La flota británica, compuesta por unos ciento cincuenta barcos dirigidos por Eduardo II de Inglaterra, se enfrentó a una armada de más de doscientas naves francesas comandadas por los almirantes Hugues Quiéret y Nicolas Béhuchet. A lo largo del día, los ingleses encararon, abordaron y masacraron al ejército francés, capturando ciento sesenta y seis buques enemigos, hundiendo o quemando otros veinticuatro y dejando que diecisiete se dieran a la fuga. Las bajas de la facción británica sumaron las vidas de cuatro nobles y un número indeterminado de entre cuatrocientos y seiscientos soldados. En el bando opuesto, el ejército francés acumuló entre dieciséis mil y veinte mil cadáveres. Quiéret fue decapitado y Béhuchet colgado del mástil de su propio barco, dos humillantes ejecuciones llevadas a cabo por unos ingleses que venían calentitos de la batalla de Arnemuiden, acontecida dos años antes, donde Francia masacró a Inglaterra sin piedad.

En Sluys apenas hubo prisioneros tras la contienda y los pocos franceses que lograron huir nadando hasta la orilla fueron molidos a palos por los flamencos, aliados de los británicos, que se encontraban contemplando el espectáculo desde las playas, presuntamente con las palomitas a mano. Al finalizar el día, las aguas sobre las que tuvo lugar la gresca marítima se habían convertido en un gigantesco puré de sangre y cadáveres. Durante los meses posteriores, el chiste más recurrente entre los ingleses era comentar que los peces de Sluys hablaban francés después de merendar tanta carne de soldado galo.

En los pasillos de las cortes francesas, la noticia de la derrota se convirtió en un asunto extremadamente delicado porque nadie se atrevía a informar al rey Felipe VI del fracaso de sus tropas. Hasta que, finalmente, se decidió que el bufón del lugar sería el encargado de comunicar las malas nuevas al monarca. El payaso en cuestión se presentó vociferando ante el rey, remarcando la tremenda cobardía y la notable falta de huevos de los ingleses. Y cuando Felipe VI se interesó en conocer el porqué de aquellas proclamas, el bufón le contestó: «Porque esos ingleses no tienen agallas para saltar al agua como hacen nuestros valientes franceses». Felipe VI pilló al vuelo la idea y el bufón no hubo de preocuparse de perder la testa bajo la furia del monarca, porque él era el chufletero autorizado. Aquel que oficialmente disponía de impunidad para bromear sobre cualquier cosa por desagradable que resultase la chanza. La condena del bufón, convertirse en el mensajero de la carnicería de Sluys, había nacido de su privilegio, de su carta blanca para hacer chistes ofensivos con lo que le viniese en gana.

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17 comentarios

  1. Javier R. F.

    Yo discrepo amablemente del concepto de traspasar la línea del humor a cualquier precio. La vulgaridad vende cuando rompe esquemas pero no la convierte necesariamente en un acto brillante de genialidad. Comprendo como humor brillante y genial el que puede entrar en ofensas sin ofender el intelecto. Sin ir muy lejos los geniales Le Luthiers lo han estado haciendo durante décadas siendo bufones elegantes y sin perder un ápice de educación.
    También los bufones clásicos se exponían a la ira de sus señores cuando traspasaban la linea y les costaba en ocasiones la vida, se asumía ese delicado equilibrio entre tener licencia para todo y saber donde estaba el límite de la paciencia, se consentía en muchos casos por considerarseles seres inferiores cuyo limitado físico e intelecto les impedía entender los límites de la corrección de cada momento.
    Los humoristas actuales juegan a no perder nada porque vivimos la revolución de lo transgresivo, pero el que habla da derecho a opinar e igualmente la respuesta puede ser tan transgresora que suene a intolerante.
    El precio de la libertad de expresión.

    • Es que el humor de Les Luthiers es único. Hacer reír sin perder nunca la elegancia – y siendo efectivo como el que más- es solo para los elegidos.

  2. Joer, qué maravilla de artículo

  3. Es extremadamente difícil delimitar, en muchos casos, qué es un delito de odio y qué es humor. Ni todo se debe prohibirse en aras del «respeto», ni todo deber ser permitido en aras de un potencial derecho de pernada de un humorista.

    En general, hoy en día se acepta que se pueda hacer cualquier tipo de broma que ataque a los «poderosos» (los ricos, los cuerpos de seguridad, la Iglesia, los políticos -bueno, solo con algunos-, etc.). Pero con las «víctimas (mujeres maltratadas, abusos pederastas, etc), eso ya no es posible sin tener una denuncia.

    El problema es definir qué son los «poderosos» y las «víctimas», ya que en muchos casos la línea es muy gris, y ahí es donde (al menos en España) entra de lleno la ideología de cada uno.

    Un ejemplo práctico: ¿Un cura de barrio, de esos buenos que haberlos haylos, puede ser objeto de mofa? ¿Y una mujer como Juana Rivas?

  4. (Continúo, se cortó el mensaje)

    ¿Puedo meterme con Jorge Javier por su condición de homosexual, al ser él una persona muy poderosa en el mundo de la tele? ¿Se deben seguir permitiendo los chistes de Irene Villa o del GAL? ¿Qué diferencia hay entre el humor y el bullying, cuando se usa en un instituto sobre una niña obesa?

    En fin, yo no tengo una respuesta, y supongo que para eso están los jueces.

    • Los cómicos son los sismógrafos de la civilización de una sociedad. Lo primero que hicieron los talibanes fue maltratar y ejecutar al comediante Khasha Zwan, «Kandahari». Te dejo un link para ayudarte a encontrar tú mismo las respuestas que buscas:
      https://www.youtube.com/watch?v=RJMOT_CoRl8
      Los jueces están para decidir sobre asuntos más serios. Luego nos quejamos de que la justicia es lenta.
      Puestos a elegir, se debe elegir la libertad de expresión siempre. Es el mal menor.

    • Jose Antonio Fernández

      Los jueces solo están para aplicar las leyes. No hacen más (bueno, a veces las interpretan de una manera particular, pero ya hay otros jueces para darles una colleja).
      Y como se ha visto bastantes veces, contar chistes no es delito. Mal que les pese a algunos. Si se analizan uno a uno, el 99% de los chistes consisten en reírse de la desgracia ajena.
      Si haces chistes sobre el Rey o Carrero Blanco puedes acabar ante la justicia (luego te absuelven y el contribuyente corre con los gastos, claro) Pero no sé de nadie que haya ido ante un tribunal por contar chistes de Morán.
      La diferencia entre una tragedia y una comedia se difumina con el tiempo.

      • Hay un fundamentalismo del humor, como lo hay de la cultura o de la democracia o la libertad, mitos oscuros y confusos, que se quiere imponer desde determinados sectores como si la etiqueta de humor ya otorgase una patente de corso que amparase cualquier hecho o conducta. El humor tiene límites porque sino todo sería humor y por lo tanto nada lo sería. Un comediante puede ser tan sismógrafo de una sociedad por exceso o por defecto como lo pueda ser el trato y protección social que se da a los niños con síndrome de Down. El tiempo relativiza la tragedia , pero no se puede excluir ni el tiempo ni el contexto de la ecuación. No es lo mismo hacer un chiste ( un chiste no siempre es una burla cruel de las desgracias ajenas aunque trate de una desgracia) de la destrucción de Pompeya que del atentado terrorista que hubo hace dos días. Entonces hay que hilar muy fino en estas cuestiones y no caer ni en una inquisición a los cómicos ni un relativismo posmoderno, una concepción blanda, amoral y libertariana que sería también muy negativa socialmente.

  5. Si, qué maravilla de texto!

    Bueno, solo agregaría el humorista puedo hacer humor sobre lo que quiera. El límite lo ponemos nosotros, la audiencia. S no te gusta el producto, no lo compres. Haz campaña para que no lo compren, no lo consuman, no que lo prohíban. Hay personas más siniestras y más dañinas que los humoristas polucionando este planeta…los humoristas no nos ponen al borde de la guerra, ni venden aceite de colza, ni destruyen el planeta mientras pagan a los medios para que te hagan creer que eres tú el que lo destruye…corrección, si hay un humorista así, creo que fue presidente, se apellida Trump si no me equivoco…hay influencers más dañinos y peligrosos con sus estupideces que todos los humoristas juntos y con más audicencia y seguidores…

    Bill Cosby salió de la cárcel porque tiene suficiente dinero para pagar abogados que lo saquen, no es problema de justicia, es problema de la ley. Los casos son numerosos, O.J. Simpson, Djokovic…la ley solo funciona cuando eres alguien como Assange o de un partido de izquierda…puedo apostar que para el establishment gringo sigue siendo más peligroso un Lenny Bruce que un Cosby…

  6. Muy buen artículo y comentarios que dan para reflexionar, aplausos. “El mal gusto no constituye un delito: es bastante gris esta definición. Salir en cueros a la calle, ¿qué es? Sea lo que sea se termina preso, sobre todo si el que lo hace es cuerdo. Una pregunta al margen, sólo por curiosidad: me resulta, digamos extraño leer “un tiburón asesinó a un hombre…” Puede que sea correcto, pero tengo mis dudas. Gracias por la lectura.

    • Creo que Neptuno ya dio las órdenes para crear una comisión que investigue el caso. Siendo un tiburón y, gracias a la fama que en la modernidad les han creado todos los documentales sensacionalistas anglosajones, mínimo obtendrá la pena de muerte. En 2021 los tiburones “asesinaron” 9 humanos, mientras que gracias al inocente comercio de aletas de los humanos, “mueren” más de 100 millones de esos malvados asesinos…

      Después que Justin Kurzel masacrara 35 personas en Tasmania en 1996, leí que circulaba un chiste en el que se preguntaba qué tenía en común Tasmania con el Polo Sur: ambos tienen -35, era la respuesta correcta. En nuestras familias, grupos de amigos, esquinas de barrio, reuniones, paradas de autobuses, etc. etc. hacemos chiste más horribles que los de cualquier cómico profesional. Yo he escuchado a señoras comentar: X y Y tuvieron un hijo bien feo…la otra replica, Si, pero por lo menos es más blanco que ellos…

  7. El artículo es muy interesante pero, a mi juicio, la tesis de fondo es errónea. El privilegio del bufón estaba amparado en el poder omnímodo del rey. El bufón se podía burlar de todo y de todos, menos del rey, es decir, del poder en su máxima expresión, so pena de muerte o destierro. Los límites del humor existen, porque si el humor no tuviese unos límites objetivos todo sería humor . Definir es acotar, poner límites. El concepto de humor tiene sus límites como los tienen las Matemáticas o un ventilador. Y fuera de esos límites o incluso en los extremos( el veneno está en la dosis) ya no es operativo. El humor no puede ser vehículo o coartada, por ejemplo, para el bulling, la calumnia, la xenofobia o la agresión, aunque desde una ideología posmoderna, de pensamiento débil, subjetivista y un relativismo moral se pretenda hacer tan maleable y líquido el concepto que lo pueda abarcar todo. Los límites del humor están, por ejemplo, en el Código Penal. Otra cosa es que las sanciones sean desproporcionadas, que en algunos casos sólo merezca un reproche social (¿ o no merece ni siquiera un reproche social burlarse de discapacitados o hacer chistes racistas? ¿ tan posmodernos y relativistas somos ya ? ) que los límites del humor y el derecho al honor choquen en muchas ocasiones, que haya que tener una mucha mayor tolerancia cuando la sátira va dirigida a personajes famosos o con poder político y económico …todo un desarrollo de un corpus teórico, con sus matices pero partiendo de que el concepto como todo concepto definible tiene sus límites. Como decía el maestro del humor, Gila, a propósito de la anécdota de su abuelo que era trapero y del que se burlaban los niños de su pobreza y oficio. El humor embellece y la burla afea.

  8. Kevin Pereira

    Estos bufones de mal gusto deberían ser libres, no se le puede quitar la libertad a una persona, porque no van en contra de los ley. Pero jamás serán inteligentes ni brillantes, son estiércol. Todos tenemos responsabilidad moral y estos chistes causan una influencia en la sociedad, entonces ellos como los consumidores son cómplices de la violencia, inmoralidad y discriminación.
    Sería muy ingenuo pensar «ellos hacen humor, nada tienen que ver con las perversiones reales» todo tiene un impacto.
    Otro punto es que afirma que «confiamos en la madurez del público» falacia total, no saben cómo es el público ni como evolucionará en su mente esas bromas.
    Indeseables, salvajes, desagradables e irresponsables. Pero cuidado, hoy en día pensamos más en el bienestar de los bromistas execrables que en el de la moral social.

  9. ridi pagliaccio

    Qué buen repaso, Carlin y Bill los mejores, uno cirujano de la realidad y el otro un talibán. Me gusta su trabajo de jugar con fuego desactivando bombas, y ahí se demuestra toda la gracia y el talento que termina en una risa o en un palo en la cabeza, y eso está perfecto, es más, deberían ser baleados sin piedad y obligarlos a que usen chalecos antibalas, y así no tendríamos que presenciar la degradación artística en general de hoy en día, en donde lo politicamente incorrecto se transformó en lo correcto al servicio de una agenda sacada de los baños de sodoma y gomorra, para peor, los opuestos suenan como petardos asusta viejas. Antes era un arte revolucionarIo, hoy se convirtieron en funcionarios públicos, burócratas del humor, y creyéndose poseedores de una gran astucia que confunden con inteligencia, son tiktokeros que recorren 1 m a la velocidad de la luz, eyaculadores precoces del mal gusto, ahora, pasan por unas aguas negras de 2cm de espesor. Claramente ahí está el límite del humor, en convertirse en unos come tofu agentes y comisarios estatales, y prontamente del privado-estatal, ese transEstado mutante global tan esperado llamado Bafomet. Seguro se acostumbrarán a recibir el guión censurado para burlarse de los que fueron engañados con la vacunación, si es que queda alguno vivo para que entienda el chiste.
    Por supuesto, son seres despreciables a medida del rey, inmunes a las palabras, a las cruz-y-ficciones.

  10. GreggeryPeccary

    Qué pedazo de artículo, felicidades y gracias

  11. Pingback: Poetas, matemáticos, payasos y otras singularidades - Jot Down Cultural Magazine

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