Música

Laca, pintalabios y heavy metal

Twisted Sister Imagen Atlantic Records hair metal po
Twisted Sister. Imagen: Atlantic Records.

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A todo el que conocía en esa época, a los tíos de Poison y a los demás músicos que estaban tratando de abrirse camino en el Strip, le preguntaba: «¿De dónde eres?», y todos eran, no sé, de Ohio. No había nadie de Los Ángeles. (Don Dokken)

A pesar de mi actitud: «Sí, adoro a Bob Dylan. Tengo un gusto exquisito», bla, bla, bla, una cosa que siempre tuve clara es que el rock and roll debía ser divertido. (Peter Philbin, Elektra)

Aunque estaba sin blanca, Los Ángeles me encantaba porque aquí no me sentía como un bicho raro. Yo procedía de un pueblecito de Ohio en el que solo se escuchaba Bruce Springsteen. Era el marginado: llevaba pelo largo y un pendiente en la oreja, y a casi nadie de mi instituto le gustaba el mismo tipo de música que a mí. Así que cuando llegué a Los Ángeles, flipé. Aquí todo el mundo era como yo, todos habían huido de algún sitio. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan a gusto en un lugar. (Steven Sweet)

Es curioso, cuando era adolescente y los ochenta estaban recientes, el hair metal, glam rock o sleaze, como se le quiera llamar, no me hacía especial gracia. Al margen de Guns N’ Roses, a Def Leppard los escuchaba como un grupo clásico, aunque acababan de sacar Adrenalize. Twisted Sister no me parecían mal, WASP normalitos, de Mötley Crüe me gustaba la canción «Live Wire» y gracias, pero no mucho más. Sin duda me marcó que el Master of Puppets fuera el segundo disco que me compré en mi vida.

Sin embargo, cuando en la segunda mitad de los 90 me cansé del metal extremo me puse a escuchar rock de todas las épocas, vicio que sigue hasta hoy, y en esas fechas, si hubo un estilo que me encantó fue el hair metal. Primero, era fácil de conseguir, los elepés estaban regalados. Segundo, aberraba. Si a finales de los 90 te encontrabas con alguien al salir de una tienda de discos y veía que llevabas hair metal debajo del brazo, pensaba que estabas enajenado. En aquel momento, era la música más opuesta a todo el panorama musical. Tanto en estilo, como ética y, especialmente, en estética.

Por eso, escuchar hair metal en ese instante era como encerrase en un refugio nuclear. Luego hubo revivals e ironía hípster para reivindicar algunos grupos o canciones, pero antes del siglo XXI era de leprosos. La paradoja, o al menos como lo viví yo, es que en los 90 se vivió el contradictorio fenómeno de que lo alternativo era mainstream y lo que abundaba por fuerza mayor eran las coartadas artísticas e ideológicas. Por eso, de algún modo, que admito que igual no tiene sentido ninguno, la propuesta ultracomercial, frívola y banal del hair metal me resultaba pura transgresión. Poison sonaban esos días como abrir la ventana y que entrase el viento de la mañana de la montaña. Era todo salud y bienestar, como el asunto personal de Ramón de Pitis.

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7 comentarios

  1. Fantástsico artículo, Álvaro. Ganas de leer el libro.
    Abrazos.

  2. Muy divertido e instructivo. Los lectores de Popular 1 talluditos fuimos contemporáneos a todo esto y lo conocemos de sobra pero si sirve a alguien a acercarse a este género pues bienvenido sea. No es lo que más me gusta del rock duro; tiene obras incontestables pero no la profundidad de catálogo del heavy metal o el hard rock más clásico, como el autor reconoce.

    Los más grandes de todo esto – Guns and Roses – hicieron sleazy angelino dos discos, los enormes Illusions ya son otra cosa. Se les suele agrupar por el look – de ahí lo de hair metal – pero grupos como Dokken, Great White o Cinderella hacían música muy diferente de Poison, Ratt, Pretty Boy Floyd o LA Guns. Estos últimos serían puro sleazy angelino y los anteriores muy buen hard rock con más sustancia con el look que se llevaba para triunfar.

  3. Me lo pasé en grande leyendo el libro, un pasapáginas de la leche. Me duró un par de días, pero si te pones a ello te lo ventilas la misma tarde que lo compras. Reconozco que al verlo en la librería dudé bastante, la mayoría de esos grupos me parecen pésimos. Vi que el prólogo era del cantante de Slipknot y me dije «Bueno, si este se ha involucrado, no será tan malo», y me lo agencié. Descojonantes y a la vez penosas las salidas de tiesto de Sebastian Bach de Skid row, que firmaron el que me parece el segundo mejor disco de música hard-rock macarra de la historia, después del insuperable «Appetite» de Guns n’ roses, el gran «Slave to the grind». Después de leer el libro repasé algunos vídeos de Poison, Winger, Ratt, Warrant…por si me había perdido algo. Pues no, me siguen sin gustar un carajo. Pero oye, el libro es una joyita. No os lo perdáis, aunque no os chiflen esos grupos.

    • Sí, había muchos grupos flojos en el sleazy/hair metal y sobre todo pocos discos completos sin relleno y temas flojos, pero ¿ Slipknot como muestra de buena música ? El nu metal es horroroso – en mi opinión por supuesto – lo mejor de todo ese rock chándal de los 90 ni de lejos se acerca a lo del montón de todo lo anterior ya sea grunge, sleazy, heavy metal , rock 70’s…

      • No me gusta nada el nü-metal. Tampoco mucho Slipknot, a los que no metería en ese saco. Creo que fueron mucho más allá que esos grupos y a nivel técnico creo que eran muy superiores. Corey Taylor me parece un cantante muy versátil. Escucha a Stone sour, su otro grupo, mucho más melódico y comercial y lo comprobarás. Prueba con canciones como «Absolute zero» o «Inhale» y verás que el tío canta muy bien, además de ser un gran frontman en directo.

  4. EDDIE RAIMON

    A mi me pasó algo parecido a lo que relatas al principio del articulo. Por cuestiones de edad empece a escuchar rock ya entrados los 90’s y después de creerme muy duro escuchando Metallica, slayer, death ángel, overkill o pantera, a la vez que otras como AC/DC, GN´R, Barricada…Comencé a escuchar bandas de los 80’s y 70’s porque nunca me gustó el sonido 90´s. Ni el nu metal, ni el metal o rock industrial, ni el grunge aunque tenia un pase… Pues me dió por eso, discos ochentenos de KISS,Motley crue,warrant,poison…y no me arrepiento. Me parece increíble que a alguien le pudiera gustar Oasis o Radiohead, pero el mundo de los gustos es complejo…

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