Sociedad

El periodista no es un héroe

El periodista no es un héroe
Foto de Alberto Gamazo.

En plena pasión por The Newsroom y su periodismo idealizado de sonrisas perfectas y frases para la Moleskine, una serie de la BBC, State of Play, contó el periodismo como es, con sus miserias y cicatrices. El periodista héroe frente al periodista que busca la verdad… sobre todo si vale para portada.

Recuerdo cuando el desasosiego me llamó por teléfono. Sonaba derrotado, insomne, agujereado. Iba vestido de madre con un hijo asesinado. Su pequeño tenía diez años cuando descubrió la crueldad real de unas bombas que solo conocía por los videojuegos. En una guerra, alguien habría escrito que el niño fue una «víctima colateral», esa mala suerte disfrazada de los partes. Pero no. Habitaba en el norte pijo de Madrid.

Era un reportaje para un diario nacional. Habíamos visitado la casa de la familia dos días antes de aquella llamada. Penetramos en un apartamento burgués, de esos en los que siempre sobra pasillo. Las persianas y el humor caían en penumbra. La familia había bañado su rabia en cristianismo resignado, con su ración de crucifijos y cuadros sacros. El redactor jefe nos lo dejó claro, más o menos como siempre: «Hey, quiero una foto que pegue fuerte. Una foto de portada».

El fotógrafo, un tipo con la bondad de quien necesita entender las miradas, condujo el trance con pudor y educación. Bordó un magnífico retrato de la familia con unos claroscuros de ventana antigua que mascaban tristeza. Pero el capo nos había recomendado una puesta en escena y nos avisó de que no volviéramos sin ella: la madre posando con la foto «más grande que tuviera» de su hijo asesinado. La gente no suele tener réplicas en cartón piedra de los vástagos que les asesinan, así que al final, algo avergonzados, le pedimos que buscara una foto del niño. Accedió. Tras unos pocos clics, con una mueca de incomodidad retenida, nos preguntó si ya teníamos lo que queríamos. Era un martes.

La historia se publicaría el fin de semana. Dos días después de la visita, el drama estaba tecleado cuando, como decía, sonó el teléfono de la redacción. Era el desasosiego con su hilo de voz a rastras.

—Quería pedirte un favor. ¿Recuerdas aquellas fotos con el retrato de mi hijo? No sé cómo decirlo. Me parecen macabras. No he dormido estos dos días pensando en ello.

—No te preocupes. Faltaría más. Es tu vida. Es tu imagen. Es tu hijo— fue lo primero (y lo único) que alcancé a decir.

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5 comentarios

  1. Manuel Queimaliños Rivera

    Formidable. efectivamente, los héroes no existen. En general somos una pandilla de desalmados que, a veces, sólo a veces, logramos tener cierta ética para vivir. Sólo a veces y muy pocas.

  2. José Antonio

    Gracias por una verdad tan rotunda contada con humildad, crudeza y sensibilidad.

  3. Michelle Szell

    No se puede echar gobierno alguno con tu mentalidad. Hace poco a 35670 personas en estado de indefension les negaron el traslado a un hospital y murieron abandonadas por asfixia y ¿que gobierno ha caido? Y sales con que lo importante es contar buenas historias y no aburrir. Animo, campeon. ¡Que los hechos no te arruinen un buen artículo! Perdona, pero vaya mierda de mentalidad. Lee a Kant a ver si se te pega algo.

  4. Vaya huevos. Los periodistas sois como los peones de una obra, un ingeniero o cualquier otro currela. Teneis q pagar la hipoteca y vivir. Para ello teneis q conservar el trabajo. Para conservar el trabajo haces lo q te dicen tus superiores lo mejor q puedes. Los superiores obedenecen a las directivas y estos a los dueños. Los dueños (el capital, los ricos pa los colegas) «corrigen» las lineas editoriales. Ejemplo, si iberdrola me da 1kilo en anuncios igual no le pongo a parir pero omito sus barrabasadas, lo mismo con las subvenciones publicas. Los periodistas sois otra pata del poder. Hay una diferencia entre saltarse la etica para vender o encontrar la verdad (esto ultimo me da hasta la risa escribirlo) y saltarse la etica para mentir, omitir o manipular. Hay una partida de audios explicando esto (audios q salen por una pelea entre ricos no por vuestro trabajo), y lo q no ha salido.

    Escuche q esto pasa desde q los bancos se quedaron con los medios en la crisis. Todavia me acuerdo hace 25 años cuando me iba de vacaciones y me preguntaban si era seguro salir a la calle en Euskadi. Las risas q echabamos con el cocidito. No engañais a nadie.

  5. Yo invitaría a Javier Gómez a que realizara un artículo a propósito del «periodismo» de Eduardo Inda o el de A. G. Ferreras o bien acerca de la manipulación de elecciones generales o referendums mediante el periodismo y los grupos de comunicación social.
    A mi entender, el periodista debe ser un científico social. Si no puede con ello, que escriba directamente narrativa (ficción), pero que haga pasar los bulos por información.

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