
Una pequeña introducción para ir abriendo boca
Durante mucho tiempo el canibalismo ha sido un tabú. Un tabú que, de vez en cuando, y siempre con precaución, asoma la cabeza en las páginas de sucesos o en las películas de asesinos en serie, de modo explícito o más o menos sutil. En 1991 la sobrevalorada El silencio de los corderos de Jonathan Demme sacó el tema a la palestra con el personaje de Hannibal, brillantemente interpretado por Anthony Hopkins, pero la anécdota quedó reducida al círculo de los criminales patológicos y, por tanto, no dio lugar a un debate público en condiciones. El humor también lo ha tratado con la más extrema de las precauciones. Cuesta creer, por tanto, que en la época de los ritos paganos, y antes de la llegada del cristianismo y su consecuente condena del asesinato, el canibalismo estuviera estrechamente relacionado con la religión y su práctica fuera no solo bien vista sino que se considerara como una obligación, un sacrificio y una condición para estar a buenas con los del otro mundo.
En España son pocos los estudios publicados sobre canibalismo. He utilizado como base de este artículo el imprescindible Historia natural del canibalismo de Manuel Moros Peña, autor también de Los médicos de Hitler. Igual de útil me ha resultado El banquete humano de Luis Pancorbo. También merece la pena citar el estudio Canibalismo. Hambre, deleite o misticismo de Yolanda Fernández, Mitos y leyendas de los mayas de R. R. Ayala y El sitio de Leningrado de José Luis Hernández Garví, mucho más específicos, pero me temo que el resto de referencias en español quedan reducidas al campo del thriller policiaco. En lo relativo al asesino en serie no me resisto a volver a citar el imprescindible y pionero Psychokillers. Anatomía de un asesino en serie de Jesús Palacios, editado en 1998 y actualmente descatalogado.
En otros idiomas encontramos títulos como The man-eating myth de William Arens, un influyente estudio de la antropofagia cuyas teorías a día de hoy han quedado bastante desfasadas, por no decir ampliamente refutadas. En la misma línea revisionista se sitúa Dialéctica y canibalismo, del activista asturiano Alberto Cardín, que trata de deconstruir el concepto de «caníbal», relacionándolo con la difamación a los pueblos primitivos. Más interesante es Cannibalism: from sacrifice to survival, escrito por el psicólogo Hans Askenasy y publicado en Inglaterra en 1994. El libro se centra en la relación del canibalismo con los mitos y las religiones a lo largo de la historia, abordando distintos casos conocidos (como el del supuesto caníbal Alfred Packer, cuya historia abordaremos más adelante) y tratando de aproximarse a una lectura psicológica. Menos específico y más disperso resulta Caníbales y reyes de Marvin Harris, editado en español por Alianza, así como Bueno para comer, centrado en el tema de los alimentos en las distintas culturas y épocas históricas. Si bien no aborda directamente la realidad histórica de nuestro asunto, también puede resultar complementaria la lectura de Todos somos caníbales de Claude Levi-Strauss, en el que el célebre antropólogo profundiza en una serie de artículos el tema del relativismo de la barbarie (cada uno llama barbarie a aquello que no pertenece a sus usos cotidianos, en palabras de Montaigne), un punto de vista muy válido para abordar el tema del canibalismo de los pueblos primitivos e incluso su existencia en la actualidad. Además de a Levi-Strauss, recomiendo echar un vistazo a las reflexiones en torno al tema del propio Montaigne y de René Girard.
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Sólo una pequeña corrección: John Randolph no fotografió los cadáveres, usó sus dotes artisticas para dibujar la escena que encontró.
https://www.coloradovirtuallibrary.org/wp-content/uploads/2015/07/harpers_illustration_1cropped.jpg
Excelente artículo. Para la historia del ballenero Essex recomiendo encarecidamente el libro de no-ficción
«En el corazón del mar:la tragedia del ballenero Essex» de Nathaniel Philbrick, dónde además se describe la sociedad de Nantucket y lo que eran los balleneros de la época.
Hay una película, pero como no la visto , no doy mi opinión.
Efectivamente, es un muy interesante libro. Por la película no se preocupe, no vale nada.
El brazo de un amigo jamás lo ingeriría pero de algunas amigas (no de todas) si que me comería otras partes de su anatomía sin demasiados reparos y no haría ninguna falta para ello que llevara días sin comer.
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