
Cualquier aficionado a la lectura que haya pasado los últimos treinta años apilando libros, e incluso en ocasiones leyéndolos, tarde o temprano habrá terminado con un Valdemar entre las manos. Libros bien confeccionados, bien traducidos, bien editados. Un antídoto contra la epidemia de la piratería digital. Una editorial singular que con mayor o menor éxito sigue dando guerra y presentando colecciones que a nadie más, ya sea en su sano juicio ya sea recién escapado de una casa de orates, se le ocurriría sacar a la venta. Vaqueros y aspirantes a papa; el color que llegó del espacio exterior y la magdalena proustiana; el tarado de Schopenhauer y los hombres topo, que quieren tus ojos… Todo cabe, y así debe ser. Siempre con cuidado, sin embargo, de no traspasar los límites académicos y volverse respetables. Conversamos con Rafael Díaz Santander y Juan Luis González Caballero, editores de Valdemar, Marta Lila Murillo, traductora, y Jesús Palacios, escritor y crítico, sobre estas y otras cuestiones. Cuestiones que esperemos nadie sea capaz de resolver jamás.
¿Veinticuántos años lleváis ya?
Rafael Díaz Santander: En realidad son treinta años, porque empezamos en el 86; por entonces teníamos treinta años. Pero libros no empezamos a sacar hasta bien avanzado ya el 87.
Juan Luis González: Nos costó tanto sacar el primer libro que tardamos un año hasta el siguiente. En aquella época traducíamos y corregíamos nosotros, apenas había ordenadores. Teníamos un XT de hierro que pesa siete kilos, ahí esta, de reliquia. Ni disco duro tiene.
R. D. S.: Iba a la increíble velocidad de 2,5 Mh.
J. L. G.: Ya corregía textos, aunque tardaba varias horas en procesarte una novela.
La decisión de lanzarse al mundo editorial, según se dice por ahí, surgió después de leer a Lovecraft, que por entonces no estaba precisamente al alcance de cualquiera.
J. L. G.: Sí, por aquella época las ediciones de las que disponíamos los aficionados al terror eran más bien cutrecillas. No eran muy fiables en cuanto a traducción. Ofrecían muchos problemas. Nosotros lo que queríamos era editar pero darle cierta dignidad, aunque no es una palabra que me guste utilizar, ponerlas al nivel de otras ediciones. Recuerdo cuando era pequeño, existía una colección que se llamaba Crisol, de Aguilar. Eran unos libros pequeños, muy bonitos, editados en papel de biblia. Era una colección que ponía al mismo nivel a Dostoievski que a Salgari, era totalmente ecléctica, no había distinciones, mezclaban aventuras con literatura «seria», terror, todo salía. Es el espíritu de las grandes colecciones de bolsillo. Es la filosofía de las grandes colecciones de bolsillo. Como ha sido Austral. Sacar el libro de bolsillo, sin dar más relevancia a unos que a otros. Ahora parece que está más compartimentado: la literatura seria para gente seria, el terror para los frikis. La idea era dedicarnos a lo que nos gusta.
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«Pasar de mil ejemplares hoy en día es un éxito de ventas, y eso en un país de cuarenta millones de habitantes en realidad es un fracaso».
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He aquí la frase-meollo de toda la entrevista (que resume el estado de postración cultural perenne de nuestro país).
Oro en paño, toda la entrevista. Mil gracias. Un valdemariano ;))
Sé que es una gran entrevista cuando acabo con un montón de referencias en las pestañas de mi navegador nivel «cómo he vivido sin conocer esto» y un engrosamiento que roza lo obsceno en mi lista de libros pendientes. ¡Gracias! ¡Seguid así!
Cuando voy a la FNAC busco como un loco los lomos de Valdemar. Vale que quiza no es de lo que ellos estan mas orgullosos. Pero yo les agradecere siempre haber podido leer a Chesterton o a Doyle (sin Holmes), o a Gautier o a HG Wells. O la novela gotica. No hay mayor placer que leer (por ejemplo) el «Manuscrito encontrado en Zaragoza». Gracias mil!
Por cierto la coleccion frontera me encanta, pero (queja a la n) es cariiiiiiiisimaaaa!!! :-)
Un fan de Planeta Maldito. Sniff.
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¡Viva Valdemar! ¡Por muchos años!
Lástima que ya no tengamos espacio para atesorar tanta joya ni tiempo para leerlo todo. ¡Necesitamos otra vida! A mí también me entusiasma la colección Frontera, pero me he tenido que parar en el número 6 o me echaban de casa.
La entrevista es tan estupenda que podía haber sido el triple de larga. Impagables las intervenciones de Jesús Palacios.
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Grandes tipos y una entevista a su altura. Tengo tanto que agradecerles! Lamento que descarrile cuando sale Rita Maestre. Debe ser cierto que somos un pais inculto, porque es difícil encontrar a alguien que entienda realmente los que supone la acción de Rita Maestre que tan alegremente celebran los entrrevistados. No, no es un problema de blasfemia y no se arregla con ignorarlo. Es un crimen de odio: Es un grupo organizado que invade el espacio de otro para insultarlo, agredirlo, ridiculizarlo y humillarlo. Es exactamente lo que hacían los nazis, es lo que hicieron los falangistas siempre, lo que hicieron los que atacaron la diada de Blanquerna, etc. Es algo grave, imperdonable y que está afortunadamente tipificado como delito, aunque los acusadores de Maestre hayan usado otra via para empurarla.
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¡Tremendos capos! Amigos entrañables que entre charlas y filosos debates se vuelven compañeros, trascienden la madurez de la amistad para lograr grandes cosas, a punta de muchos huevos, claro está.
Magnífica entrevista, gracias por vuestra sinceridad y lucidez. Aunque lamento que penséis que los «críticos» nos cargamos la cosa (qué más quisiera yo que tener la capacidad de cargarme algo).
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Muy buena entrevista.
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