
Caaaapibaaaraaaa capibara capibara capibara capibara caaaaapibaaaraaaa repite y repite la brevísima canción durante el puñado de segundos que dura un video de TikTok. Mientras esa palabra llena de vocales y con sonoridades exóticas entra al cerebro y al corazón del usuario-consumidor de redes sociales, en la imagen que acompaña a la melodía una mano acaricia de forma cariñosa a un bicho peludo, marrón, más bien gordo y con forma de ratón gigante que está tirado sobre el pasto y que se deja hacer, contento con el mimo y sin sospechar que su panza al aire y sus bigotes despreocupados ya fueron observados, likeados y reposteados por millones de personas que viven en cualquier parte del planeta y que se acaban de enterar que existe un animal llamado capibara, carpincho o chigüiro.
Por alguno o varios motivos, los capibaras se pusieron de moda en todo el mundo: estos roedores enormes con hábitos semiacuáticos oriundos de América del Sur se convirtieron en un objeto de culto y, por supuesto, en un fenomenal éxito de mercado: alcanza con una búsqueda rápida en Mercado Libre Argentina para que se multipliquen las ofertas divertidas de carpinchos bajo la forma de muñequitos impresos en 3D, peluches de apego para los chicos, amigurumis tejidos para las madres y tías y mates con forma de carpincho para los adultos que se bancan esa bebida amarga y caliente tan sudamericana como el propio bicho.
En un registro menos romántico y deconstruido y más cercano a las lógicas humano/animal lineales y jerarquizadas del siglo XX, Mercado Libre también ofrece muchos objetos HECHOS de capibaras o de alguna de sus partes, sobre todo, sus cueros, durante mucho tiempo muy codiciados y en el origen de la disminución de sus poblaciones en diferentes regiones. La oferta argentina de cosas hechas con cuero de carpincho va atada, sobre todo, al imaginario campestre y gauchesco: utensillos para la parrilla, set de asado con tablita, porta vaso y porta cubiertos fabricado con piel de carpincho, bolsos materos, mates forrados en piel de carpincho y hasta alpargatas y mocasines.
Un bicho muy popular
Al capibara se lo conoce por varios nombres: los científicos lo llaman Hydrochoerus hydrochaeris (cerdo de agua) y tiene muchas y variadas denominaciones populares y mucho más pronunciables, como carpinchos en Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Ecuador; capivara en Brasil y México; chigüiro en Colombia y ronsoco en Perú. La palabra capibara viene del guaraní, lengua nativa que siguen hablando unos ocho millones de personas en la zona de la enormísima cuenca de los ríos Paraná/Paraguay y significa «señor del pasto» o «comedor de pasto», por supuesto en referencia a los hábitos alimentarios de esa especie.
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Muy bueno, señora. Excelente. Me ha hecho recordar mi infancia en Entre Rios con su guaraní, selvas, rios y fauna, felices y verdes ambas, con la aventura dominguera de andar a ver los carpinchos que eran bastante ariscos, para nada mansos y buenos para los cinturones, y atentos a no molestar una yarará que abundaban. “Debe de ser el tiempo que pasa que se lleva años y también palabras, pero en mis pagos hace tiempo y allá a los lejos, al que tenía de oficio trabajar los cueros lo llamábamos talabartero”. Escelente lectura. Gracias.