
Esta entrevista es un adelanto de nuestra trimestral Jot Down nº 45 «Irlanda»
La irlandesa Barbara Dawson (1957) es historiadora del arte, comisaria y la primera mujer directora de la Hugh Lane Gallery (Dublín), considerada como la galería pública de arte moderno más antigua del mundo.
En el cargo desde 1991, Dawson fue reconocida en 2019 por la University College of Dublin como una de las figuras más relevantes en el mundo del arte irlandés en las últimas décadas.
Su nombre está ligado a uno de los artistas más destacados del siglo XX, Francis Bacon (Dublín, 1909-Madrid, 1992). Bajo la dirección de Dawson y con la colaboración de un equipo multidisciplinar de conservadores, arqueólogos y curadores, se llevó a cabo en 1998 el traslado completo desde Londres a Dublín del legendario estudio del artista: un pequeño, caótico y mugriento espacio de seis metros de largo por cuatro de ancho donde trabajó durante más de treinta años, desde 1961 hasta su muerte.
El traslado del estudio a la Hugh Lane Gallery implicó la extracción y reubicación de todo su contenido, cigarros y polvo incluido. Hoy día es una importante atracción artística en Irlanda.
Me reúno con ella para charlar sobre su trayectoria, su visión acerca del arte y sobre el papel de los museos en la actualidad, sobre Francis Bacon, Andy Warhol (a quien ha dedicado buena parte de los últimos años para la preparación de la exposición temporal «Andy Warhol: Three Times Out») y las conexiones entre ambos artistas.
Le comento que hay algo poético en el empeño por tratar de conservar la decadencia del estudio de Francis Bacon, por mantener intacto el caos, por congelar el tiempo. Me confiesa que, después de todo el trabajo arqueológico y curatorial y a pesar de los controles ambientales, «algunas cajas se han movido ligeramente».
¿Recuerda su primera visita a un museo?
No, realmente, pero sí recuerdo que me llevaron a las exposiciones de Rosc en Dublín, que se realizaban cada cuatro años. Eran exposiciones de arte moderno internacional que comenzaron a finales de los años sesenta. Me llevaron a una de ellas a principios de los años setenta.
¿Qué edad tenía?
No estoy muy segura. Debía de tener alrededor de catorce o quince años.
¿Qué le llamó la atención?
Creo que en una de ellas había una obra temprana de Gilbert y George y un Frank Stella, además de otros artistas, pero fue la pura magia de todo, era muy vibrante y fascinante.
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Contribuyendo al desastre climático mediante «el traslado completo desde Londres a Dublín del legendario estudio del artista: un pequeño, caótico y mugriento espacio de seis metros de largo por cuatro de ancho»
Lo he visitado, y «mugriento» se queda corto.
«Desde que llegó el siglo xxi, parece que nos estamos volviendo más dogmáticos y más partidistas, así que el museo es un lugar donde puede darse el debate»