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Asmáticos: seres con respiración torcida

Francis Bacon, dos estudios para autorretrato (1977)
Francis Bacon, Dos estudios para autorretrato (1977)

El Ventolin une más que ser hincha del mismo equipo de fútbol. Esta revelación me asaltó una tarde de mayo conversando con un conocido periodista. Este me contó que una de las pocas personas que le negó una entrevista fue Francis Bacon. ¿El motivo? «Un ataque de asma», se disculpó el pintor de las tinieblas, mostrando su Ventolin como un triste trofeo. El periodista sacó el suyo del bolsillo y lo unió al del pintor. Bacon, finalmente, concedió la entrevista. Fue entonces cuando supe que el asma es una enfermedad intransitiva que hermana a quienes la padecen.

Dentro del ingente catálogo de perversiones que la naturaleza ha diseñado, probablemente el asma sea una de las más inicuas. Es incomprensible que en un mundo repleto de aire, haya individuos que lo echen de menos. Entre esos seres con respiración torcida se encuentra un número considerable de escritores, artistas e intelectuales.

No son pocos los estudios psicológicos que certifican una relación inextricable entre el asma y la hipersensibilidad. No debe extrañarnos, por tanto, esta tendencia asmático-artística que, a lo largo de los siglos, se ha venido repitiendo.

Los niños presentaban crisis de asma que sobrevenían repentinamente. Dichas crisis se caracterizaban por breve o muy breve duración. En los asmáticos tenemos  que vérnoslas con seres muy precozmente sensibles a las relaciones emocionales y psicológicas con su entorno parental y que se han sentido precozmente en peligro afectivo con motivo de manifestaciones orgánicas, en la edad de la etapa oral pasiva.

Así explica la psicoanalista Françoise Dolto —médica pediatra reconocida por sus descubrimientos en el psicoanálisis infantil y cofundandora junto a Jacques Lacan de la Escuela Freudiana de París—, la vinculación existente entre las relacionales emocionales de los asmáticos con sus padres en el libro El juego del deseo (1981).

Pero no es la única:

Un estudio psicológico de los asmáticos revela que la dependencia de la madre se mantiene en ellos con más intensidad que en el resto de los enfermos. Posteriormente, en la vida, es sustituida por una dependencia hacia otra persona, sustitutiva de la madre.

Esto es lo que afirmaba el médico gallego Juan Rof Carballo, padre de la medicina psicosomática. Rof Carballo fue uno de los integrantes de la llamada medicina humanista que se desarrolló en España en la primera mitad del siglo XX. Tuvo la —dudosa, para algunos— distinción de haber introducido en España el psicoanálisis. Eso sí, defendió sus tesis más equilibradas y registró los límites que esta disciplina también poseía. Dentro de su espíritu humanista cultivó la deliciosa manía de leer poesía. Quería comprender qué ocurría en el interior de un ser humano que después él escudriñaría con ojo de detective. Se interesó por la poesía de Pedro Salinas y gracias a él leyó la primera traducción de los dos tomos iniciales de esa novela-catedral de tres mil páginas llamada En busca del tiempo perdido. Un escritor asmático se clavó entonces en la vida de Rof Carballo como una chincheta que ya nunca pudo arrancar. En 1972 escribía en su libro Biología y psicoanálisis:

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13 comentarios

  1. Pingback: Asmáticos: seres con respiración torcida

  2. Gran artículo y poderosa poesía la que conlleva el asma en la vida… Aunque el aire falte no dejaremos de respirar!

  3. Fulano de Tal

    Si, muy interesante la cosa psicosomática. Pero igual la interleukina-4 también tiene algo que ver.

  4. Muy interesante!
    Creo que el asma es un problema organico en 90 por ciento y síco-somatico raras veces, pero que sin duda ejerce una influencia importante en personas sensibles, especialmente escritores talentosos.

  5. Gran artículo. El asma tienen un origen claramente orgánico, pero estoy convencido de que afecta al carácter y la forma de ser del individuo que lo padece. Los que lo hemos sufrido desde pequeños sabemos lo que significan esas noches tan duras en las que luchas por ese «suspiro» que te falta…o por el que te sobra. Porque a veces no es tanto llenar, como vaciar por completo tus pulmones. Respirar deja de ser algo espontáneo para convertirse en una tarea más. Eso nos convierte en personas más reflexivas, más expuestas al sufrimiento desde pequeños, con más autocontrol y, por desgracia, menos espontáneas.

  6. Soy asmatico. No soy mas ni menos sensible por ello. Es bonito buscar explicaciones que parecen encajar, pero una lógica aparente no valida una conclusion. vamos, que es tan probable que sea una nenaza, un carbón o un tío normal siendo asmático o no.

  7. No todos los asmáticos lo son. Depende quien haya realizado el diagnóstico. Muchos de los llamados «asmáticos» son personas que padecen alergias. Sus bronquios reaccionan a un elemento que rechazan y de inmediato se inflaman, y es la inflamación lo que reduce el paso del aire a los pulmones. El Ventolín es para los casos de bronco-espasmo. Existen actualmente muy buenos dilatadores de las vías respiratorias que permiten llevar una vida normal.

  8. Fantástico artículo, me encantó

  9. Soy asmática desde hace 10 años. Pertenezco a ese grupo de agraciados que somos muy alérgicos y cómo no al final, terminó en drama. Asma. Me niego a aceptarlo. Cada día es una lucha. No quiero inhaladores. Ni rescates. Mi lucha es con homeopatía, infusiones, deporte mucho deporte. Pero aún así, no puedo dejar el inhalador. Pero he descubierto que mantener alejadas de mí, las personas tóxicas y los disgustos mejoran mi asma. El control emocional y evitar «las agresiones» son fundamentales. Respiro en «mi burbuja» y vivo mejor.

  10. No será mas bien una enfermedad transitiva pues une a quienes la padecen?

  11. Jinjonator

    Banda sonora para el artículo:

    https://www.youtube.com/watch?v=LbEsb0JqGQs

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