
Viene de «La dulce guerrilla urbana en pantalones de campana del Frente de Liberación Popular (1)»
5. La lucha armada
Cristian Cerón y Francisco Lara, en su libro sobre el Frente de Liberación Popular (Catarata, 2022), comienzan de este modo el capítulo titulado La lucha armada: «En la vivienda clandestina madrileña de la carretera de Aragón un joven gaditano trata de convencer a sus compañeros sobre un mapa de la situación insostenible de los campesinos andaluces, lo que permitiría montar un foco guerrillero en la sierra de Cazorla (Jaén)». En las memorias de José Luis Leal no se cuenta nada sobre cómo se debatió el asunto de la lucha armada. ¿Quién fue ese «joven gaditano» que propuso poner en marcha una guerrilla? García Alcalá, en su tesis doctoral, donde incluye entrevistas con antiguos militantes del FLP, aporta mucha información sobre cómo se trató este peliagudo asunto en el Frente. En Queríamos la revolución (Flor del Viento, 1998), García Rico sí dice abiertamente que el gaditano José Pedro Pérez-Llorca puso la posibilidad de la violencia como vía para la revolución sobre la mesa. Aunque es verdad que los felipes no llevaron a cabo ninguna acción violenta, es comprensible que algunos de los autores consultados se autocensuraran a la hora de afirmar que alguien tan relevante como José Pedro Pérez-Llorca, padre de la constitución, ministro y fundador de uno de los despachos de abogados más influyentes de España, había tenido de joven la idea de usar la lucha armada para acabar con la dictadura.
Estamos en 1960, Fidel Castro y unos guerrilleros barbudos han conseguido acabar con la dictadura de Batista en Cuba desde su base de sierra Maestra. La repercusión de la revolución cubana llegó a los oídos de los felipes, que acababa de fundar un grupo insurgente. Algunos militantes de exterior tuvieron una entrevista con el comandante Gutiérrez Menoyo, uno de los lugartenientes de Castro en Cuba. Este los animó a iniciar un proceso parecido al que ellos habían emprendido con éxito en la isla caribeña. Durante un tiempo hubo contactos y Menoyo prometió ayuda material a los jóvenes españoles. Parece ser que el mismo Che Guevara terminó abortando el apoyo de la revolución cubana al FLP.
Más tarde, con la intermediación del gobierno de la República Española en el exilio, entraron en contacto con autoridades yugoslavas. Se mandó a varios efectivos a Belgrado para recibir «formación teórica y práctica». Esta última, la «formación práctica», según pensaban los activistas españoles, sería mayormente entrenamiento guerrillero.
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Pijos.
Stalin dejó abandonados a los comunistas en España y no lo sabían.
La razón era que en Francia debían educarse los que fueron líderes de países comunistas, y tanto educadores como educandos no debian conocer la lucha tal como era. No debían ir a España de turismo a ver como se debía hacer.
No seré yo quien minusvalore a los felipes ni a otros compañeros, pero los atletas morales del antifranquismo (en feliz expresión de Vázquez Montalbán) fueron los comunistas del PCE.
Sí, de acuerdo. Pero luego les lució poco. Es interesante la relación inversamente proporcional que se dio entre esfuerzos y resultados si comparamos PCE y PSOE.
Los socialistas de Felipe González hicieron más bien poco para luchar contra la dictadura y en 1982 obtuvieron la mejor mayoría absoluta de la democracia. Los de Carrillo se dejaron la piel y lo que hay debajo y obtuvieron un resultado bastante escaso. Como Ancelotti, Felipe González fue el mejor supo leer el partido.
Cierto, eso es así.
Aunque tampoco debemos olvidar a una tal Fundación Ebert y al SPD que fueron los que dieron alas y sustento a los planteamientos moderados (y anticomunistas de paso) del PSOE de González y Guerra.
La influencia de los socialdemócratas alemanes fue grande sobre el nuevo PSOE de González y Guerra, cierto. Además les sirvió para marginar a los dirigentes históricos dentro del partido.
La no proporción entre lucha antifranquista y resultados electorales se debería considerar para relativizar los méritos de la oposición democrática a la hora de hacer posible la democracia. Pero no se hace. No hay más que ver todos los ministros y cargos públicos que salieron del FLP