
Viene de «El libro perdido del arte levantino (1)»
Del alma las virtudes, del corazón las pasiones
Es principios de 1917, la guerra europea se encuentra en su momento más álgido, acaba de finalizar la batalla de Verdún y Alemania lanza su ofensiva submarina total. Todo eso queda muy lejos de Tiritg, un pueblecito, apenas una aldea, del agreste interior de la provincia de Castellón.
Allí, Alberto Roda acaba de descubrir la espectacular cova dels Cavalls, en la rambla de la Valltorta. Por distintos conductos, la noticia llega a la par a la CIPP y al IEC, que no tardan nada en despachar sendas comisiones informativas. El 24 de marzo, mientras Obermaier y su grupo hacen una revisión preliminar de la cova dels Cavalls, se presenta Bosch Gimpera al frente del equipo del IEC. Obermaier los recibe con serenidad y cortesía. Ha llegado primero y se siente, y lo demuestra, como el dueño de la casa atendiendo a las visitas.
Bosch Gimpera acepta la situación con cordialidad. En parte porque se sabe en deuda con Obermaier. ¿Cómo es eso?
Tras doctorarse primero en Derecho y luego en Filosofía, Pere Bosch Gimpera marcha a Alemania para estudiar Arqueología. Allí escribe su tercera tesis doctoral. El inicio de la Gran Guerra provoca su regreso de urgencia a España con todos sus planes de futuro desmontados. Aquí, algo desnortado, hace un intento de recalar en la CIPP. Al poco de integrarse en la comisión tiene un agrio enfrentamiento con Cabré a cuenta de los permisos de excavación de varios yacimientos íberos de Aragón, próximos al límite con Cataluña. La situación se tensa de forma extraordinaria y Hernández-Pacheco debe hacer uso de toda su autoridad para ponerle fin. En este choque de trenes, Obermaier apoya sin reservas a Bosch Gimpera. A causa, casi seguro, de que es la única persona con la que puede hablar en alemán, además de con su ayudante, Wernert. También comparten el espíritu y los métodos de la formación alemana en Arqueología, muy avanzada respecto al resto de Europa, no digamos a España. En el libro que Obermaier publicará tras el estudio de las pinturas de la Valltorta, hará, sin venir apenas a cuento, severas advertencias a los lectores sobre la incompetencia de Cabré como arqueólogo.
Tras la galerna, el ambiente en la CIPP se enrarece extraordinariamente y tanto Cabré como Bosch Gimpera la abandonan. Este, con los permisos de excavación en el bolsillo, es recibido con los brazos abiertos en el IEC. A Cabré, el marqués de Cerralbo le busca acomodo en otro de los institutos de investigación adscritos a la JAE: el Centro de Estudios Históricos. Allí, Cabré se labrará una sólida reputación como experto en el mundo íbero.
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Sin ánimos polémicos, creo conveniente puntualizar que el nombre de la localidad donde se localiza el barranco de La Valltorta es Tírig…
https://es.wikipedia.org/wiki/T%C3%ADrig
DA gusto que vuelvan este tipo de notas, ultimamente la pagina está algo floja, ojalá regresen los grandes reportajes de antes.
Qué interesante. Gracias por los artículos 1 y 2.