
En los últimos años hemos sido testigos de cómo la inteligencia artificial ha dejado de ser un concepto futurista y se ha instalado en nuestras vidas, desde recomendarnos qué serie ver hasta ayudarnos a escribir correos electrónicos. Pero, ¿qué es la inteligencia artificial?
La inteligencia artificial (o IA como ya la conocemos todos) es una rama de la informática que se dedica al desarrollo de sistemas y máquinas capaces de realizar tareas que normalmente requerirían inteligencia humana. Basada en un sistema de algoritmos, su objetivo es adaptarse y mejorar con su propia experiencia. Siendo un poco más creativos y exigentes, vayamos un paso más allá, y pidámosle a la inteligencia artificial que sea capaz de crear su propio sistema, además de procesar la información. Ahí es donde encontramos a la inteligencia artificial generativa, que, capacitada para crear contenido nuevo y original, imita la creatividad humana y se adapta a diferentes contextos partiendo de datos previos a través de instrucciones o prompts. Este es el ChatGPT que todos conocemos y que avanza en sus aplicaciones a pasos agigantados.
Hasta hace relativamente poco, parecía cosa futurista el pensar que pudiéramos aplicar la inteligencia artificial al sector educativo, pero la inteligencia artificial generativa ha entrado con fuerza y ha llegado para quedarse. No está aquí para hacer los deberes por nosotros (aunque a más de uno le gustaría) ni para reemplazar a los docentes, sino para revolucionar cómo aprendemos y transformar la enseñanza, personalizándola y haciéndola más accesible. Sin embargo, con grandes avances llegan también grandes desafíos y existen diferentes puntos de vista entre expertos en el tema y la sociedad.
El rol del docente, en el punto de mira
La aparición de la IA generativa ha comenzado a cambiar la dinámica en las aulas, favoreciendo que el profesorado pueda pasar de ser el principal transmisor de conocimiento a convertirse en un guía y mentor. Con la IA encargándose de tareas repetitivas como la corrección de ejercicios o la generación de contenidos básicos, el profesorado ahora puede enfocarse en aspectos más humanos y complejos como el desarrollo del pensamiento crítico, la ética, y el fomento de la creatividad.
Basándose en esta premisa, un centro educativo en Londres , el David Game College, ha decidido aplicar una nueva metodología de enseñanza, en la que veinte de sus alumnos, recibirán algunas de sus lecciones a través de inteligencia artificial. Las materias impartidas por la IA serán de ciencias, como matemáticas o química, que, de una manera totalmente personalizada, podrán adaptarse a las necesidades y ritmo de aprendizaje de cada alumno. Sin embargo, otras materias como educación artística, sí que contarán con profesorado.
En el otro extremo, en cambio, encontramos en España el proyecto liderado por Ignacio Aso, Ignite Copilot, cuya herramienta está orientada a ayudar a los docentes a generar experiencias de aprendizaje acordes a la ley educativa y perfectamente organizadas, en vez de ser sustituidos. De este modo, la herramienta ayuda a los profesores a reducir tiempos y planifica la programación didáctica tomando como base los datos relativos a las materias, número de alumnos y nivel de estudios.
Personalización del aprendizaje: hacia una enseñanza flexible
Con la llegada de las nuevas tecnologías y su introducción en las aulas en los últimos años, hemos visto como los planes de estudio han ido adaptándose cada vez más, digitalizando el aprendizaje, incluyéndolo como herramientas de apoyo o directamente siendo protagonistas de algunas de las materias. La inteligencia artificial generativa podría plantear una apertura a un nuevo paradigma educativo, y su inclusión permitiría un nuevo reenfoque de los planes de estudio. Una de las ventajas que puede ofrecer radica principalmente en la personalización e individualización del aprendizaje.
Plataformas como Khan Academy ya emplean IA para ajustar las lecciones y ejercicios en función del rendimiento y las necesidades específicas de cada alumno. En lugar de tener un enfoque unificado para todos, los estudiantes ahora pueden avanzar a su propio ritmo, recibiendo contenidos y actividades adaptadas a su nivel de comprensión, intereses y dificultades. Esto no solo mejora la eficiencia del aprendizaje, sino que también promueve un mayor compromiso y motivación, especialmente en aquellos que requieren más apoyo personalizado.
En algunas materias más técnicas, como la programación o la informática, han comenzado a beneficiarse rápidamente de estas herramientas, pues la generación de código en todos los lenguajes de programación imaginables es una de las especialidades de la IA generativa. Sin embargo, las humanidades están buscando nuevas formas de adaptarse a este cambio. En asignaturas como historia, filosofía o literatura, la IA está empezando a desempeñar un papel crucial al ofrecer nuevas formas de interacción con el contenido. Por ejemplo, los estudiantes ya no se limitan a memorizar hechos históricos o a interpretar textos; con la IA generativa pueden analizar grandes corpus de información, visualizar épocas históricas a través de simulaciones o recibir feedback instantáneo sobre sus interpretaciones y ensayos.
Pero el reto de adaptar los planes de estudio para integrar la IA generativa no es un camino fácil. Los docentes necesitan capacitarse en el uso de estas herramientas, y muchas veces las plataformas no están diseñadas específicamente para enseñar humanidades, lo que requiere un esfuerzo conjunto para desarrollar materiales y estrategias pedagógicas que aprovechen al máximo las ventajas de la IA sin deshumanizar el proceso educativo.
El desafío principal radica en encontrar el equilibrio: ¿cómo combinar la tecnología con una enseñanza que siga promoviendo el pensamiento crítico y el análisis profundo? En materias como literatura, por ejemplo, la IA puede ayudar a los estudiantes a identificar patrones en los textos o sugerir interpretaciones, pero es el profesor quien guía y profundiza en el significado y las conexiones humanas más sutiles. Aquí, la IA no sustituye al profesor, sino que lo complementa, permitiendo que los estudiantes reciban una tutoría más personalizada y adaptable, mientras el docente sigue siendo el motor de la reflexión crítica.
Programas académicos en humanidades digitales y patrimonio en España: hacia una nueva era digital
En este contexto de transformación educativa, tienen un papel importantísimo la nueva formación universitaria en títulos que relacionan las humanidades con las habilidades digitales. En este sentido, en España encontramos ya diversas formaciones académicas diseñadas para capacitar a los futuros profesionales en la integración de tecnologías avanzadas en el estudio y conservación del patrimonio cultural, así como en el desarrollo de las humanidades digitales. Estas formaciones no solo proporcionan habilidades técnicas, sino que también promueven una reflexión crítica sobre el impacto de la tecnología en la creación y preservación del conocimiento, asegurando que los estudiantes comprendan tanto las oportunidades como los retos que plantea este nuevo panorama.
Por un lado, las formaciones en humanidades digitales se caracterizan por su enfoque interdisciplinar, donde el conocimiento humanístico se combina con herramientas tecnológicas avanzadas como la ciencia de datos, la digitalización y la inteligencia artificial. Estos programas capacitan a los estudiantes para investigar, preservar y difundir las humanidades en un contexto digital, fomentando al mismo tiempo una conciencia crítica sobre la influencia de la tecnología en estas áreas. Algunas de las principales instituciones en España que ofrecen estos programas son la Universidad Politécnica de Valencia , la UNIR, la UNED, la Universitat de Barcelona, Universidad Pablo de Olavide, la Universitat Autónoma de Barcelona, la Universidad de Salamanca o la Universidad Francisco de Vitoria.
Por otro lado, existen formaciones especializadas en patrimonio digital, que están dirigidas a la gestión, documentación, preservación y difusión del patrimonio cultural mediante tecnologías avanzadas. Estos programas combinan conocimientos históricos y de conservación con habilidades digitales, permitiendo a los estudiantes recrear entornos virtuales y digitalizar recursos patrimoniales a través de herramientas como la realidad aumentada, la fotogrametría y los sistemas de información geográfica (GIS). Entre los programas más destacados se encuentran el Máster en Patrimonio Virtual de la Universidad de Alicante, que se enfoca en la recreación de entornos históricos mediante tecnologías de realidad virtual y aumentada; el Máster en Patrimonio Cultural Digital (Universidad de Santiago de Compostela), centrado en la digitalización y gestión del patrimonio cultural; el Máster Universitario en Gestión del Patrimonio Cultural y Natural (UNIR); o el Curso de Experto en Tecnologías Aplicadas al Patrimonio Cultural (UNED), que ofrece formación gratuita en el uso de herramientas tecnológicas aplicadas al patrimonio a estudiantes de algunas carreras del ámbito de las humanidades y las ciencias sociales.
Además, existen laboratorios y grupos de estudio especializados que ofrecen formación adicional y recursos en el ámbito de las humanidades digitales, como el Laboratorio de Innovación en Humanidades Digitales de la UNED, el Laboratorio de Humanidades de la Universidad de Navarra o el Laboratorio Complutense de Humanidades Digitales.
La formación en humanidades digitales y patrimonio virtual abre un amplio abanico de perfiles profesionales, combinando habilidades tecnológicas y humanísticas. En la actualidad, las oportunidades laborales en este sector crecen gracias a la demanda de profesionales capaces de aplicar herramientas avanzadas como la fotogrametría y el modelado 3D en campos como la conservación, la difusión y la restauración del patrimonio cultural. Estas tecnologías permiten a los profesionales trabajar en entornos multidisciplinares y acceder a nichos especializados. Ejemplos de estos incluyen la fotogrametría aplicada a la restauración, la creación de modelos 3D para museos o instituciones culturales, y el uso de drones en la documentación de yacimientos arqueológicos. Además, la digitalización del patrimonio permite la creación de contenidos interactivos para el marketing cultural, la difusión educativa y la creación de experiencias inmersivas, todas ellas oportunidades laborales en crecimiento.
La introducción de la inteligencia artificial generativa en la educación está transformando rápidamente los métodos de enseñanza y aprendizaje, pero esta revolución tecnológica también nos lleva a una encrucijada ética. Por un lado, la IA ofrece un potencial inmenso: facilita la personalización del aprendizaje, abre nuevas formas de creatividad y redefine el rol del docente, permitiéndole concentrarse en guiar el pensamiento crítico y el desarrollo ético.
Sin embargo, no podemos ignorar los desafíos que trae consigo esta transformación. La dependencia excesiva de la tecnología puede deshumanizar el proceso educativo, y la creciente brecha de acceso a las herramientas de IA amenaza con ampliar las desigualdades existentes. Además, el papel del docente sigue estando en el centro del debate: ¿hasta qué punto puede la tecnología reemplazar aspectos cruciales del trabajo humano, como la empatía, la intuición y la capacidad de inspirar? La IA puede ser una poderosa herramienta, pero no debe convertirse en el eje central que defina el proceso educativo.
De este modo, el verdadero reto que debemos afrontar respecto a la IA generativa en la educación es el encontrar un equilibrio ético y práctico: aprovechar sus ventajas sin perder de vista los valores fundamentales de la enseñanza. La tecnología no debe ser vista como un fin en sí misma, sino como un medio para empoderar a docentes y estudiantes en su búsqueda por un aprendizaje más profundo, inclusivo y humano.
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