
Querido hijo:
El jueves pasado fui al médico para someterme a la revisión semestral. Quiero quitarme de encima el medicamento que tomo desde hace cinco años, porque me cansa y me frena. Quiero ir más rápido, correr. Quiero recuperar mi vida. El médico, un joven sij con un turbante de color lila pálido en la cabeza, me dijo: «No puede ser. La medicación sirve para evitar que usted sufra un nuevo infarto». Yo le respondí que ya lo sabía, pero que me gustaría librarme de sus efectos secundarios. Del ataque al corazón ya me guardaría de alguna otra manera. Él sostenía que los efectos secundarios son insignificantes comparados con los beneficios que el medicamento aporta. Yo le pregunté:
— ¿Y cuáles son exactamente sus efectos secundarios?
El cardiólogo me dijo que los hay diversos, pero ninguno mortal.
— ¿Por ejemplo?
— Por ejemplo, la pérdida de memoria.
— ¿Eso significa que corro el riesgo de olvidarme de todo?
— Sí, pero nadie se ha muerto por olvidar —replicó él.
Yo le pregunté:
— Si lo olvido todo, mi vida entera; si no soy capaz de reconocer a mi hijo, si olvido incluso mi propio nombre, ¿acaso eso no es lo mismo que morir?
(Semezdin Mehmedinović, ‘Diarios del olvido’. Editorial Deleste, 2024)
Semezdin Mehmedinović (Kiseljak, 1960) está considerado como uno de los principales autores de la literatura balcánica contemporánea. Después de pasar el sitio de Sarajevo en la capital de Bosnia-Herzegovina, emigró a los Estados Unidos, donde se convirtió en un autor de prestigio internacional: publicó Sarajevo Blues (1992), libro de poesía inspirado en sus experiencias de la guerra, en la legendaria editorial City Lights de San Francisco, y Paul Auster lo describió como «el Hemingway de nuestro tiempo». Diarios del olvido se ocupa de este periodo americano de Mehmedinović, en el que un infarto, la embolia de su mujer y un road trip con su hijo por el desierto de Arizona le sirven para plantear cuestiones relacionadas con las relaciones humanas, la muerte, la identidad y el exilio.
Mehmedinović me cita en la librería Buybook de Sarajevo, punto de encuentro de los literatos de la ciudad. Viste cazadora y pantalones vaqueros, lleva el pelo largo con mechones rizados y de su oreja izquierda cuelgan dos aritos de metal. Tiene las manos pálidas, con los dedos agarrotados por la artritis que le causó el frío pasado durante el sitio de Sarajevo, y unos ojos azules que miran de forma limpia al interlocutor. En nuestra conversación, desgrana su historia personal, su visión tanto de la literatura como de la vida y las particularidades de Diarios del Olvido (Deleste, 2024), su primera novela traducida al español.
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Gracias; muy buena entrevista. Ganas de hacerme con el libro. Llegué buscando información sobre Sarajevo Blues.
Si nada se tuerce, el año que viene saldrá en español en mi traducción, incluida una nueva charla con Semezdin.
Hola Marc; salió ya? He visto anunciada una edición especial, con fotos. Un saludo.