Arte y Letras Libros Literatura

El verano de Cervantes

Detalle de portada de 'El verano de Cervantes', de Antonio Muñoz Molina. Imagen Seix Barral.
Detalle de portada de ‘El verano de Cervantes’, de Antonio Muñoz Molina. Imagen: Seix Barral.

Los libros sobre escritores o libros tienen que vérselas con un dilema inesquivable: o se ponen al servicio de quienes los inspiran y se conforman con ser puertas de entrada, invitaciones a las lecturas de los libros o escritores sobre los que versan, o los vampirizan de tal modo que los lectores salen de ellos con la impresión de que ya saben lo suficiente, y han recaudado imágenes, argumentos, rasgos de estilo que operan tan eficazmente que prestan la sensación de que no hay necesidad alguna de sumergirse en esos libros o esos escritores.

Ejemplos: el leve Evaristo Carriego de Borges no se propone que ningún lector acabe en la obra de Evaristo Carriego, serán pocos los que, después de En busca del barón Corvo de Arthur Symonds hayan necesitado enfangarse en las pomposas páginas de Adriano VII del barón Corvo, el magnífico Un libro sobre Platón de Antonio Tovar explica y extracta con tal maestría los diálogos de Platón que muchos lectores no sentirán el menor apetito de acudir a ellos; ahora bien, es difícil acabar U & I de Nicholson Baker sin querer sumergirse en alguna de las novelas o memorias de John Updike (precisamente porque el libro de Baker apenas habla de ellas, habla mucho más de lo que significaron para él), y casi imposible no leer La orgía perpetua de Vargas Llosa sin a continuación no abrir Madame Bovary de Flaubert.

Antonio Muñoz Molina, con prosa hipnótica y acompasada, le dedica un libro al Quijote y desde la primera página, haciendo trampolín de las dos novelas de Cervantes —pues es el segundo de sus aciertos: distinguir la primera de la segunda parte como dos obras distintas—, nos envuelve en una luminosidad que no cesa en un libro que tiene más de cuatrocientas páginas, y está entre el ensayo y la memoria, y se ha construido sobre muchas lecturas de las novelas que componen el Quijote y mucho buceo en biografías, ensayos, artículos sobre Cervantes. El primero de sus aciertos es relacionar las novelas con el verano: el tiempo en el que los días se nos alargan y no sabe uno con qué ocuparlos (desocupado lector), o para un niño (alérgicos a la siesta de los mayores) las horas que a la vez son de libertad (no hay vigilancia) y silencio (no se puede despertar a quienes duermen), inducían a la lectura. Todas las peripecias que se encabalgan en las dos novelas de Cervantes son estivales, de donde sea misteriosamente poético que muchos la hayamos leído o releído en los meses veraniegos.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

9 comentarios

  1. MacNaughton

    Pues me parece muy bien, Juan, lo que dices de la nueva novela de AMM, pero este verano lo que pienso leer es La Republica de Platon, Hadj Murat de Tolstoi, Padres y Hijos de Lermontov, y el resto del tiempo lo pienso gastar bebiendo y apostando en los caballos de Nantes, porque en Nantes tienen un racetrack de puta madre y lo de los caballos es muy divertido (aunque tal vez cruel, no he reflexionado mucho sobre el tema)…

    Leer por la mañana, beber y apostar por la tarde, pequeñas cantidades, claro…

    En realidad, la ciudad de Nantes me ha hechizado desde la infancia, cuando mi equipo en Escocia, el Hibernian, jugaba la UEFA en los 70 contra equipos como Racing Strasburg, Anderlecht. Nantes, para mi, la copa de la UEFA fue una especie de caja de Pandora pero en positivo, y me encuentro con ganas todavia de ir a Split en la vieja Yugoslavia o Bremen en Alemania para saldar aquella deuda antigua..

    En fin, feliz verano de lecturas, cada uno a su manera…

    PD: podria citar tu querido Chaves Nogales sobre los deberes del periodista con respecto a ciertos terceros ( nota previa al Vuelta De Europa en Avion) pero estamos en fechas festivas casi ya y mejor dejarlo pasar…

  2. Isa Villalobos

    Pues tengo algunos que irán cayendo este verano, El mundo de ayer y Middelmarch, pero al leer ésto me entraron ganas no sé si de meterle mano al de Marina o al Quijote directamente. Ganas dan, desde luego, de agarrarse al papel impreso como medida de resistencia; paradójicamente, a mi parecer, cada día cobra mayor valor.

    • MacNaughton

      Lei El Mundo de Ayer hace poco. Es la historia de un hombre que se desentiende tanto de la politica que al final, al enterarse la politica de el, se suicida…

      Zweig no entendia los tiempos que vivia, se negaba radicalmente de saber nada, y por tanto, no encontraba respuesta cuando llego el horror en todas sus dimensiones…no estaba preparado como, por ejemplo, Brecht…

      No es gran cosa el libro, es el libro de un tipo en ciertos sentido idiota: aunque es una historia muy triste…

      Eso si, se lee sin prisa ni pausa y tiene sus momentos…

    • El mundo de ayer es un libro imprescindible. Ahora mismo, el canario en la mina.

      • MacNaughton

        Desde el hipodromo de Nantes, todo se ve de otro color, pero aqui y ahora, en la fria luz de manaña, desde mi habitacion de hotel y aquellas botellas vacias de champagne y cubos llenos de la cascara de moueles, diria que Zweig no era ningun canario en la mina, sino lo era G Orwell, Chaves Nogales, Arthur Koestler, Walter Benjamin ( y toda la escuela de Frankfurt) y muchos otros europeos mas…

        Mi teoria de Zweig es que, formado como aesteta del siglo XIX, que es como escribe, sin haber cultivado facultades analiticos, y ignorante de la sociedad de su tiempo, se vio tan sobrepasado por los acontecimientos / horrores del siglo XX que su sistema nervioso se vino abajo y se suicidio, llevandose con el su joven esposa alemana que tenia toda la vida por delante…

        En cuanto a Tolstoi, ningun escritor me hace sentir las dimensiones del drama humano (hoy en dia, comedia negra mas bien) como el. Es el gran novelista de todos, sin par. Ya lei Hadj Murat, su ultima novela, excelente pero muy corta, tan lleno de personajes Tolstoianas que parecen de carne y hueso, mas real que la propia vida!!!

        No hay escritor que me hace sentir lo humano como Tolstoi… es un escritor extraordinario….

        • MacNaughton

          En cuanto al suicidio, siempre sera algo un poco misterioso, nunca se llega a entender del todo…

          Walter Benjamin tambien se suicidio, y eso que estaba a punto de conseguir escaparse, que es cuando escribe su Tesis de la Historia, con lo de que para los pobres de la Tierra, «el estado de excepcion se hace permanente».. cuanta razon!!!

          No hay nada ni minimamente parecido en Zweig…

          Eric Schaedler era un numero 3 del Hibernian en los 70, incluido en la seleccion escocesa de los mundiales del 74, muy buen jugador, pero poco despues de rerirarse, en los 80 ya, se fue al bosque con una escopeta y se pego un tiro…

          Es un acto que siempre se nos escapa un poco yo creo…

  3. No sabía que AMM había publicado un libro sobre el Quijote. Como el tema me interesa mucho voy a comprarme la versión digital. Y ello a pesar de que, conociendo un poco la obra y la personalidad del autor de «Sefarad», estoy seguro de que adopta enteramente en su libro la versión oficial sobre Cervantes, ignorando voluntariamente los hechos que la hacen muy discutible. Porque los misterios sobre Cervantes y el Quijote son muchos y de muy difícil explicación si nos creemos la versión ortodoxa de su vida.

    Por ejemplo: el autor del Quijote era un erudito que sabía latín y griego (hay 1270 citas de esas dos lenguas en su novela). En ella habla de por lo menos 429 libros, entre los cuales la Biblia y el Corán, que conocía bien, como también la obra de Vives (escrita en un latín muy difícil y prohibida en España) de la que hay en «Don Quijote» 400 referencias. Dicho autor conocía, además de la cultura greco-romana, la cultura italiana, la hebrea, la medieval, más el derecho, la teología, la retórica, la mitología, la historia y varias ciencias (matemáticas, astronomía, medicina).

    El problema es que los cervantistas nos dicen que Cervantes no hizo estudios superiores y no sabía ni griego ni latín. ¿Cómo es posible tanta erudición en un soldado y un funcionario dedicado a la recaudación de impuestos y a negocios varios, que vivió una vida de aventurero y de empleado pobre al que por su condición de converso se le prohibió irse a América para mejorarla?

    La respuesta es clara: la vida conocida de Cervantes es incompatible con su obra (en cantidad y calidad). Quien lo dude que busque en internet el artículo en pdf «¿Quién escribió el Quijote? », del historiador y filólogo Francisco Aguilar Piñal publicado en 2011, en el Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.

  4. Acabo de ojear, sin hache, el artículo de Aguilar Piñal. Me ha hecho recordar un artículo escrito por George Bernard Shaw de joven, cuando empezaba a destacar como crítico teatral ingenioso y sabio. Comoquiera que en su tiempo ya se discutía recurrentemente sobre la verdadera autoría de las obras de Shakespeare, decía en el artículo, a propósito de una de esas polémicas, que había seguido con interés lo que en esos días varios autores decían al respecto, y que él también estaba convencido de que el verdadero autor de las obras que conocemos bajo el nombre de Shakespeare hno era él, sino otro, que había nacido el mismo día, en el mismo lugar, y que, para extremar las coincidencias, se llamaba también William Shakespeare. Yo digo lo mismo. En ambos casos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*