
Anda, dicen, muy enfadados en el sur global porque están hartos de que la escala de indignación la lleve siempre Occidente. Y también —se comenta— que a ellos, en primer lugar, propugnan indignarse si les da la gana, como les dé la gana, y en la medida y plazos que les dé la gana. Es por esto que no entienden por qué razón deben seguir los dictados europeos y estadounidenses sobre Ucrania. Que sí, que está mal… tan mal, como lejos les queda. Porque, oiga usted: para mí Ucrania no significa una amenaza existencial. Y, si tiene que ceder territorio, que ceda. Total: en Gaza ya van más de ochenta años de Buchas y Srebrenicas, y Crimeas y Donbases y se mira hacia otro lado. Hasta España, que se ha erigido en la mayor defensora de los palestinos, ignora, por otra parte, sus obligaciones en el Sáhara Occidental, de la que es, aún, potencia administradora según la ONU. ¿Por qué unos más importantes que otros?
Vale que, si toman Ucrania, pueden seguir por Polonia, por ejemplo, que siempre les tuvieron ganas. Con todo, tal y como les está yendo en Ucrania, lo que quieren es salir de tal quilombo. Sin embargo, tiene que parecer que no pierden, quieren poder contar a los amigos que «lo he dejado yo» o «lo dejamos de común acuerdo». Nunca hay común acuerdo: siempre es uno al que se le acabaron las famosas mariposas hace mucho. Y quien dice mariposas, dice drones asesinos. Del mismo modo, ¿por qué un populismo ultraderechista ha de ser más peligroso que otro? ¿Quién dicta eso? Y Alemania, en especial: los mismos alemanes se encuentran muchos de ellos mareados por el poder. ¿Por qué hay que levantar un cordón sanitario (allí le llaman Brandmauer, algo parecido a «muro cortafuegos») contra AfD y no contra Netanyahu?
Y, siguiendo con Alemania, no es de recibo que Frau Antje Leendertse, embajadora alemana ante las Naciones Unidas, presentara ante la Asamblea General de la ONU en 2024 una resolución que proponía el establecimiento del 11 de julio como «Día Internacional de Reflexión y Conmemoración del Genocidio de Srebrenica», solicitando vehementemente que nunca más masacres como las de los 8372 civiles asesinados en Srebrenica. Todo ello mientras las macabras cifras de los asesinados en Gaza multiplicaban por cinco las Srebrenica en diciembre de aquel año. No fue todo de una vez, es cierto, lo cual es aún peor. Asesinos como Ratko Mladić se tomaban, al menos, la molestia de esconder la matanza, esconderse él mismo de tribunales que lo reclamaban. Netanyahu, en cambio, no se esconde, ni falta que le hace, porque ningún tribunal va a darle caza: prueba de ello es la visita que realizó hace poco a Hungría, donde Orbán, presidente de un país parte del Tribunal Penal Internacional, hizo oídos sordos a la obligación de arrestarlo.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Alemania, ese país siempre ubicado en el lado equivocado de la Historia
Parece un artículo quebrado en dos. Supongo que la cremallera vendrá en la siguiente parte.
Interesantes ambos trozos por lo demás.
Genocidio, de veras? Qué fácil usar esa palabra cada ve que se les antoja.
https://www.nytimes.com/es/2025/07/24/espanol/opinion/israel-no-genocidio-gaza.html?s=09
No, no es genocidio. Es un jardín de flores.
Anda que negar el genocidio citando al New York Times : D Hasta las propias organizaciones israelíes lo califican de tal (B’Tselem y Médicos por los Derechos Humanos).
Es un genocidio con todas las letras. Y la excusa de que Hamás todavía retiene a los rehenes en túneles inexpugnables es pueril, vergonzosa e insultante. Israel ha financiado y alentado a Hamás desde su nacimiento y como tal ha mantenido un alto grado de infiltración en sus filas. Israel está destruyendo TODO el territorio gazatí y a TODA su población a conciencia. Negar esa realidad (algo típico de medios sionistas made in USA) es propio de lo peor que puede ofrecer, éticamente hablando, un ser humano.
Váyanse con sus argumentos
No es difícil encontrar opiniones contrarias en el mismo medio. En cualquier caso lo que es indudable es que el primer ministro israelí es un criminal que debe ser juzgado y pagar por sus crímenes.
https://www.nytimes.com/es/2025/07/18/espanol/opinion/israel-genocidio-gaza.html
A la mier…
No, Israel no está cometiendo ningún genocidio en Gaza. Ello porque el delito de genocidio ni tan siquiera puede existir, de raíz, sin que quede probado un dolo especial, específico, de “destruir” al supuesto grupo perseguido.
Así, en el delito de genocidio no basta con el mero dolo común respecto de tal o cual acción o política. Sino que ello debe ser, desarrollado, además, específicamente, con el insustituible ánimo de “destruir a ese grupo”.Y es que las Fuerzas de Defensa de Israel habrían ido “preavisando” de distintas maneras, de los lugares a atacar, con folletos, comunicados, y hasta con novedosos códigos QR.
Curiosa forma esa de “dolo especial de destruir” al grupo: preavisándoles con antelación para que pudiesen evacuar tal o cual zona o edificio. Ídem, permitiendo por ejemplo la entrada de miles de camiones con suministros… aun sabiendo que buena parte de éstos irían, en realidad, a los terroristas que no pocas veces se los arrebataban a los gazatíes (el auténtico crimen de guerra aquí). Y con ello, y otros elementos, quedaría fuertemente cuestionada, en su misma línea de flotación, toda idea jurídica de genocidio. Esa es la realidad.
¿Se imaginan a las tropas de Napoleón enviando alimentos a la sitiada y constituyente Cádiz?, ¿o a las de Zhúkov a la sitiada Berlín? Imaginan a “Bombardero” Harris, a la RAF, “preavisando” de dónde iban a bombardear noche tras noche? Evidentemente no.
Los aliados en su lucha contra el nazismo, y en la imprescindible toma de Berlín para erradicarlo –como ahora Israel con la ciudad de Gaza, capital de sus nuevos nazis contemporáneos yihadistas–, en ningún caso hicieron nada de ello. Ni camiones, ni “preavisos”. Se bombardeaban edificios enteros para cazar a algún oficial de las SS localizado allí. Y ello en plena madrugada, para asegurarse de que no se fuese a escapar. Sin “preavisar” a nadie.
Esa fue la realidad de la derrota y el desmembramiento del organigrama nazi. De la desnazificación de Alemania. Es decir: nada de todo lo que sí que está previniendo Israel… y aun así sigue sin ser bastante, aun así la calumnia de “genocidas”… ¿O quizá tampoco tienen ni la más elemental presunción de inocencia? ¿Acaso aquí no hay límite alguno, y ya han sido condenados?, ¿quizá por el “tribunal del pueblo”…?
Y es que por mucho que los aliados también estuviesen defendiendo la civilización y los derechos humanos, estaban luchando una guerra contra el nazismo. Una guerra. Terrible, trágica, como siempre ha sido y será toda guerra. De modo que no. El malvado genocida con dolo especial de destruir a los miembros del grupo… no los preavisa para que puedan evitar el bombardeo. Eso no es “dolo especial genocida”, eso lo rompe.
Ni abre su asedio a comida y medicinas para su enemigo… en vez de lo que un genocida real, en esa misma posición de fuerza, haría: impedir que desde 2023 entrase ni un solo camión. Como hizo Alemania en el largo cerco de Leningrado, por ejemplo. Pero es que Israel ha hecho en Gaza justo lo contrario. ¿De qué estamos hablando entonces?
Del viejo fenómeno del “linchamiento colectivo”, donde una vez bien prendida la mecha, y señalizada la víctima, nada importará “lo racional” o lo que diga o no el derecho. Son genocidas y punto. Los subsiguientes desarrollos y acontecimientos se irán retroalimentando solos, aderezados siempre de oportunismos e intereses varios entre el círculo de «linchadores». Pero frente a ello podemos, debemos, ejercitar nuestro propio espacio de dignidad y de libertad personal, y simplemente decir que “no”. Que no nos vamos a poner en esa fila del linchamiento populachero, dirigido…
Aunque ¿saben lo que más impresiona ante ese gran tsunami de odio e irracionalidad? Esa especie de silencio irreal, no pocas veces de la propia ONU, hacia los 48 seres humanos que llevan dos años, desde el 7-O, sometidos a presunto crimen contra la humanidad de desaparición forzada de personas. Ese sí fuertemente indiciario en todos sus elementos y sin contradicciones de base. Un caso masivo de desaparición forzada, con otros 251 “secuestrados” más ya “liberados” pero que, no, no son sólo “secuestrados”.
Es lesa humanidad clara. Y por ello ese silencio selectivo consta tanto con el espectáculo poco edificante intentando comulgar con ruedas de molino a ver de qué forma es posible “calzar” ese “dolo especial” que se les desmorona con un ejército israelí que aparenta haber tomado cautelas nunca antes vistas en toda la historia militar de la humanidad, en su simple defensa de la nueva Constantinopla del Siglo XXI, cercada de enemigos.
Miguel Ángel Rodríguez Arias es abogado especializado en Derecho Penal Internaciona
Me cuesta entender que seas capaz de usar Internet sin cagarte encima