Sociedad

Ni balcones con flores ni casas con gente: bienvenidos al paraíso inmobiliario

companeros de trabajo de pie junto las ventanas

La realidad numérica

Al caminar y mirar hacia el cielo por las calles de las grandes ciudades españolas uno puede recordar ese poema histórico del poeta cubano Baldomero Fernández Moreno titulado Setenta balcones y ninguna flor. Ya no porque los inquilinos o propietarios de las viviendas sean unos modernos desalmados que no apuestan a la vegetación de sus parcelas sino más bien porque en España se estima que, medición energética mediante, hay más de 3,8 millones de viviendas vacías (datos del Instituto Nacional de Estadística).

A pesar de la gran cifra, a niveles comparativos, este número no ha incrementado de forma exponencial desde la burbuja inmobiliaria comprendida entre los años 1997-2007. Ya para el año 2005 el total de viviendas vacías alcanzaba una cifra cercana de 3,35 millones. Del mismo modo, a ese dato se le puede contraponer que la tasa de desahucios sigue en uno de los pisos más altos a nivel mundial: si en el 2020 se producía uno cada diez minutos, en el primer trimestre de 2025 se registraron más de 7.300, lo que equivale a aproximadamente a 81 desahucios por día.

Aunque el Artículo 47 de la Constitución española (1978) diga que: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada” y agregue que: “Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho”, hoy en día los números y estadísticas dictan una realidad distinta.

Según la investigación del Foro Futuro publicada en el diario El País (iniciativa del diario Cinco Días y el Banco Santander) la población inquilina aumentó del 19,27 % al 24,9 % entre el período que abarca los años 2007 y 2020. El mismo estudio plantea que, con un 2,5 %, España está entre los cinco países que menos invierte en vivienda social dentro de la UE. El ranking lo lidera Países Bajos con un 30 %. Otro dato alarmante es que en un lapso de doce años se pasó de construir 67.514 (2007) a 6.615 (2020) viviendas sociales por año. De igual modo y en el mismo rango temporal, la vivienda libre también ha sufrido una caída estrepitosa de 578.665 a 71.562.

Después de la Gran Depresión de 1929, en EEUU la situación de la vivienda para la gente con menos ingresos era deplorable. Así fue que el Estado Federal decidió crear viviendas en alquiler para la gente que no podía permitirse una el mercado libre. En 1969 se estableció que los inquilinos pagaran un máximo del 25% de sus ingresos por esas viviendas. Luego este límite escaló al 30% y, desde entonces, muchos analistas se agarran a este valor, determinado por el Senado estadounidense hace casi noventa años, como el valor adecuado de gasto en vivienda para una familia.

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2 comentarios

  1. Pingback: La crisis de la vivienda en España: exceso de pisos vacíos y desahucios a la orden del día - Hemeroteca KillBait

  2. Si queremos ser un poco serios, tenemos qu ehacernos algunas preguntas:
    -¿Estamos preparados para un aumento de la población como el que hemos experimentado en los últimos años?
    -¿Quién tiene las competencias en suelo y vivienda?
    -¿Qué incentivo podría tener un político cualquiera para lanzarse a promover vivienda social?
    -¿De verdad es serio concentrar la población en determinados lugares vaciando el resto del territorio?
    -¿Cómo influye el nuevo Código de Edificación en el precio de la vivienda?¿Nos lopodemos permitir?

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