Francisco Contreras, Niño de Elche (1985) es un artista multidisciplinar y exflamenco cuya obra destaca por dialogar con diversos lenguajes artísticos y por colaboraciones con artistas procedentes de otras disciplinas. En los últimos años se ha especializado en la performance, la electrónica y el teatro. Entre sus trabajos discográficos destacan Sí, a Miguel Hernández (2013), Voces del Extremo (2015), Flamenco. Mausoleo de celebración, amor y muerte (2022) y Cante a lo gitano (2024). En el campo de la práctica literaria, ha escrito, entre otros, Llamadme amparo (Espasa, 2021) y Conversaciones con un monje de madera (Espasa, 2025). Ha colaborado con artistas como Israel Galván, Pedro G. Romero, Los Voluble, Angélica Liddell, María Muñoz, Los Planetas, Rocío Molina, Rosalía, Raül Refree o C. Tangana, por citar algunos de los nombres propios más destacados.
El Ateneo de Málaga nos abre sus puertas para conversar con este creador cuya biografía artística transita, de manera radical, entre lo común y lo personal, una trayectoria profundamente marcada por la intención política y el cuestionamiento de los discursos convencionales. Bajo la implacable mirada del siglo XX, a escasa distancia del Aula Picasso, hablamos con Niño de Elche sobre el actual contexto humano, la importancia de los símbolos, el amor y Dios; la soledad, los algoritmos y Europa como sedimento de un tiempo.
Qué hermoso el vídeo que compartiste en redes. En el que sale Alicia Acuña. Bonito homenaje.
Sí, Alicia sale especialmente exuberante, muy ella. Me estoy haciendo un archivo personal, ya te contaré. Estoy trabajando con Juan López, artista y comisario cultural amigo, de Córdoba; a él le he encargado hacer este archivo porque ya no sé lo que tengo acumulado. Revisando distintos materiales, encontré ese vídeo tan espléndido. Y, bueno, todo lo que me queda por revisar. Parte de mi interés actual está en elaborar ese archivo.
¿Cómo una especie de Atlas? A lo Richter.
Algo así. Estoy dándole vueltas, recuperando cosas de hace quince años, materiales y trabajos que he hecho y otros que tenemos que recuperar. Todo lo que hago, ahora mismo, intento archivarlo. Todo. Y sí, yo creo que él, como trabaja con cámara, fotografía, vídeo, música, desde ahora se vendrá conmigo. En ese punto me encuentro. Juan está haciendo un archivo físico y, después, hará web de archivo. Tenemos mucho material. Y mi intención es trabajar con el archivo, otra gente y yo.
¿Qué te ha concedido ser Niño de Elche?
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Jaume Sisa, se transformó en Ricardo Solfa i en Armando Llamando. No le acabó de funcionar.
Bob Dylan (Robert Allen Zimmerman), i Camarón (José Monje Cruz) nunca cambiaron el nombre, a pesar de revolucionar su música. O incluso David Bowie (David Robert Jones), se transformó, sin cambiar de nombre.
Suerte!
Está bien eso de planear la propia transformación, pero es requisito indispensable saber en lo que uno quiere transformarse. Este no parece ser el caso de este artista, que no nos explica qué quiere ser de mayor. Lo único que nos dice es que no quiere ser lo que ha sido hasta ahora, lo que hace pensar una cierta insatisfacción con el papel artístico desempeñado hasta el momento. Tal vez sea que lo que pretende es alcanzar mayor éxito comercial.
Todo parece indicar que hace poca caja!
Parece que ya se quiere sacar el micrófono de la campanilla. Le va tocando. Suerte.
La confusion reinante del momento:Un astuto impostor de dimensiones colosales como este haciendose pasar por creador.
Desde hace años escalando en el paramo critico que nos rodea gracias a un entorno que facilita fenomenos agarrulados como este.
En fin…
¡Vaya tío peñazo!