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Lenguaje, identidad y sanción: el problema del significado en contextos interculturales futbolísticos

Kylian Mbappé reacciona ante Gianluca Prestianni. Foto Cordon Press. fútbol
Kylian Mbappé reacciona ante Gianluca Prestianni. Foto: Cordon Press.

En el fútbol contemporáneo, una palabra dura menos que una repetición en cámara lenta. Se pronuncia —o se cree que se pronuncia—, se viraliza, se convierte en tendencia y, en cuestión de horas, adquiere estatuto de verdad moral. Eso ocurrió en el cruce entre Gianluca Prestianni y Vinícius Júnior: una escena breve, una boca cubierta por la camiseta, una acusación, un comunicado, un expediente potencial de la UEFA. Y la palabra en el centro del huracán.

Durante casi una década fui coordinador de Fundéu Argentina, la Fundación del Español Urgente, una institución dedicada a asesorar a medios de comunicación y periodistas sobre el uso adecuado del idioma en la actualidad informativa. Inspirada en el modelo de la FundéuRAE en España, su capítulo argentino trabajó en la adaptación de las recomendaciones generales del español a la variante rioplatense, promoviendo el uso preciso de argentinismos y atendiendo a los matices culturales propios sin resignar rigor lingüístico.

Nuestra tarea consistió en tender un puente entre la norma culta y el habla real, entre la tradición académica y el pulso vivo de la calle, fortaleciendo la identidad cultural y mejorando la calidad del debate público. Quizá por eso siempre me interesó menos la espuma que el fondo: ¿qué se dijo realmente?, ¿qué se interpretó que se dijo?, ¿y qué significa eso exactamente en el ecosistema lingüístico del Río de la Plata?

La reconstrucción antes del juicio

El primer deber es factual. El Benfica asegura que el comportamiento de Prestianni «siempre se ha caracterizado por el respeto hacia los adversarios, las instituciones y los principios que definen la identidad del Benfica». Prestianni sostuvo que utilizó la palabra «maricón» en el marco de una discusión futbolera, sin intención homofóbica. El club, Sport Lisboa e Benfica, defendió esa interpretación contextual. Del otro lado, la percepción fue distinta y la acusación pública adquirió un peso específico mayor.

El fútbol europeo, atravesado por campañas contra el racismo y la discriminación, reacciona con reflejos rápidos. Pero la rapidez no sustituye el análisis.

En español, «maricón» tuvo durante siglos un uso inequívocamente ofensivo hacia varones homosexuales. Esa carga existe y no puede ignorarse. Sin embargo, en el habla futbolera argentina el término sufrió un desplazamiento semántico: pasó a designar al jugador que exagera una falta, que «llora» ante el árbitro, que dramatiza el contacto. No es una absolución lingüística. Es una explicación sociocultural.

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4 comentarios

  1. Aunque, como lingüista, coincido en la importancia de analizar el origen cultural del uso de los términos, creo que el artículo, aún pretendiendo contextualizar para prevenir la condena precoz, acaba posicionándose del lado de quién profirió las «malas palabras» y, sucintamente, evita analizar que, aún en su contexto y su localidad, pueden seguir siendo problemáticas (aunque sea por su origen). Más concretamente, analiza y hasta defiende los términos sin analizar la intención ni la literalidad con la que se produjeron. Como anecdota a modo de ejemplo, el alumno de una amiga espetó «maricón» a un compañero de clase, pero, al ser preguntado, negó (ofendido) que se hubiera metido con la orientación sexual de nadie (solo conocía el caracter de insulto de la palabra, pero no su significado). En conclusión, en el lenguaje, como en la ley (esto último solo a modo de símil), el desconocimiento no exime de cumplimiento. Es necesario conocer el origen y la (potencial) consecuencia conflictiva de un término cuyo morfema es de sobra conocido como ofensivo, aunque en determinados contextos se haya «olvidado» ese aspecto, especialmente en contextos tan mediáticos, sensibles e influyentes como el fútbol internacional.

    • Muchas gracias, JD, por la lectura atenta y por aportar una mirada tan enriquecedora como la del análisis lingüístico. La falta de intención o el uso «normalizado» en un contexto local no invalida el peso ni el impacto del término. El desconocimiento (o la naturalización) no exime la responsabilidad, y menos aún en un escenario de alcance global como el fútbol profesional.

      Mi intención al analizar la escena no fue de ninguna manera justificar, eximir ni tomar partido por el emisor, sino exponer cómo operan los desplazamientos semánticos y por qué el choque cultural vuelve tan compleja la sanción y el debate público. Vale decir que lo escribí antes que se expida la UEFA…

      Agradezco mucho tu comentario y el ejemplo. Sumar este tipo de reflexiones es lo que realmente le da profundidad a la discusión.

  2. Velocity Girl

    Eso, eso… que le caigan 25 partidos a Vinicius por falta de sensibilidad intercultural.

  3. Negro no es una expresión con sentido racial en la Argentina puede y sobre todo porque hay muy pocos negros. El autor que es hombre de cultura y estudios que explique el porqué.
    Donde más he oído utilizar las expresiones negro y maricón ha sido en círculos de negros y maricones. Nunca me extrañó, siempre he pensado que el peyorativo es el inequívoco y uno ha de aceptarlo como tal. A mis sesenta y sumando mucha gente me llama Paquito, la verdad es que me gusta.
    Saludos.

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