
Hacia 2025, el mundo (Twitter) se dividió en dos. Alguien planteó el siguiente dilema ético: vuelves a casa de la compra y tu edificio está ardiendo. Has de elegir entre salvar a tu perro o a un bebé desconocido que llora en el piso de al lado. ¿Qué eliges? La respuesta, paradójicamente, fue unánime: «¿Dónde está el dilema? Yo no veo ningún dilema». Para la mitad del mundo era evidente que había que salvar al niño; para la otra mitad, al perro.
Desde Wittgenstein, conviene mostrar el marco y la definición de las cosas para que los problemas filosóficos se disuelvan, así que la anécdota (que no lo es, pues constituye un síntoma de los tiempos) introduce mi definición de uso. Un «enemigo de la humanidad» (EH) es quien tarda más de dos segundos en responder: «Al niño, evidentemente». No pretende ser un término peyorativo ni tiene nada que ver con Ibsen. Es una mera descripción.
Los EH abundan en el campo ambiental. En mis nueve años de decano de Ambientales conocí a decenas de ellos, y muchos de mis colegas lo son. Consideran que el ser humano es una plaga para el planeta, que la Tierra es un ser vivo y que el mundo estaría mejor sin nosotros, o al menos con bastantes menos humanos. Otorgan derechos a los animales, equiparan su sufrimiento al humano y recelan de cualquier cosa que se parezca al progreso o a que alguien gane dinero. Utilizan términos como armonía universal, equilibrio del planeta, sabiduría ancestral, conexión profunda con la naturaleza y Madre Tierra (si hablan de la Pachamama es que estamos ante un caso clínico). Son muy pesados, pero, por encima de todo, nada humanistas.
Un ejemplo era Jane Goodall. Su aspecto de viejecita apacible y sus modales pausados la inmunizaban contra toda crítica, de modo que aún hoy cuestionarla en público equivale a un suicidio social y convierte en un monstruo desalmado a quien ose hacerlo. Sus afirmaciones, impecablemente EH, se le perdonan, o se interpretan bajo la luz más favorable, una que nos haga sentir bien. Equiparó el matadero con la trata de esclavos y reclamó prohibir la ganadería para que los animales vivieran su vida a su manera. También sugirió, en Davos, que la mayoría de los problemas ambientales no existirían si la población humana siguiera siendo la de hace quinientos años. Dicho de otro modo, vino a decir que el problema somos nosotros, y que cuantos menos, mejor. Más allá del error invencible que supone imaginar que nuestro mundo actual, el mejor que ha existido nunca, podría haber sido construido con menos gente, el plan de futuro que se deriva de la idea es poco tranquilizador.
El problema de estas ideas surge cuando alguien decide hacer caso a los EH o, mejor dicho, cuando la opinión pública les coge cariño. Gracias a eso pueden llegar a tener mucha influencia y orientar políticas, porque no olvidemos que en ese campo, el de la política, andan muy justitos y se agarran a lo primero popular sin sopesarlo demasiado, sin reparar en que los EH son el tipo de personas que, en Inglaterra, hacen que se retire el aire acondicionado de las casas pese a hacer cuarenta grados, o que sostienen que los hospitales y los colegios pueden apañarse con alternativas a la refrigeración mecánica.
Los decrecentistas pertenecen a esta familia. Para ellos la solución es consumir menos, siempre menos, aunque el detalle de quién paga ese «menos» quede convenientemente fuera de plano. Consumir menos lo suele predicar quien ya tiene casa, trabajo fijo y la nevera llena; el que todavía no ha llegado a eso descubre que la fiesta se acaba justo cuando entra él. Sucede como con la vivienda y las zonas tensionadas y los umbrales para que no se gentrifique (i. e., se apijote) el barrio: donde yo quiero vivir solo deberían dejar vivir a la gente que gana, casualmente, justo lo que yo.
El perfil del EH es el de una persona invariablemente religiosa. Puede afirmar que es ateo, pero en realidad no lo es, porque cree en cosas como Gaia, la moral objetiva, la ley natural, el amor fraterno y el pecado, aunque a este último lo llame huella de carbono. Si fuera un ateo de pro, argumentaría que la Tierra es una roca de unos 4500 millones de años a la que le quedan unos 6000 millones de años y que esas creencias son ridículas y culturales, trazables a un punto del tiempo y del espacio. Suele ser, además, alguien urbano, titulado y de orden, por mucho que se presente como rebelde. También se dice progresista, cuando en el fondo es más conservador que un calvinista ginebrino del siglo XVI, con unos estándares morales que harían dar palmas de aprobación al reverendo Dimmesdale de La letra escarlata, de Hawthorne, y un ideal de vida para los demás calcado de la Comarca de Tolkien. Se podrá decir que exagero y que semejante empanada mental sería incompatible con funcionar en sociedad; sin embargo, Harari se define como un judío budista y ahí sigue, escribiendo larguísimos libros de pseudociencia o pseudohistoria que pretenden persuadir a millones de personas de que lo mejor para el universo es renunciar a la carne.
En España, además de religiosos, los EH suelen ser funcionarios. Protegidos de los vaivenes económicos y de gobierno por su plaza en propiedad, pueden permitirse el lujo de apoyar políticas a las que son inmunes. El espécimen característico de EH del reino es el funcionario nominalmente ateo y orgullosamente progresista que vive dentro del anillo de la M-30 y tiene una dacha en la sierra. Nadie menos indicado en todo el país (con la notable excepción de periodistas semiincultos como Sergio del Molino, pero esto merece un monográfico) para pontificar sobre lo malos que son el automóvil, el poblamiento rural disperso, la sanidad privada, la caza, los pastores, los pantanos, la agricultura intensiva, el libre mercado y una larga lista de asuntos cuyas consecuencias perversas, de hacerle alguien caso y aplicar sus fantasías, no van ni a rozarle.
El problema de tomarse demasiado en serio las religiones es que se cae con facilidad en el fanatismo. Y aquí ya el subconjunto de los EH fanáticos resulta un peligro inmediato. No porque alguno de los elementos del conjunto vaya a hacernos nada con sus propias manos, que para eso es pacífico, vegano y habla bajito y despacio como un seminarista, sino porque legisla, enseña, escribe y firma manifiestos convencido de que sacrificar a unos cuantos humanos por una buena causa es, en el fondo, un acto de amor. Y aquí volvemos al principio. Quien tarda más de dos segundos en decidir que hay que sacar al humano del incendio, quien siquiera se plantea la alternativa, no es que participe de una moral más refinada que el resto: es que tiene un problema, y ese problema, tarde o temprano, acabamos sufriéndolo todos los demás porque esa persona es, por definición, un enemigo de su especie.






La Tierra tiene 4.500 millones de años y le quedan otros 6.000 millones. Demos esos números por buenos. La única especie animal capaz de alterar significativamente el status quo de la Tierra, Homo Sapiens, tiene 200.000 años, ¿cuántos años le quedan?, porque esa, no otra, es la cuestión.
Las cyanobacterias creo que nos ganan por goleada.
Las cyanobacterias, así como las plantas que tienen función clorofílica y generaron el oxígeno que hace posible la vida que vivimos, no son animales, ni en las actuales ni en pretéritas divisiones taxonómicas.
Un buen artículo. Muy inteligente y bien escrito. Yo estoy siempre en el equipo personas, aunque me caigan mal. Entre el perro y ZP elegiría claramente a… Bueno, a ver. Espera…
PS: Me alegra que se vayan viendo las verguenzas del lelo de Sergio del Molino. Supongo que lo de semiinculto será porque no sabe nada de ciencia pero escribe como si supiera.
Disiento: no está bien escrito, ya la primera frase se contradice a continuación. El resto es un ataque al decrecimiento, usando como blanco una minoría despreciable estadísticamente y de rebote culpando, a quién pueda tener voz y la use, de un algo parecido a la apropiación cultural.
Es curioso, en los dos o tres últimos días se han puesto a disposición del lector un artículo a favor de la energía nuclear -siempre he estado en contra de su demonización- , un blanqueamiento -palabra que por aquí tiene mucha prensa- del consumo hídrico de los centros de datos, y ahora este: contra el decrecimiento, que yo llamo: moderación.
¿Hay alguien nuevo firmando cheques?
Perdónenme las faltas de ortografía, soy un hombre sin estudios; pero sé distinguir una tifa de una ensaimada.
Conspiranoico tocapelotas.
Descalificando…
Está claro que JD está en venta y ha llamado a sus generales para escorarse hacia las multinacionales y el capitalismo y meterse con PRISA. ¿Vocento? Tiempo al tiempo…
Yo he tenido perro (perra) y sufrí mucho cuando murió. Pero hay que ser muy cerdo (EH) para dudar entre un bebé y un animal.
… a los q no piensan como tú.
¿Ven? Un cerdo.
Enhorabuena por el artículo.
Luego dicen que la mejor época de JD fue la de antes… Este artículo tiene tantas cosas bien y tantos aciertos en la estructura y los detalles que alucino no tener que pagar para leerlo. El nivel es soberbio.
Refrescante entre tanta banalidad. Humanista entre tanta confusión. Esclarecido entre tanta oscuridad. Valiente entre tanta cobardía.
Si algo me da por saco son los decrecionistas y los de la ciudad de los quince minutos. Son todos, como dice el artículo, una panda de pijos de Malasaña que heredaron los pisos de sus abuelos. Sin excepción. No he conocido ni a un currante que te compre esa mercancía. Lo mismo los de la nuclear no gracias, los de los lobos y los del comercio de proximidad. Una religión dañina para los currantes y mis hijos. Son los mismos que hacen políticas de vivienda que perjudican a los que no tenemos vivienda, leyes en contra de las mujeres y que te meten en la cárcel por estrangular a una gaviota mientras van a cenar con los etarras. Decía uno que un punk es un buen tipo haciendo de malo y un jipi de estos un mal bicho haciendo de bueno y es verdad.
Di que sí Roberto. A los currantes, a los de verdad, nos gustan los atascos de más de una hora, para ir de la casa al trabajo y otro tanto de vuelta. Madrugar para respirar la contaminación e ir bien calentito todo el día, (¡que viva los atascos de Madrid!, como dice Ayuso). Y por supuesto que nos pongan una central nuclear, a ser posible al lado de casa. ¿Y que me dices de que los fondos compren pisos para alquiler turístico y tengamos que irnos al extrarradio? eso es lo más, a 50 km a ser posible para maximizar el atasco, y sobre todo nos gusta la contaminación, el calor del verano en la ciudad con el asfalto a 50 grados, y que maten lobos y todo bicho viviente en las monterías de los jefes los fines de semana, que para éso somos curritos. La clase es la clase ¿Y que me dices de que el libre mercado que nos deje sin trabajo a los 50 años? Es que no puede ser mejor. Vivimos en el mejor de los mundos posibles, como decía el personaje ése tan simpático del Dr. Pangloss (que se note la cultura, que escribimos en Jot Down). Ah y pagar por la sanidad privada colapsada, total la pública no hace falta y está llena de inmigrantes. No lo supera ni mi plan de vacaciones para ahorrar: Este verano al Mar Menor, a bañarme entre algas con mi mujer y mis 5 hijos. Está algo contaminado, pero que sabrán los ecologetas esos.
Tu primer problema es que tienes 5 hijos. Si hubieras visto el sentido de la vida de los Monthy Python serías protestante, te habrías hecho un nudo y vivirías mejor. Tu segundo problema es que echas la culpa de todo a los demás y no asumes tu responsabilidad personal, incluyendo apoyar a los pijos a los que les da igual la gente como tú, como el del Molino. Si no te gusta Madrid, vete a vivir a Lérida que alli no hay atascos. Si te quedas, ven pronto al centro pero márchate enseguida para que cuando nos levantemos a las diez ya esté todo montado porque los pijoprogres como Del Molino, los que vivimos en la almendra central de la M30, los que vamos andando a desayunar nuestro macha preferimos que no haya curritos alrededor. Desentonais, contaminais y haceis ruido. Las nucleares no contaminan, por cierto, nos contaminas tu en el atasco. Coge el transporte público. Si tienes a medio Marruecos en los vagones, te aguantas que tienen los mismos derechos que tu. O hazte evangélico, que oportunidades tienes todos los días en el metro. En lo de la sanidad tienes razón. Si gracias a Pdr y a la médico y madre (MeMa) todo el planeta puede venir a Madrid a tratarse en la pública y traer a sus nueve hijos, padres, abuelos y bisabuelos, es normal que tengas que pagar un seguro privado para tus cinco hijos, ¿no? Pero tú sigue echando la culpa a la Ayuso, sí, y creyéndote moralmente superior porque piensas que hay que querer igual a un pavo que acaba de llegar de Antioquía que a tu prima la de Burgos o a tus cinco hijos. Veranear en la manga es de obreros. Los EH veranean en Sotogrande o en el Alentejo.
Fijo que eres de esos que cuando van a un restaurante en levante dicen «nos gustaría una mesa, somos de Madrid».
Genial respuesta. Gracias por poner algo de sentido común ante tanto dislate.
Jajajaja. «Sin excepción» dice… Conoce a todos los decrecionistas…
A decir verdad, me da la impresión, a tenor de las cosas que voy leyendo aquí, que el único tipo de benefactores de la humanidad serían los que no salvarían al niño ni al maldito perro (todo el que haya sido atacado por un perro sabe lo que pueden hacer) sino que sentarían en el bordillo de la acera a fumar un cigarrillo mientras la casa se quema, aceptando los dones que les da la vida. Y ya la belleza suprema residiría en el que le pega fuego a la casa. Esto no es querer ser edgy: es estar muy cansado, verdaderamente cansado de los frenéticos que ven una mefítica conspiración woke en un carril bici o una plataforma reservada de transporte colectivo, o se escandalizan por premisas que son más viejas que mear, y degradan la discusión hasta el infinito. El juego de la masturbación frente a los espejos no es solo propio de hippies trasnochados, o de izquierdistas más o menos memos: tenemos una provisión INAGOTABLE de anarco-capitalistas dadá, derechistas enterados y tipos que te quieren meter el Concilio de Trento por la cavidad anal, que ademas encuentran las mejores cámaras de resonancia hoy día. En este marco, creo que los que acabarán haciendo una barbaridad ya ni siquiera lo harán en nombre de una convicción, sino de un asco difuso, como un tirador que se sube a un rascacielos. Ahora cuatro mequetrefes descafeinados, que representan NADA en términos de fuerza política o económica, son la gran amenaza planetaria… y por favor, que nadie me diga que es que la izquierda más recalcitrante gobierna. La forma en que se evalúan las cuestiones de territorio, medioambiente y seguridad en general son una parte de esa broma. Pero no: siempre tiene que ser la «izquierda» la culpable, lo «woke». Me hace que aquí más de uno creerá que lo del aceite de colza fue una conspiración repugnante de los grupos de presión jadeo-masónicos para arruinar a unos honestos empresarios del aceite, y que las urbanizaciones que tienen que ser desalojadas cuando se produce un incendio están perfectamente ubicadas. Por cierto: ¿Un punk como Fermín Muguruza? ¿Como ese?
Es increíble la cantidad de frustrados que disparan a bocajarro contra “lo woke” sea eso lo que sea, y pelean bravamente con caricaturas que solo existen en su cabeza (“el ecolojeta”, “la charo”, “el funcionario”…) mientras levantan España y compiten heroicamente por el lebensraum del transporte público, atestado de hordas de sobacos moros por obra y gracia de los malignos designios del Perro.
Flipados de todo pelaje, pseudointelectuales, déspotas ilustrados, y simples caraduras existen en todos lados (a ver si ahora resulta que el hecho de que el metro, en Madrid, vaya atestado porque las frecuencias son ridículas para la cantidad de gente que ha de desplazarse, y que a estas alturas no enciendan el aire acondicionado, es culpa de hippies wokes que gobiernan en la CAM, conocidos por no ser nada elitistas y pensar en el bienestar de los currelas a toda hora). Basar, por tanto, una crítica a no sé sabe muy bien qué colectivos y/o propuestas políticas a problemas concretos, como hace este artículo; en base a seleccionar cuidadosamente casos extremos de los que cualquiera puede encontrar en Twitter un martes cualquiera (en vez de criticar argumentalmente la propuesta en sí); y ridiculizarlos, me parece, por decirlo suavemente, un caso de deshonestidad intelectual y de pretender aparentar una falsa llaneza. Un hombre de paja de libro, vaya.
El regusto que queda al final es el de alguien que se despachado a gusto su bilis acumulada porque algún funcionario le ha denegado la licencia para construirse un chalet.
Mamma mía… otro fanático de Iker Jiménez.
Si montais el PPI (Partido Populista de Iker) arrasais. Pensároslo.
Por presentarme: soy de los que tardo menos de 2″ en elegir el bebé, osease… que no soy EH.
«nuestro mundo actual, el mejor que ha existido nunca». Pásame de lo que fumas. Qué facil
es hablar desde lo alto de la pirámide capitalista.
Pregunta en Gaza, Kiev, Sudán, Grandes Lagos, Yemen, Myanmar… no sigo.
Eres de los de, tranquis, consumir, que el capitalismo nos sacará de ésta, ¿no? ¡Claro que sí!
Tengo un conocido con una pegatina en el coche que pone: «Yo no reciclo». Tambien vota, como tu, al PPI
Viva Davos!
Como se nota que no tenéis que madrugar. Leyendo la revista de noche. Escribiendo comentarios de madrugada. A esta hora de la mañana no estáis despiertos todavía verdad? El problema de los pijos amigos del pamplinas de Sergio del Molino es que vivís en el mundo que sostenemos la gente que vamos a trabajar a las siete de la mañana y que leemos esto en un metro atestado de gente. Solo os preocupa tener aire puro para escribir gilipolleces en El Pais. No habeis visto a un currito ni en pintura. Os pensais que los obreros son como los de las películas que Ken Loach. Y os parece bien llenar el país de gente porque no teneis que aguantar vosotros las colas en el ambulatorio del barrio ni que te quiten el curro trabajando por la comida y dormir en la trastienda. Para esto trabajaron nuestros padres. Porca miseria.
Es que los catedráticos no se dan cuenta de que ellos ya tienen plaza fija y los periodistas como del Molino no, así que tienen que buscarse lo que sea para sobrevivir. Desde lo alto de sus pirámides capitalistas les miran por encima del hombro sin darse cuenta que si los periodistas a veces cometen errores es porque tienen que ganarse el sueldo día a día. El mundo de la conversación social no es igual que el mundo académico. Juegan a cosas distintas. Está bien que de vez en cuando bajen a poner orden pero un catedrático no puede escribir una columna cada dos días en el Pais y del Molino sí porque vive de eso y de hacer la pelota al gobierno para que le den premios como el de Aena. Tienen que hacer méritos día a día y tiene unos jefes. Al catedrático eso le da igual y no tiene jefes. Pero necesitamos a los dos perfiles, sí.
Que sea alguien tan brillante como Tapiador quien elabora este impecable discurso, no convierte en ciertas sus premisas de manera automática.
Yo, que sí creo que se debe evaluar el crecimiento sin medida, no creo que eso deba significar que la gente que hoy no coma, coma aún menos, sino que dejen de desperdiciarse toneladas de comida a diario sin plantearse que haya un defecto en la asignación de recursos del libre mercado (El libre mercado nunca se equivoca).
Yo, que sí que creo que es probable que el ser humano esté en el origen de las causas de la anomalía climática que estamos viviendo (aquí el físico me podrá dar para el pelo dada mi condición de lego), considero que no habría que penalizar el uso del transporte privado para aquellos que no tienen alternativa, como los que viven en poblaciones rurales, pero sí que invertir muchísimo más dinero en transporte público que haga innecesario el uso del privado, desincentivando el uso de éste cuando haya alternativas eficientes. (El cambio climático es una opinión).
Yo, que sí que creo que el mundo es mejor ahora que casi siempre en la historia de la humanidad, considero que el crecimiento exponencial de la humanidad, en un contexto de hipermovilidad y megaurbanismo, hará que la calidad de vida empeore sensiblemente para todos los habitantes de la tierra. (El crecimiento humano no tiene límites).
Yo, que sí que creo que una planificación pública de toda la economía sería perjudicial, considero que el sistema actual de sanidad privada en España (no hablo de otros sitios) es un ROBO. Y lo digo con el pesar de quien suelta al año casi 2000 eurazos en financiar dicho atraco, dado que puedo hacerlo y con ello estoy comprando tener una cita con un especialista la misma semana, cosa absolutamente impensable en la sanidad pública. Felizmente pagaría esos 2000 euros al año en impuestos para que la cita con el especialista no fuera un privilegio, sino un derecho universal. (La sanidad privada es lo más eficiente).
Yo, que creo que todo el mundo tiene derecho a una vivienda —no necesariamente en propiedad y no necesariamente donde más te gustaría vivir—, creo que la gentrificación es un problema, pero no tanto por la «expulsión» de los habitantes «originarios», sino por la compartimentalización de la sociedad que ello propicia. Me parece importante que todos los que vivimos en una ciudad seamos conscientes de lo que nos rodea, también lo malo o lo feo, para poner solución. Si no ves al parado que está tieso o a la viuda que tiene lo justito para vivir, difícilmente te importará una mierda que sus situaciones mejoren. (La vivienda no es un derecho).
Yo, que creo que Tapiador es alguien a quien merece la pena leer, creo que el Dr. Stockmann tenía razón.
El Dr. Stockmann tenía razón, y estoy de acuerdo en todo lo que dices, pero date cuenta que aquí el Dr. Stockmann es Tapiador, sólo que la bacteria del agua del balneario de la obra de Ibsen es aquí la bacteria del pensamiento mágico de los EH. La crítica a los intereses egoístas de la élite local es la misma.
No creo que el autor esté en desacuerdo con tus apreciaciones, de hecho. Pero su artículo va por otro lado.
Os ponéis muy pesaditos con «el problema de la vivienda» sin daros cuenta de que no hay casas porque los podemitas han acabado con la seguridad jurídica de los propietarios y ya nadie quiere alquilar una casa. Para que un casero se fie de ti tienes que ser una pareja de funcionarios de Chamberí de toda la vida, rubios con ojos azules y dos niños preciosos que van al colegio Estilo ese y a misa todos los domingos. Todo lo que huela a familia vulnerable se queda automáticamente fuera del mercado porque la ley impide echarles si no pagan. No alquilo yo la casa de mis padres ni en broma. Prefiero usarla para ir los martes por la tarde a fumar en la terraza. Otra gente la pone en airbnb o en otra forma de piso turístico. Y negar que la okupación es un problema es no tener ojos en la cara. Haced leyes con la cabeza y tendréis gente dispuesta a alquilar.
Me llama la atención tanto EP (Enemigo del Prójimo) en la mayoría de los comentarios. Desprenden un tufo a ultraderecha o a fascismo. Y qué obsesión con Sergio del Molino.
Cuanto ha tardado el comentario diciendo que la mayoría de lo expuesto huele a fascismo. Sería interesante leer las razones para ello.
Le parece poco la alusión al metro y los musulmanes.
Desde que conozco a Solar me caen mejor los fascistas. Todo el día con la palabra en la boca.
A ti te caían bien de antes, ¿A quien quieres engañar?
Colega, se llama sarcasmo. Es un pesado y tú eres simple.
No conoce a los fascistas. Yo sí.
Ya tendrá la oportunidad, pronto. No se queje después.
Que disfrute lo que piensa votar.
No voto.
Será que no cree en la democracia, ergo es un fascista.
¿De verdad? ¿Este es el nivel?
Cada día, cuando Solar habla, nace un fascista. Debería responsabilizarse del crecimiento del fascismo.
Los fascistas no nacen, se hacen. Con la ayuda de gente como Trump, Milei o Abascal.
Apolítico y de derechas, no falla.
¿Tú, también? Vais a tener que volver a la escuela y/o leer a algunos clásicos. Que no votar es sinónimo de apoliticismo… ¡Chúpate esa!
Ay, que Buenaventura resucitara y os diera dos hostias.
Anda, un anarquista utópico.
Suy, si se refiere a Durruti , no creo que Ud. sea un anarquista, ni siquiera utópico.
El abstencionismo denota o incultura política (tal vez no sea su caso), o desconfianza hacia el sistema democrático.
Fíjese, yo pertenecí a un movimiento político de izquierda que rechazaba el voto. Cuando las «papas» de la represión y el asesinato masivo quemaron a los nuestros comprendimos que las armas (que usó «Buenaventura» en un atraco a un banco en mi país de origen) no servían más que al opresor, bien armado y entrenado en Estados Unidos con la ayuda de la CIA. Y hubo que volver a las urnas.
Como decía el Dr.Castilla del Pino, la democracia es imperfecta y «los que anhelan la democracia perfecta (e inamovible) desean en realidad «otra cosa» que resulta ser no democracia».
«Fachadolid será testigo del inicio de la edad dorada de las Nuevas Generaciones»
Ignacio Dancausa, jefe de NNGG del PP
Pues yo, en pudiendo salvar a mis gusanos de seda de un posible incendio, me importaría un rábano que se quemasen un bebé, sus hermanos, sus padres y la madre que los parió a todos.
El español medio no rescataría ni a can ni a neonato; se limitaría a poner el grito en el cielo por la falta de medios, ayudas, competencia, y la situación vergonzosa que padecemos. El resto del tiempo se limitaría a buscar culpable(s)…
si como alguien apunta por aquí al mundo aún le quedan seis mil millones de años para sucumbir en no se qué, no me parece a mi que la supervivencia humana, ni de la vida en general, nos debiera preocupar más allá del arco de tiempo que haya de transcurrir entre nuestro óbito y el correspondiente a nuestros apreciados supervivientes, sean familiares, vecinos o hamsters… más allá, ¿Que nos incumbe? El vicio de pensar nos ha hecho diosecillos con una vocación de inmortalidad y lo que es peor, el designio radical de lo políticamente correcto. En fin, pasan los años y sigo musitando con mis adorados Aviador Dro y sus obreros especializados, NUCLEAR SÍ, POR SUPUESTO
Debo ser muy viejo porque yo me crié en el ahorro y el reciclaje, y en la creencia de no malgastar recursos, con programas en la tele ecologistas, como el Hombre y la Tierra, los de David Attenborought o Jacques Costeau. Soy ecologista y creo que se deben de respetar otras especies y que deberíamos ser más protectores y cuidadores que comportarnos como saqueadores maleducados sin ninguna vinculación o compromiso con lo que nos rodea.
Me parece más enemigo de la humanidad el que hace de su egoísmo un sayo y no piensa en lo difícil que se lo pondrá a las generaciones que vengan detrás nuestra.
Soy decrecentista porque el planeta es finito, porque hay que ser previsor y porque queramos o no decreceremos. Vivimos en una burbuja provocada por el consumo de combustibles fósiles, ése es el «progreso» material. Más vale hacerlo de forma consciente, ordenada y comprometida que a la manera en que lo hace todo el capitalismo, con atropello y sálvese quien pueda.
No creo que todo el mundo deba decrecer, muchos aún tendrán que crecer, hospitales, escuelas, saneamiento, agua potable … Pero gastar recursos en hacer pistas de ski en rascacielos en pleno desierto me parece un despilfarro y una locura.
Me gustan los lobos, creo que tienen ésa libertad y esa nobleza en su vida salvaje que hemos perdido. Ojalá nos sobrevivan y haya humanos que puedan verlos a mí manera.
No creo que la humanidad sea un peligro, hemos vivido cientos de miles de años de forma bastante sostenible. Pero si creo que nuestra cultura capitalista y globalizada tiene un corazón de nihilismo que acabará con todo si no somos conscientes.
Amén.
Hombre, ¡el padre Tapiador!.
La casa en llamas ilustra muy bien tú artículo. Vertiendo gasolina y llamas en un ambiente bastante polarizado, Jot Down se suma así a lo que se da ahora, la polémica, el insulto, la descalificación. Es una pena pero es todo lo contrario a lo que debiera ser una revista cultural. Es destructiva cuando debería ser todo lo contrario, construir oasis.
No te flipes, hijo mío, que además te hace cometer faltas de ortografía.
Yo salvaría al perro y al niño, porque yo lo valgo. El resto es una discusión de partes irreconciliables, porque entran en juego las vivencias, el estatus social, y la capacidad de sentido común, y pasarían los miles de años que quedan sin acuerdo ninguno.
Yo lo tengo muy, muy, muy claro… Intentaría salvar a mi equipo de fúrbol.
Que desconcertante leer esto en Jot Down.
Es un artículo digno de un terraplanista, que rezuma rabia y mala fé.
Pues el autor rozará el terraplanismo, pero Raquel no sabe aún lo de la tilde en «fe».
Lo de elegir a un humano antes que a un perro tiene mucho de religión abrahámica, eso de que dios nos hizo a su imagen y bla bla bla. Cada uno de nosotros tiene alguna idea ya sobre qué indeseables (cada uno según su criterio) deberían arder en un incendio, por mucho que compartamos grupo taxonómico. Y no pasa nada por pensar eso, ni nos convierte en enemigos de la especie, sea lo que sea que quiera decir. Yo he vivido muchos años acompañado de un perro con el que fui muy feliz, y sin olvidar que es un perro, la conexión y cariño y apego que tenía con él es superior al que tengo con la mayoría de humanos. Por eso comprendo perfectamente a John Wick, y le apoyo incondicionalmente en su cruzada para vengar la muerte de su perro.
Es que hay que ser muy valiente para ser amigo de toda la humanidad. Yo aún salvando al niño primero, me sobran muchos muchos humanos de este planeta. No me gustan demasiado las generalizaciones y tengo por mi trabajo, contacto con gente que lo único que tiene en su vida , es un piso en alquiler medio pagado con ayudas, un gato y un perro, y cero familia, por los motivos que sean. Digale usted a este anciano que salve al hijo del vecino antes que a su perro o a su gato. Cada uno atiende a sus circunstancias personales y por tanto, generalizar y meter en un mismo saco a las personas me parece un error. Con todo me ha gustado el artículo, no por estar de acuerdo con él, sino por todo lo contrario, por revolverme en la silla y llevarme las manos a la cabeza leyendo un artículo en el que mucha gente se puede sentir insultada, escrito con total impunidad.
Sólo faltaría que fuera punible escribir un artículo porque «mucha gente se pueda sentir insultada». Para eso está la réplica, de la que puede hacer uso para su alegato antiespecista, si es el caso.
Punible no, pero mi suscripción, por ínfima que sea, no va a pagar estas idas de barra.
Siguientes medidas de Arryn:
-Llamar por teléfono al editor para exigirle que ni un céntimo de su suscripción vaya a parar al articulista
-Exigir al editor que no vuelva a publicar artículos en JD que cuestionen sus opiniones políticas y creencias religiosas
-Exigir que los artículos pasen un filtro de pureza ideológica previo a la publicación
-Exigir credenciales antifascistas y certificado de buena conducta a los colaboradores. Una conducta que “sume”
-Exigir que los colaboradores firmen una declaración de principios. Un Credo
-Exigir el inicio de una purga entre los articulistas para dejar solo a los que estén en el lado correcto de la historia
-Amenazar con no respirar hasta que se le haga caso
Tot molt seriós
Jajajaja me río al recordar que cada cada uno proyecta lo que tiene dentro.
Aquí pueden publicar lo que quieran, faltaría más. Pero no voy a contribuir a artículos agresivos y mal escritos sin argumentos, solo con bilis, que generan polémica para atraer y alimentar odiadores. Para éso está x o YouTube. Jot Down debería ser otra cosa, en mi opinión.
Tiene razón más arriba Paco, la revista se escora a los tiempos que corren. A la extrema derecha, que entra en gobiernos autonómicos, algunos de ellos subvencionados, y que probablemente lo haga en el gobierno de España el año que viene. Malos tiempos para la lírica.
Ya estás tardando en borrarte.
Eres un crack, señor del clonazepam. Tu contribución a los comentarios ilumina como una vela apagada
Tanto el artículo como todos los comentarios presuponen una idea negativa de la muerte, que es una creencia como otra cualquiera. Y que para mí invalida la discusión.
Julien Green decía que estaba contra la pena de muerte porque no sabía lo que era la muerte.
Yo estoy contra toda discusión filosófica que implique la muerte por la misma razón. Si la muerte es el paso a otro mundo mejor que éste (lo cual no es muy difícil), la discusión es absurda (olvidemos las estupideces que sobre la muerte dicen las religiones y recordemos las interpretaciones esoteristas de la misma).
Cioran recordaba en uno de sus libros una frase de J.Chardonne que había adoptado como divisa, leída en el libro de aforismos «Propos comme ça»: «Tout finit bien, puisque tout finit». ¿Y si tuvieran razón?
Este comentario no es una respuesta al de innerweltlicher. Erreur de placement, como se dice en el fútbol francés.
¿Se dan cuenta los aquí llamados EH, ultraecologistas, decrecentistas y demás lo cerca que están del auténtico fascismo sanguinario y supremacista?
Y tanto, solo hay que ver quién gobierna a nivel mundial.
Me refiero a los progres sectarios, amigo.
Y sobre quién gobierna a nivel mundial, afortunadamente nos multipolarizamos: China, India…
¿Dónde gobiernan esos? ¿Son los dueños de las tecnológicas?¿Tienen multinacionales y salen en la lista Forbes? ¿Son señores de la guerra con despacho en el Pentágono? ¿Son las petroleras o los monarcas del Golfo? ¡Malditos progres sectarios wokes que tienen el poder duro del mundo.!
La verdad es que me ha sorprendido muchísimo ver cómo un científico inmenso como Tapiador abandona todas las virtudes intelectuales que lo hacen tan respetable en las ciencias físicas para escribir semejante bodrio.
No sé si buscaba la provocación facilona o si su supuesta reflexión humanista iba en serio. Lo primero sería vulgar; lo segundo, preocupante. Porque su «enemigo de la humanidad» no es más que un contenedor hediondo donde arrojar sus fobias políticas y culturales: animalistas, decrecentistas, ecologistas, funcionarios, críticos del coche, de la sanidad privada, del libre mercado…y Sergio del Molino. Todo unido por una argamasa de simplificaciones maniqueas: el decrecentista no cuestiona qué, quién o cuánto debe consumir menos, sino que quiere condenar a la austeridad a quien ya no tiene nada; el ecologista no diagnostica un problema, sino que trama su solución más estúpida y cruel. Justo el tipo de confusión entre diagnóstico y remedio que Tapiador sabe evitar bien cuando habla de clima.
Y qué consigue? Primero, elogios vacíos de los lectores que celebran haber encontrado a un catedrático que redacta con elegancia sus propios prejuicios. Después, cómo no, el festival antiwoke: lobos, carriles bici, feminismo, inmigración, ETA, okupación, Marruecos…y más Sergio del Molino, que no falte! Todo sin hilo racional alguno. Pero no es necesario, porque Tapiador ya ha fabricado una caricatura grotesca y enorme, para que cada cual la atice con su resentimiento favorito.
La ironía final es exquisita: un artículo que pretende defender el humanismo y termina produciendo una exhibición de desprecio hacia seres humanos concretos. Tapiador no es responsable de los exabruptos de sus lectores, por supuesto. Pero ha señalado a los enemigos, ha repartido las etiquetas y ha abierto el bar. Los parroquianos solo han pedido lo de siempre.
La verdad es que me ha sorprendido muchísimo ver cómo un científico inmenso como Tapiador abandona todas las virtudes intelectuales que lo hacen tan respetable en las ciencias físicas para escribir semejante…artículo (a ver si ahora pasa la censura).
No sé si buscaba la provocación fácil o si su supuesta reflexión humanista iba en serio. Lo primero sería vulgar; lo segundo, preocupante. Porque su «enemigo de la humanidad» no es más que un contenedor donde arrojar sus fobias políticas y culturales: animalistas, decrecentistas, ecologistas, funcionarios, críticos del coche, de la sanidad privada, del libre mercado…y Sergio del Molino. Todo unido por una argamasa de simplificaciones maniqueas: el decrecentista no cuestiona qué, quién o cuánto debe consumir menos, sino que quiere condenar a la austeridad a quien ya no tiene nada; el ecologista no diagnostica un problema, sino que trama su solución más estúpida y cruel. Justo el tipo de confusión entre diagnóstico y remedio que Tapiador sabe evitar perfectamente cuando habla del clima.
Y qué consigue? Primero, elogios vacíos de lectores que celebran haber encontrado a un catedrático que redacta con elegancia sus propios prejuicios. Después, cómo no, el festival antiwoke: lobos, carriles bici, feminismo, inmigración, ETA, okupación, Marruecos…y más Sergio del Molino, que no falte! Todo sin hilo racional alguno. Pero tampoco es necesario, porque Tapiador ya ha fabricado una caricatura grotesca y enorme para que cada cual la atice con su resentimiento favorito.
La ironía final es exquisita: un artículo que pretende defender el humanismo y termina produciendo una exhibición de desprecio hacia seres humanos concretos. Tapiador no es responsable de los exabruptos de sus lectores, por supuesto. Pero ha señalado a los enemigos, ha repartido las etiquetas y ha abierto el bar. Los parroquianos solo han pedido lo de siempre.
Este artículo es en el fondo un ejercicio empírico. Conclusión: Visto el abanico de las distintas reacciones Abandonemos toda esperanza de supervivencia. El momento en el que empecemos a sacarnos el hígado unos a otros Está, como diría el profeta, a la vuelta de la esquina.
La ventaja con hace 90 años es que la demografía no acompaña. España y Europa son, o van camino de ser, geriátricos.
La verdad es que a mí también me ha sorprendido mucho. Lo que yo no entiendo es de dónde saca el tiempo Tapiador, pero sobre todo por qué lo hace. Le supongo ocupadísimo dirigiendo tesis doctorales, escribiendo artículos de física, dando clases y sacando libros, y no acabo de entender lo que le mueve a escribir en JD solo para recibir exabruptos de gente que a veces parece sacada de un zoo. No creo que un catedrático de universidad necesite el dinero que puedan darle por estos artículos. Haría mejor concentrándose en la ciencia y en la literatura, y en escribir libros en vez de enredarse en polémicas estériles con gente que dice que eso de la muerte no está tan mal, o los que llaman a todos fascistas sin darse cuenta de lo muy fascistas que son las cosas que ellos dicen. En lo que tarda en escribir un artículo de JD puede escribir un paper y hacer con ello mucho más bien a la humanidad. Yo, si me permite un consejo, y desde el aprecio, le diría que si quiere escribir aquí porque necesita dinero se centre en temas que no sean controvertidos y que sobre todo evite la política.
Por otro lado, sí que debo decir que el artículo se ha leído muy apresuradamente, y que la crítica del autor no va dirigida tanto al decrecentismo como a la hipocresía de los que lanzan esas políticas. Son dos cosas muy diferentes. No me queda claro, leyendo despacio, dónde se posiciona Tapiador en ese tema, ni me importa, la verdad. Con el animalismo sí que se queda claro que no es muy favorable, pero sobre el resto lo que critica es la hipocresía. No creo que se esté metiendo en serio con los funcionarios siendo él un A1 de nivel 29. Evidentemente, un artículo que empieza equiparando irónicamente Twitter al mundo tiene que leerse bajo una cierta clave.
Es una pena que algunos comentarios embarren un artículo que no es de los mejores que ha escrito, pero que resulta interesante. Leyendo a algunos se ve que nada de argumento de hombre de paja. Hay mucho EH por ahí fuera. Así que, por su propio interés, lo dicho: por favor, Tapiador, no se meta en jardines. Si de verdad necesita escribir aquí, utilice su indudable erudición para otros asuntos, que dados sus múltiples intereses seguro que encuentra montones de temas interesantes. Escribe usted mucho más fino que la capacidad lectora de algunos personajes que pastan por aquí, y esto es un problema porque creo que cuando redacta, usted se está imaginando a un lector muy diferente del que tiene en realidad. JD no es Nature. Ni tampoco es la revista a la que van a distraerse los que leen Nature. Un saludo.
Un señor al que Luis Alberto de Cuenca calificó de «polímata sin parangón» en una crítica en el ABC puede escribir lo que quiera y donde quiera. Sí. Pero creo que, para ahorrarse comentarios como algunos de los que han salido por aquí, Tapiador debería escoger mejor a su público o sus temas. Por su propio bien. No merece la pena publicar piezas ante gente que pone tilde en «fe».
Que artículo más ridículo , mezclando ideas según te vayan bien….Lo que está claro es que se impone un control de la natalidad humana a nivel mundial, todos los políticos lo saben pero es un tema tabú, nadie quiere ser el primero en plantearlo. Es insostenible al ritmo actual, quizá será una Pandemia o un «Katacroquen» en forma de desastre natural el factor que corrija este despropósito…, Yo no salvaría ni al perro ni al niño , no querría morir ni hacerme el héroe en el intento. 🫡👍
Como os veo flojos en comentario de texto, y para que no penséis que tomo partido, he metido el texto en una IA y le he pedido que me haga un análisis. Lo bueno de las las máquinas es que miran las cosas objetivamente, o al menos no tienen manías personales. Aquí os lo dejo lo que me ha salido:
«El ensayo toma su mejor decisión en el arranque. El autor convierte una trivialidad viral en un síntoma, y la paradoja que extrae de ella, que ambos bandos coincidan en no ver dilema alguno, resulta más aguda que la propia anécdota. Ahí está el hallazgo: no describe dos respuestas opuestas, sino dos ausencias simétricas de duda, y esa simetría es la que le permite diagnosticar en vez de opinar. Pocos artículos de opinión encuentran su tesis ya en el segundo párrafo.
El gesto wittgensteiniano funciona porque obliga a una honestidad que muchos polemistas evitan. Al declarar que EH es una definición de uso, y no un insulto, el autor desactiva de antemano la objeción más fácil, la de que ofende a alguien. El lector queda sin la salida cómoda de indignarse por el término, pues el propio autor lo ha puesto sobre la mesa como axioma. Es un movimiento de prestidigitador, aunque limpio.
La construcción del tipo se sostiene como arquitectura. El texto va acumulando rasgos, el ambientalismo, la religiosidad encubierta, lo urbano, lo titulado, la condición funcionarial, y el retrato crece por sedimentación en lugar de por afirmación. El catálogo léxico (armonía universal, sabiduría ancestral, Madre Tierra, Pachamama) es sátira eficaz precisamente porque no está inventado: cualquier lector reconoce el vocabulario de la tribu, y reconocerlo produce el asentimiento antes que el argumento.
El núcleo intelectual más resistente no está, sin embargo, en la caracterización, sino en dos lugares concretos. El primero es el decrecimiento y la pregunta por quién paga. La observación de que consumir menos lo predica quien ya tiene casa, empleo fijo y nevera llena constituye el mejor argumento del ensayo, porque deja de ser retrato y pasa a ser crítica de clase, difícil de refutar. El paralelismo con la vivienda y las zonas tensionadas prolonga la idea sin repetirla, y el neologismo apijotar aterriza el punto en un registro que el lector español entiende al instante.
El segundo lugar resistente es la tesis de la religiosidad desplazada. Sostener que el EH nominalmente ateo cree en realidad en Gaia, en la ley natural y en el pecado rebautizado como huella de carbono conecta con una línea seria de pensamiento, la que lee cierto ecologismo como escatología secularizada. El autor no la desarrolla todo lo que la intuición permite, ya que la despacha en un párrafo, pero la imagen del pecado convertido en huella de carbono es de las que se recuerdan.
La concreción española, el funcionario con dacha en la sierra dentro del anillo de la M-30, da cuerpo a lo que hasta entonces era un tipo abstracto. Y el cierre circular, el regreso al incendio, aporta una clausura formal que la mayoría de las columnas no se molestan en construir.
Quedan un flanco, situado justo al lado de esas virtudes.
Hay un deslizamiento entre la definición fina del arranque, EH es quien duda más de dos segundos, y el retrato grueso que se despliega después, religioso, urbano, funcionario, titulado. La definición no autoriza el retrato, pues se puede dudar ante el incendio sin tener dacha en la sierra. El autor lo sabe, y probablemente lo hace a conciencia porque el retrato divierte más que el silogismo, pero un lector hostil llamará equívoco a ese salto y no le faltará del todo razón. Los párrafos más firmes son los argumentativos; los más expuestos, los puramente caracterológicos.
En conjunto, el ensayo logra lo que se propone: instalar una categoría y hacerla memorable. Su mayor mérito no es la provocación, que se agota pronto, sino los dos argumentos que la sostienen por debajo. Una reescritura ganaría engordando esos dos y aligerando el retrato, porque son ellos los que quedan cuando el lector deja de reírse.»
Más «flojo» es quien recurre a la IA para comentar y no expresa su propia opinión, humana aunque imperfecta tal vez.
> «esa simetría es la que le permite diagnosticar en vez de opinar»
Puro incienso. Que dos personas digan que no tienen ninguna duda, aunque elijan opciones opuestas, no permite «diagnosticar» nada por sí solo. Como mucho, permite observar una simetría verbal curiosa. Para pasar de ahí a una categoría psicológica, moral o sociológica habría que investigar las razones de cada respuesta. Cosa que Tapiador no hace en ningún momento.
> «Al declarar que EH es una definición de uso, y no un insulto, el autor desactiva de antemano la objeción más fácil»
Esto es especialmente cómico. Llamar a alguien «enemigo de la humanidad» y después declarar que no es un insulto no desactiva absolutamente nada. Es como si defino como «imbécil» a «aquella persona que sostiene la opinión X» y luego explico que no estoy insultando, sino utilizando una definición técnica.
> «el retrato crece por sedimentación en lugar de por afirmación»
Elegante forma de decir que va acumulando estereotipos sin demostrar su conexión. Que los rasgos se acumulen gradualmente no convierte la acumulación en válida. El artículo comienza con una persona que duda entre salvar a un bebé o a su perro y acaba con un funcionario de la M-30, decrecentista, contrario al libre mercado y con casa en la sierra. Pos vale.
> «La observación de que consumir menos lo predica quien ya tiene casa, empleo fijo y nevera llena constituye el mejor argumento del ensayo, porque deja de ser retrato y pasa a ser crítica de clase, difícil de refutar.»
La pregunta sobre quién paga es buena. Lo que no es difícil de refutar, en absoluto, es la versión que presenta Tapiador: que el decrecentista es esencialmente alguien acomodado que desea imponer privaciones a quien apenas consume. Los decrecentistas podrán tener propuestas ingenuas, inviables o malas, pero llevan años hablando de desigualdad distributiva, de consumo de lujo y de reducción del uso material en los países y clases más ricos. Cualquier crítica seria debería enfrentarse a eso.
> «La definición no autoriza el retrato»
Exacto. Ese es el artículo entero.
> «un lector hostil llamará equívoco a ese salto y no le faltará del todo razón»
Nos ha jodido que no le faltará razón! Tendrá exactamente razón. No hace falta ser hostil. Basta con saber qué es una inferencia.
Lo de vernos «flojos en comentario de texto» y acto seguido delegar el comentario de texto en una IA…creo que no merece ni comentario.
Y lo de que las IA «miran las cosas objetivamente» es enternecedor. Un modelo de lenguaje no contempla el texto desde el Olimpo de la neutralidad. Simplemente responde al prompt que recibe, reproduce patrones de los textos con los que fue entrenado y, además, tiende a adoptar el marco que se le propone con una docilidad admirable.
Sin saber qué le pediste exactamente, ese análisis demuestra tan poco como encargar una crítica laudatoria y después maravillarse de que haya salido laudatoria. La máquina no tiene manías personales, cierto. Tiene las tuyas cuidadosamente introducidas en el prompt, más unos cuantos millones más, heredadas de su corpus de entrenamiento.
Aquí el único hombre de paja que hay es el fascismo y la ultraderecha, en la que cabe todo lo que no convenga al lado correcto de la historia. Unidad del país: facha. Capitalismo: facha. Contra Bildu: facha. Contra ETA: facha. Contra el cupo vasco y el régimen foral (¡foral!), facha. Contra obligar a la gente a tirar un coche que funciona: facha. Usar aire acondicionado para no morirse: facha. No votar: facha. Votar mal: facha. Jueces independientes: facha. Caza: facha. Todo es facha. Todo lo que no sea lo que yo pienso, porque yo soy El Bien, es facha. No te confundas, ese el hombre de paja de nuestro tiempo. «Enemigo de la humanidad» es una definición, aquel que no prefiere su propia especie. Imbécil es un insulto. Un animalista es un enemigo de la humanidad. Un decrecentista que mira por el bien de otras especies a costa de la suya, también. Si no distingues vas mal.
Admirable. Para demostrar que Tapiador no construye hombres de paja, fabricas tú uno que llama «facha» hasta al aire acondicionado. Gran performance pedagógica sobre aquello de lo que te estás quejando.
Lo mejor es que yo no he hablado en ningún momento ni de fascismo ni de ultraderecha. Pero necesitabas recitar el catecismo entero, imagino. Gracias por ilustrar con tanta precisión mi primer comentario: Tapiador abre un contenedor y cada parroquiano vierte dentro su agravio favorito.
Después viene la portentosa lección de lógica: «enemigo de la humanidad» no es un insulto porque es una definición, pero «imbécil» sí. Mi ejemplo pretendía señalar el mecanismo empleado por Tapiador: introducir toda la carga despectiva dentro de una definición estipulativa y fingir después que ya no hay insulto, sino taxonomía. Pero veo que no lo pillaste.
Impecables también tus argumentos. «Un animalista es enemigo de la humanidad», porque tú y Tapiador lo afirmáis, sin más. «Un decrecentista que perjudica a los humanos es enemigo de la humanidad». Este es todavía más formidable: defines previamente al decrecentista como alguien que perjudica a los humanos y luego demuestras que perjudica a los humanos. Aristóteles habría pedido una excedencia.
En fin. Que para defender un artículo al que acuso de amontonar caricaturas, has amontonado caricaturas. Para explicar qué es una inferencia, has razonado en círculo. Y para demostrar que los demás llaman «facha» a todo, has contestado a alguien que no te llamó «facha» con una larga fantasía sobre quienes llaman «facha» a todo. Si esto es distinguir, no quiero imaginarte confundido.
Y la humanidad futura? Están mirando por ella?
Pues yo no estoy de acuerdo en que Tapiador deba dedicarse ‘a la física y a la literatura’. Así sólo se consigue que gente como Alex Solar, Arryn y otros totalitarios monopolicen el debate público con sus soflamas. Porque lo del decrecentismo parece un debate inocuo hasta que te das cuenta de que en Sevilla muere gente porque no tiene aire acondicionado, o que la memez de la España vacía de Del Molino, que no es más que un periodista, está todo el día en los medios. O que en país enorme como Andalucía con pueblos separados montones de kilómetros te digan que no uses el coche. A mí sí me interesa saber lo que piensa de un montón de temas un señor con la cabeza muy bien amueblada y que escribe de lujo.
Lo mismo con Artal sobre el vino, o Cadenas con los virus. Prefiero saber mil veces antes qué piensan los físicos de temas variados que lo que opinan unos periodistas todólogos que nunca han estudiado nada serio. JD hace muy bien en encargar artículos a esta gente. Es un dinero bien empleado. Lo que no me interesa nada son las mamarrachadas de esa gente que se ofende cuando no escucha lo que le gusta y que además quiere prohibir opinar al resto porque todo les parece fascista. O los articulistas que tiran de la IA.
Me parece fa-bu-lo-so que paguen a Tapiador para escribir de lo que quiera y que use los recursos retóricos que le parezcan mejor para transmitir conceptos, incluyendo la provocación y la sátira. Esta revista no es Nature, como ha dicho alguien, así que no se puede pedir a los catedráticos de JD que escriban con rigor académico.
Tapiador detected.
No creo que Karen sepa lo que es vivir en un régimen totalitario. Yo sí. Militares interviniendo universidades, controlando la enseñanza, asesinando a los alumnos y profesores sospechosos de disidencia, controlando absolutamente la información. Chile, 1973.
Totalitarios los que defienden un populismo de ultraderecha, y que yo he señalado aquí.
Sí, sí, todo el que no piensa lo que piensa Arryn es un fascista, pero Arryn vive en un país donde el director adjunto operativo (DAO) y la directora de la Guardia Civil están imputados por colaborar con una fontanera del PSOE para castigar a los guardias que investigaran a los socialistas y así bloquear investigaciones judiciales contra el PSOE, el Gobierno y la familia Sánchez. Por no hablar del anterior secretario de organización del PSOE, que está en la cárcel. Y el ex-ministro de transporte, también en la cárcel. Y el fiscal general del estado, condenado. Y… y suma y sigue. La prioridad nacional, que es una idea política: mal. Pero el gobierno más corrupto de la historia de España cargándose las instituciones del Estado: no pasa nada, porque estos no son fascistas. Pero Moreno-Bonilla sí, un peligro, porque va a los toros.
Ya tardaba
Acabará Sánchez por la Gran Vía disparando a los escaparates con Bolaño y Patxi López detrás riendo y palmeando.
Todos los que digamos algo en contra o manifestemos algún matiz de discrepancia, ya seamos democristianos, budistas o cenetistas seremos enseguida tildados de fascistas y de colaboradores con la llegada de la ultraderecha a España.
Así está el percal.
78 comentarios, de momento, prueba conseguida.
La ironía suprema de este artículo es que Tapiador está mucho más cerca de lo que él cree de las ideas de Del Molino al respecto de esto. Si te lees ‘Contra la España vacía’ te das cuenta que les une la crítica feroz a Harari, a los animalistas, o a la ecología como religión. Ambos dicen cosas muy parecidas. Se me escapa por qué exactamente deja caer Tapiador ese paréntesis sarcástico. Supongo que porque Del Molino se ha metido con JD, o porque para el muy patricio catedrático de física un periodista es poco menos que una rana en la escala evolutiva de la intelectualidad. En cualquier caso, estos dos harían buenas migas. Este artículo, añadiendo seiscientas referencias, te lo firma Sergio. Lo paradójico es que el profesor apenas si cita cuando escribe, y el periodista tiene el irritante defecto de que no sabe escribir dos párrafos de esos collages que publica sin meter nombres propios.
Otro con el que se llevaría bien Tapiador es con Jesús G. Maestro, que otro catedrático que va bien surtido de iconoclastia y de propuestas originales. Es mucho más estrafalario y borde que este, eso sí. Aunque también es verdad que es de humanidades, y para los físicos, los de letras no serán ranas como los periodistas, pero tampoco suben mucho más arriba que una vaca.
Estoy de acuerdo con que el estilo de Del Molino es insufrible. Lo que hace es muy fácil. Toma cien libros de divulgación o facilitos (nunca obra verdaderamente académicas), y recortes de periódico y anécdotas de amigos y encadena trozos siguiendo la narrativa que le interesa. Hace un cherry picking de citas y de conceptos que da una idea distorsionada de aquello de lo que habla. Mete sus tristes historias personales para darle una carga emocional, y ya está. Nada que ver con ensayos de verdad, no digamos con obras académicas. Se lee bien y fácil, porque es una sucesión de anécdotas variadas, saltando de otra sin parar, pero la sustancia de sus libros se puede reducir a dos páginas. Aunque tampoco es que diga nada original. Todo lo que escribe ha sido ya dicho cien veces antes. Hay hasta tesis doctorales de cosas que él hace pasar por nuevas. El problema en que en España hacer esos refritos se confunde con ‘ser un intelectual’ y la gente se piensa que ‘investigar’ es eso, asaltar 100 libros para vender tu moto. Aquí no eres nadie hasta que sales en la tele aunque hayas ganado el Nobel. Y al revés. La gente hace caso a cualquier mindundi que habla despacio en la tele.
Tapiador es un tío que se ha hecho rico negociando en bolsa con una IA que desarrolló en su tesis y que consiguió ser catedrático demasiado joven. Sale en los medios porque tiene muy buenos amigos en sitios altos y porque le han acogido en grupos muy selectos de mucha influencia (se codea con jueces, políticos de todos los lados, rectores, etc.). Tiene gente que le adora y que le defiende (no hay más que ver los comentarios, que algunas parecen lobas cuando alguien le ataca) pero también le odian. Sí, tiene un CI de romper la escala y escribe muy bien, pero si Sergio del Molino “no es el más adecuado” para hablar de pijoprogres, don Francisco mucho menos. Pero mucho menos. No conozco a ningún catedrático mejor situado socialmente y con una visión más aristocrática del conocimiento que él, aunque vaya por la vida de chico de barrio y de humilde. Vendrá de una familia pobre, pero eso fue en el siglo pasado. No acepta que él es un descastado. Se pasa la vida comiendo en los restaurantes del barrio Salamanca. Esto seguro que me lo vais a censurar en JD pero lo vais a leer. Que no sabéis a quién estáis pagando. Estáis financiando al pavo con más pasta de toda la facultad.
Tapiador comienza plantando un problema ético. Y luego atropella la ética con su falta de respeto entre otros principios éticos.
Los railes fundidos en Alemania por el calor, 2000 muertos por la temperatura tan alta, toda Europa achicharada, y viene uno a decirnos que la culpa es de los jipis, no los HDP que niegan el cambio climatico como Trump o Abascal..
Tapiador quiere articulo en El Pais. Denselo. Se lo merece. Esa rancio a no poder mas, chulo, y medio franquista – una, grande y idiota – es terreno suyo…
La Transicion es una puta verguenza estafa que cualquiera con dos ojos en la cara solo puede denunciar…
La derecha española, que va del bigote de Aznar hasta los alucinantes huevos de Cercas, es la gran verguenza de Europa…es una verguenza de nunca acabar estos hijos de puta…
Es una puta estafa todo el arreglo politico en España: corrupcion, jueces locos, politicos comprados, putas y television…
Una merienda de negros es lo que sois….dais tanta verguenza y espanto que me he ido ya…
Si yo llego a saber la puta estafa de 78, no piso España en mi puta vida…
Soy de una familia socialista democrata escocesa, 3 de cuyos hijos cayeron en la lucha contra el fascismo europeo…
Ojala no hubiese llegado a pisar España – cono decia mi padre, pq nos llevaba por toda Europa de camping menos España, – por Franco…
A pensarl9 muy bien la burguesia de Madrid si no quieren estar en la lista negra europea otra vez, porque eso es lo que va pasar con un gobierno PP-Vox…
En cuanto a la Izquierda, hay que liquidar el PSOE. Es un ente completamente corrupto…
Vamos, todo en España escorado a un ficticio centro, que, llegado al momento en el 36, quedo en nada, en papel.mojado…
Toda Europa Occidental en contra del fascismo…menos España, donde es perfectamente normal ser un juez fascista, un periodista fascista o el espepento de Aznar…
Es verdad lo que estamos viendo? Los que liquidaron 6 millones de judios, los que lanzaban obuses durante 2 años a la Gran Via de Madrid, los que bombardearon Barcelona desde Mallorca, matando a la madre de Juan Goytisolo, haciendole escritor….
Es verdad que estan aqui de nuevo, y se les da bola?
Me parece indignante. Contra fascistas, bates de beisbol, como dijo W Allen…
Estamisc
I mean, it’s very serious, we all get used to Spain, we forget, we overlook the fact that the Spanish right wing have never condemned Franco’s coup and dictatorship, a homicidal regime which killed as many as 500,000 Spaniards… and to this day have never dissocoiated themselves from Franco..
We Europeans have to walk down streets named after fascists and generals, having subsidized Spain with our taxes to the tune of 500 million euros.. our grandfathers died, literaly, fighting against the same fascists establishment Spain reveres…
.The novelists of El Pais tell us it’s all good, but if I were a young Spaniard I would go abroad. They pay you better, and, most importantly, they wont rob you..
How much money have I been robbed of in Spain? 150,000 euros, 200,000 euros? Something like that.
I still have 10 good years left.
I dont intend to spend then in Chorizolandia…
I mean, if the Right win in 2027, I will be organzing a boycot of Scots going to Spain….there is no way anyone should go on holiday to a country run by the apologists of Franco …
But the blame lies with the PSOE. They sold out during the Transition.
The Spanish Transition to Democracy is one of the biggest sell-outs in the history of 20th century…
Everything was crying our for a clean break and the III Republic…
But just like the government in November 36, the Spanish liberal class shat their pants and ran away…
Worse stil, they silenced all the dissafected in the world of culture and WC, the spearhead of the fight against Franco…
The example of that was CP activists being beat up by Carrillo’s goons in 1977 or 1978 for waving the Republican flag. Suddenly the C P were monarchists!!!
It’s a disgrace and it’s a mess… and it will never end…
No sé cómo osas meterte en esa lengua bárbara con quien acumula los títulos de Filósofo Enmucetado y Contrastado, Gran Lego de los Enmucetados, Lego de Antipanfletos, Boca de la Réplica al Panfleto, Ditirámbico del Hecho, Fiscal de Silenciosos, Amonestador de Ateos, Remunerador de Servicios, Lengua de la Palabra Ortodoxa, Oidor de Purgados, Pastor de Prosélitos, Juez de Condescendientes, Mentor del Jornal de un Bracero, Lego Anexado de los Relatores del Hecho, Secretario de una Residencia de becarios, Instructor General de Irresolutos, Padre de la Palabra a Punto, Oficial de las Rápidas Respuestas, Encomiasta de lo Estatuido, Espía del Bien de Todos, Vademécum Universal de Reflexionados, Maestro de Aquiescentes, Nominador de Demiurgos, Elector del Vocablo Sibilino, Lego de los Sustos, Director Espiritual de Afectados, Acuñador del Fonema Punzante, Relator de los Preceptivos Cielos, Inspector de la Mueca Tras la Voz, Procurador de la Hogaza Estatal, Heredero Universal de la Dialéctica del bote y del rebote, inventada por el Lego de las Posibilidades, y otros cien más, que callo para no fatigaros con minucias.
¡Hombre! Un fan de Espinosa. Hay buena gente por aquí.
Santa Madre de Dios. El artículo será corto, pero ha dado juego. Hemos aprendido que Alex Solar es un jubilado chileno que ve fascistas por todas partes, que MacNaughton es un jubilado escocés que está muy mal de lo suyo, que Rojo rojísimo se ha ido tanto hacia el otro lado del espectro que ha dado la vuelta y ahora es verde verdísimo de vox, que Arryn está muy ofendidito y exige que JD se gaste el dinero de su suscripción como él diga. Que Pablo75 dice que la muerte no es para tanto pero las erratas sí, que efectivamente en el dilema del incendio hay gente que elegiría al perro o a ninguno, que Tapiador tiene un ejército de elfos a los que cae bien y un ejército de orcos mucho más grande (pero más torpes) a los que cae fatal, aunque eso le debe traer al pairo porque por lo visto es rico y nos mira a todos por encima del hombro desde la torre de marfil donde viven los catedráticos. También hemos visto que la gente aprovecha cualquier resquicio para meter sus fijaciones (lo woke es lo peor, hay fascistas por todos los lados, etc.), pero que hay cuatro o cinco personas pensantes por aquí que saben leer el JD y que desarrollan argumentos de los que se puede aprender. También están los bienintencionados, pero tan perdidos que dan consejos a un Francisco Triéniez Quinquéniez con pelos en los huevos desde hace tres encarnaciones sobre a lo que debe dedicarse y de lo que debe escribir, y los que aprovechan para meterse con Del Molino, que por lelo y desagradecido se va a quedar sin un millón de euros. En el JD estarán encantados porque hacía tiempo que no se veían 90 comentarios en tres días.
Sí, Walt. Lamentablemente, «hay fascistas por todas partes». Aquí, donde vivo y escribo, se ha inaugurado una sede de la Falange. Por suerte, hay también antifascistas en número suficiente para hacerles frente y han invadido las calles en protesta.
Le en su comentario (y en otros más abajo) un despectivo edadismo, típico de las nuevas generaciones de derecha y ultraderecha que sin embargo admiran a Trump, que tiene algunos años más que yo.
Creo que si tanto les molesta que los mayores expresemos nuestra opinión, la mía asentada en la experiencia dolorosa de un proveso político que acabó en el ascenso de un fascismo sangriento, me callaré y me sentaré a ver como vuestras ilusiones o decepciones acaban con lo que sucederá muy pronto, por desgracia, en este país.
En las elecciones generales de España de julio de 2023, Falange Española de las JONS obtuvo 5.104 votos (0,02% a nivel nacional). Si te parecen muchos, ese mismo año hubo 15.289 casos de allanamiento o usurpación de inmuebles (okupaciones), que dicen por ahí que es un problema muy marginal. O sea, un tercio de un problema que dicen que es muy marginal.
Si los antifascitas han invadido las calles de Alicante es que no han aprendido nada del caso chileno, ¿no?. Estáis los chilenos como para dar lecciones de democracia a los españoles después de lo de Allende. A lo mejor hay que hacer un poco de autocrítica del proceso ese político de tu país, ¿no?. A lo mejor hay que dejar de llamar fascista a todo el que no te guste y dejar la palabra para esos 5104 zumbaos que votan a la falange ¿no?. A ver, abuelo, que tú has llamado fascista a una persona por no ir a votar. Si quieres dar opiniones, da opiniones, pero no llames fascista a todo el que no opine como tú.
Yo, al menos, pongo aquí mi nombre.
No pretenderá que le explique lo que sé del proceso chileno que viví siendo periodista a los 24 años de edad, trabajando en contacto directo con obreros forestales e industriales de las empresas expropiadas y militando en un partido de izquierdas.
No, yo no doy lecciones a nadie, como Ud. dice. Solo opino, y si cree que no son «fascistadas» las opiniones suyas y las de otros aquí (a lo mejor es Ud. mismo enmascarado tras su ordenador o móvil), entonces explíqueme qué son.
Y sí, soy «abuelo», pero no de Ud. Así es que al menos tráteme con respeto, sin condescendencia edadista. Tampoco me tutee.
Ah, y el que no vota, como he dicho aquí en contestación a Suy, o es un analfabeto político o no cree en la democracia. Prefiere una autocracia, tal vez o que otros decidan cómo manejar sus intereses como ciudadano. En Chile, por cierto, el voto es obligatorio. Si así fuese en España, tal vez nos ahorraríamos tanto «lío».
El artículo de Tapiador es bueno.
Lo que me llama la atención, en el tiempo que llevo por aquí, es lo de siempre: en cuanto un artículo no gusta, aparece el mismo estribillo: «JD ha bajado su calidad un par de quilates», «en los últimos años la calidad ha bajado notablemente», «¿hay alguien nuevo firmando cheques?» o «mi suscripción no va a pagar esto»… Cambia el artículo, cambia el usuario, la frase es idéntica.
Llevo un par de años leyendo variaciones de lo mismo y ya no me lo creo como diagnóstico objetivo de la revista. Sospecho que no es que JD empeore cada seis meses puntualmente coincidiendo con cada artículo que a alguien no le gusta: es que «ha bajado la calidad» es simplemente lo que se dice cuando un texto no te da la razón. Si de verdad pensáis eso, ¿por qué seguís aquí, suscritos o no, comentando cada semana?
Pero tú mira quienes se quejan: unos jubilatas boomers, comunistas URSS pasados de rosca, pedantes hasta aburrir con sus correcciones gramaticales. Los típicos abuelos cebolleta a los que no hace caso nadie en su entorno y que se vienen aquí al casino a dar la vara aprovechándose del anonimato. El verdadero problema de JD es que estos pavos monopolizan el debate con sus absurdeces y batallitas. No fallan. Son unos pesaos. Menos mal que de vez en cuando alguno supera la pereza que da contestarles y les pone en su sitio. A mi me parece que JD ha crecido mucho y para bien, con artículos cada vez más serios de gente interesante que refresca la plantilla por la parte de arriba. Le da quilates a la cosa. Pero estos no están acostumbrados. Como todos los viejos, solo les parecen buenos los artículos que estén de acuerdo con su rollo. Cuando se encuentran con uno que no muestra su ideología o es de la contraria se quedan muy confundidos y no saben qué hacer. Bueno, sí, gritar que si el fascismo, que si la ultraderecha… Pesaos.
«Pesaos», «pavos»…Su nivel indica lo que Ud. es y su soberbia. Todos envejecemos, espero que Ud. tenga esa suerte (o desgracia, depende).
Dígame, por favor, cuál sería «mi sitio». ¿La residencia? ¿El casino?.
No sé si en el 2050 será Ud. un «abuelo cebolleta» o le escupirán a la cara. Me temo lo último, según cómo va este país.
Repito: tú has llamado fascista a uno porque dice que no vota. ¿Y que te llamen a ti «pesao» es de soberbios? ¿De verdad? Los viejos tienden a identificar su propia decadencia con la social. Nada nuevo. Tu sitio es donde tú quieras, que esto es un foro abierto, pero no vengas aquí a dar lecciones a nadie por una supuesta sabiduría de la edad que no es tal. Y menos a insultar a la gente con un insulto tan grave como es fascista.
Y déle con los pobres viejos. ¿Qué edad tiene Ud.?
Qué menos que en un artículo en la sección de filosofía hubiese argumentos y razones, basadas en hechos y no premisas de gusto personal, es lo que más puede ofender, el recurso barato del clickbait, de la ofensa vocinglera, y de la soberbia del personaje. No valen las recomendaciones, y ser amigui del mandarín de turno, valen los argumentos y los hechos. El argumento de autoridad valdrá para la religión. Éso debería de ser fundamental para un científico o alguien que escribe filosofía. El artículo es un truño.
La filosofía es una rama de la literatura, Borges dixit. En filosofía no hay hechos. Hay interpretaciones.
Lo que te pasa es que no estás acostumbrado a una forma de filosofar tan directa y descarnada. Los argumentos del artículo están claros: el animalismo y el decrecimiento son antihumanismos. Otra cosa es que no te guste la idea:
El animalismo es antihumanista porque equipara el sufrimiento animal al humano y prioriza al perro frente al bebé en el incendio, negando la jerarquía ontológica que coloca al ser humano —única especie con dignidad racional y moral según la hipótesis del autor (humanismo)— en el centro.
El decrecimiento es antihumanista porque condena a la austeridad forzosa a las generaciones que aún no han accedido al bienestar, tratando al hombre como una plaga que debe consumir menos y multiplicarse menos.
Si lo prefieres y más corto, el autor plantea una tesis: «animalismo y decrecimiento son humanismos» y la refuta con dos contraejemplos.
No es tan difícil de entender. Que la medicina venga dentro de una píldora literaria para hacerla digerible no le quita valor. Mejor así, un texto con ironía y sarcasmo que lo resuelve en una página, que en un tocho insufrible de pseudociencia como el de Harari. Estoy convencido de que el autor puede escribir veinte páginas desarrollando el tema metiendo doscientas citas, pero no creo que sea eso lo que buscan los lectores de JD aquí.
Algunos a estas alturas se creen que filosofar es discutir del sexo de los ángeles.
Filosofar, pensar, es distinguir. Preenjuiciar o generalizar acerca de animalismos o decrecimientos es todo lo contrario. La filosofía no es una bravata ni una soflama para aumentar visitas.
Joder, parad ya. Si seguís comentando le vais a dar alas para que le contraten más artículos. Dais visitas a la revista y este tío tiene más tiempo que todos vosotros juntos. Prácticamente no da clase. Se las dan una legión de contratados y becarios que tiene a su disposición por contratos con la NASA.
De verdad, alguien tiene que decirlo ya. La VERGÜENZA AJENA que dan, en este artículo y todos los del autor, los comentarios halagadores y los defensivos que escribe el propio autor con seudónimo y/o los lameculos de su departamento, es que canta muchísimo. Basta. No le hacen nio se hace ningún favor, señor Tapiador. Es ridículo.
El artículo es muy claro. Plantea lo que en filosofía se llama una “hipótesis caritativa” (nada de hombre de paja como dicen algunos). La hipótesis nula del artículo es que el animalismo y el decrecentismo podrían considerarse formas avanzadas o ampliadas de humanismo: el primero, por extender la compasión más allá de la especie humana; el segundo, por defender un modelo de desarrollo más justo y sostenible para las generaciones venideras.
Esta hipótesis se desmonta con dos contraejemplos. Ante la elección entre salvar a un bebé o a un perro en un incendio, quien no elige inmediata e instintivamente al niño demuestra que no practica un “humanismo ampliado”, sino una inversión jerárquica que niega la primacía ontológica y moral del ser humano. Esa primacía es el sustento mismo del animalismo como filosofía (no se conoce teoría animalista de ningún otro animal). Negarla es caer en contradicción directa. Siguiendo el razonamiento llegas a que la supuesta compasión universal se revela aquí como lo que es, un antihumanismo práctico.
El contraejemplo del decrecentismo se basa en la distribución asimétrica del sacrificio. El decrecentista predica “consumir menos” desde una posición de privilegio ya consolidado, sin especificar nunca quién debe decrecer primero. En la práctica, exige austeridad a quienes todavía no han accedido al bienestar (clases medias emergentes). No es humanismo responsable, sino antihumanismo elitista e hipócrita disfrazado de virtud ecológica.
Tapiador concluye que lejos de ser humanismos evolucionados, tanto el animalismo radical como el decrecentismo constituyen antihumanismos contemporáneos: el primero degrada al hombre al nivel del animal; el segundo, al tratarlo como una plaga que debe reducirse. En ambos casos, se sacrifica la dignidad y el progreso humano en el altar de una supuesta “ética superior”, y en ambos casos, y esto es interesante, hay una componente religiosa detrás. Son dos aspectos de una religión animista.
Que todo esto que sale del artículo el autor lo vista como sátira, disparando a diestro y siniestro para hacerlo más digerible a las masas es una licencia literaria como cualquier otra. No se escribe igual para los lectores potenciales de JD que para los suscriptores del British Journal for the Philosophy of Science.
Entiendo que por «hipótesis caritativa» te refieres al principio de caridad, ese sano hábito filosófico de interpretar el argumento ajeno en su versión más fuerte antes de refutarlo. Estupendo. Solo hay un pequeño problema: convendría aplicárselo al artículo que Tapiador ha escrito, no al que tú has decidido escribirle retroactivamente.
Esta es su definición inicial:
«Un ‘enemigo de la humanidad’ (EH) es quien tarda más de dos segundos en responder: ‘Al niño, evidentemente’. No pretende ser un término peyorativo ni tiene nada que ver con Ibsen. Es una mera descripción»
Y ya. No hay «hipótesis caritativa», ni reconstrucción fuerte del animalismo, ni examen serio del decrecimiento, ni «primacía ontológica y moral del ser humano», ni aparato conceptual alguno. Hay una etiqueta, bastante cargadita, seguida de la adorable aclaración de que no pretende ser peyorativa. Claro. «Enemigo de la humanidad» suena casi como elogio, no te jode!
Tampoco se molesta en examinar por qué alguien podría tardar más de dos segundos en responder a un dilema extremo, emocional y formulado para producir condena moral instantánea. No: duda usted tres segundos y queda usted clasificado. Escolástica, pero con cronómetro.
Luego llega una de las joyas del artículo:
«Consideran que el ser humano es una plaga para el planeta, que la Tierra es un ser vivo y que el mundo estaría mejor sin nosotros, o al menos con bastantes menos humanos. Otorgan derechos a los animales, equiparan su sufrimiento al humano y recelan de cualquier cosa que se parezca al progreso o a que alguien gane dinero»
Ahí la caridad, si la hubo, saltó por la ventana, y pusieron una trituradora en su lugar. En cuatro líneas mezcla animalismo, decrecimiento, espiritualidad tipo Gaia, anticapitalismo, misantropía, antiprogreso y hostilidad a que alguien gane dinero. Amalgama, culpa por asociación, non sequitur y hombre de paja a ratos, todo servido en menú degustación.
Que digo yo que una cosa es pensar que nuestra forma actual de producir, consumir y contaminar está dañando gravemente el planeta, y otra muy distinta es odiar al ser humano. Una cosa es reconocer que los animales sufren, y otra equiparar sin más un perro y un bebé. Una cosa es criticar ciertos excesos del libre mercado, y otra recelar de que alguien gane dinero. Pero claro, distinguir esas cosas estropea bastante el artículo.
Lo que has hecho en tu comentario ha sido fabricar un «hombre de hierro» de manual, con plus de servilismo, además. Has reconstruido el texto de Tapiador como si fuera una refutación filosófica ordenada del animalismo y del decrecimiento, cuando el artículo real es mucho más simple. Y, para colmo, intentas defender el desastre argumentando que si lo hubiese escrito para lo «Annales de Hermenéutica Cuñada Comparada» habría sido más riguroso. Permíteme que me ría.
Tapiador es inteligentísimo, de eso no tengo duda. Pero nadie está inmunizado contra escribir un artículo de cuñado cuando se pone a ordenar sus fobias culturales. Y eso es lo que ha hecho. Ni más ni menos.
Así a vuela pluma.
1) No hace falta ser animalista para salvar al perro antes. Se puede salvar al perro prioritariamente por múltiples razones no vinculadas necesariamente al animalismo. La independencia entre el hecho (salvar al perro ) y las creencias se sigue dando. Por ejemplo, un misántropo con perro no es necesariamente un animalista. O alguien que vea más peligro personal en salvar al niño que al perro, O quien crea que el niño tiene sus padres para salvarlo pero el perro solo lo tiene a él. No es necesario ser animalista en ninguno de esos casos. La premisa del autor es una inferencia que no está justificada.
2) En ningún momento se declaró que salvar un perro antes que un niño sea reivindicado por todos los animalistas. Es otra inferencia. ¿Todos los animalistas salvarían antes al perro que al niño?¿No hay graduación entre una cosa y la otra?
3) ¿Dice algo una pseudo discusión en Twitter?¿Qué pasaría en la realidad?
4) Los decrecentistas abogan por reducir consumo en naciones y sociedades cuyas condiciones materiales son ya buenas. No es decrecimiento para todos, sino para los que no necesitan ya nada. Ser el más rico del lugar y quedarse con toda la tarta no es necesidad, es ambición. El autor plantea que el decrecimiento sería aplicado para los pobres, pero el decrecentismo, que es más ambicioso, implicaría redistribución, reparto y reorganización social, donde seguirían necesario crecer en donde no se tiene nada.
5) ¿Para una revista británica de epistemología? ¿en serio un tema de ética? Ni siquiera el tema es la filosofía de la ciencia….Yo creo que escribe para sus alumnos pelotas, y su círculo del departamento más afín. Pero para muchos de los que lo leemos aquí va desnudo.
Éso sí, para un no filósofo como yo, el artículo te hace pensar de lo malo que es, algo bueno se saca. Y los comentarios que le dan caña son lo mejor.
Cuando afirmas que eres filósofo interpretamos que quieres decir que eres profesor de colegio de la asignatura de filosofía. Uno que una vez se sacó la carrera. Eso si es que no trabajas en un supermercado, o en un punto limpio. Profesor de universidad no eres por razones que entiende cualquiera de la profesión al leerte. Ni siquiera sabes lo que es un experimento mental. En el dilema del tranvía dirías que eso no es real. Tampoco distingues lo que ha escrito el autor de lo que dicen sus grupies y la cuchipandi que le ataca. El decrecentismo es una forma como otra cualquiera de intentar minar al estado liberal capitalista para conseguir las condiciones objetivas que hagan posible la revolución comunista. Es decir, de crear pobreza para que la gente salga a la calle y que manden ellos.
Ains. Yo creo que si no fuera como pollo sin cabeza a lo mejor entendería mejor lo que le dicen. Pero como alguien más sabio le dijo alguna vez: le pierde la hybris.
Un poquito de comprensión lectora y hasta puede que aprenda algo de sus lectores, lo que le dice el de arriba al que usted contesta es:
«Éso sí, para un NO filósofo como yo»
El becario #1 se ha quedado muy corto en su defensa del excelente ensayo a vuelapluma del maestro Tapiador. No hay dicho que su pieza es una perla del pensamiento sintético que aúna una retórica excelsa con una prosa inspirada que trata dos temas muy complejos a través de unas breves líneas que se quedan cinceladas para siempre en la mente gracias a un magistral dominio de las imágenes y las metáforas, no digamos ya del pensamiento abstracto, ámbito en el que nos supera ampliamente a todos gracias a una clarividencia esclarecida por años de estudio. [Nota para JD: perdonad, pero es que las oposiciones están próximas y las plazas de la universidad son como los juegos del hambre. Sólo puede quedar uno. Tengo que hacer méritos respecto al becario #1, que me lleva mucha ventaja.]
Ni becario #1 ni becario #2 defienden bien a éste nuestro maestro y líder espiritual. Becario #1 es disléxico y no se ha dado cuenta de que el señor de arriba ha dicho que *no* es filósofo, y que eso no es como decir que *no* llevas una bomba si estás en un avión. Quiere decir que no lo es. Becario #2 sigue en su línea habitual de PELOTA del grupo, exagerando como siempre, y copiando los peores vicios sintácticos del jefe. “Clarividencia esclarecida en años de estudio”. Por favor. Ya te vale. Das vergüenza ajena. Te piensas que quien lleva ventaja es el becario #1, cuando aquí el que acumula sexenios es un servidor. (Los becarios #4 y #5 ni siquiera cuentan, todavía están picando piedra con el puto fortran).
Estoy convencida tanto de que Tapiador da puntos a sus estudiantes por escribir aquí a su favor como que los que le odian en el departamento también se los dan a los suyos por echarle tierra encima. Eso si no lo hacen ellos mismos.
Ya, ya se ve. El ángel Prats, el padre Ripalda… se nota mucho quiénes son sus becarios.
Probablemente. Pero no pienses ni por un segundo que esos señoritos ociosos de universidad se toman esto en serio. Para ellos esto es un juego en el que cachondearse de vuestros enfados.
Primero se descalifica el argumento, y si no cuela, se pregunta quién paga al que lo hace, o se confecciona una lista de becarios, o cualquier otra sandez. Cambia el usuario, la jugada es la misma.
Hijo mío, oye, que yo soy un espontáneo, a mí solo me paga una administración autonómica por un trabajo de mierda.
Te has echado un pajote mental considerable.
Pues yo, que soy muy raro, le tengo mucho cariño a mi perro y salvaría al bebé. Me parece que puede ser interesante escuchar y debatir ideas decrecentistas. No creo que el planeta sea un ser vivo, pongo el aire acondicionado cuando hace mucho calor, creo que hay que proteger el medio ambiente, voy en coche a trabajar a diario, estoy a favor del progreso (aunque creo que es algo difícil de definir, como tantas otras cosas) y no me importa que haya gente que gane dinero (aunque esto depende de cuánto gane y haciendo qué). No sé muy bien qué son el «amor fraterno» o la «ley natural. La huella de carbono me parece un indicador muy poco útil.
Soy muy raro, como tantos otros humanos. Tengo muchas más dudas que certezas. No me gustan las generalizaciones simplonas, eso también.
Tras este largo recorrido, creo que nos sentará bien ver la película Idiocracia
Bravo. Un artículo inteligente y bien traído. Algunos comentarios te hacen perder la fe en la humanidad, eso sí. La gente lee poco.
Aquí hay más de uno que si el niño es moro salva antes al perro.
Lo mismo si el niño es hijo de Pablo Iglesias.
Vivimos en una época en la que opinar que no debería existir la obsolescencia programada y que te obliguen a comprar una lavadora cada tres años, te hace bolchevique.
Ver TVE, te hace bolchevique.
Donar dinero a CARITAS y pensar que los inmigrantes son personas, te hace bolchevique.
Defender que si estás de baja médica puedes quedarte en casa y cobrar tu sueldo, te hace bolchevique.
Afirmar que Iñaki Williams es español y Mbapé francés, te hace bolchevique.
Europa se está escorando tanto a la derecha que hasta el Papa ha quedado en el lado de los progres.
El autor del texto parece querer volver a la visión antropocéntrica del hombre durante el período del renacimiento. Pero la consciencia humana ha progresado indiscutiblemente durante los siglos y finalmente aquel antropocentrismo de antaño ha emergido hacia otras formas de conscientización que no solo incumbe en la preocupación por lo humano, sino también a otras formas de existencia en el curso de la naturaleza. Cuando un autor trata de criticar a los ambientalistas, es como si tratáramos de resucitar a un autor del siglo XVI, traerlo a nuestra época y otorgarle el derecho a opinar en un contexto socio-político que no es el suyo. Desproporcional me ha parecido el texto en cuestión.
Yo salvaría el fuego, que es lo único rescatable de esta historia.
Ante semejante cepo lobero se impone obviar, puesto que el escenario imposible existe en tanto en cuanto aceptes el marco. Interesan los comentarios, no obstante.
Hacía bastante tiempo que no leía un texto tan reaccionario.
Es justo al revés. Es un texto ultraprogresista. Es un humanismo radical, sí, pero progresista. Lo reaccionario es la religión animista, la que da un alma a los animales, que es lo que argumenta el artículo. Lo opuesto a lo que dice este breve ensayo tiene una base religiosa que el autor se dedica a desmontar por un camino que no deja mucho margen para cuestionarlo. O estás con que el hombre es la medida de todas las cosas o crees en cosas como la Pachamama y a partir de ahí atribuyes cualidades morales a los animales y sostienes teorías cojas como el decrecentismo. Es un texto duro, solo para gente capaz de leer con cuidado, pero ejemplar. Progresismo inteligente lo llamaría yo.
El texto, de tan obvio, se desmonta solo. No admite grises: seduce a sus cómplices y demoniza cuanto desprecia. En su racionalismo cuasi religioso mide con la misma vara a Netanyahu, Trump, Putin o a los CEO de Alphabet, Amazon, Moderna o KPMG que a un funcionario, un político de Podemos, un independentista de izquierdas o cualquier otro espantajo de eso que se llama «woke». Su democracia ideal es un electorado titulado, meritocratizado y dócil, que no ponga trabas al progreso de sus amos.
Lo de un electorado titulado y meritocrizado a mí me parece ideal, oiga. Mejor que un electorado ignorante y paniaguado, ¿no? Otro gallo nos cantaría. Pero Oscar H Pulgar ha dado en el clavo, en el núcleo del artículo. El racionalismo bien entendido lleva a comprender que no hay distancia entre Trump y los woke. Premio. El autor puede dormir tranquilo. Mensaje transmitido. La respuesta a estos tiempos es la vuelta al humanismo y a la ilustración, señores.
No he dicho eso. El poder real lo ejerce el gabinete de un CEO, un lobby, un cargo ministerial o un consejo de administración, no la caricatura «woke» que nos ofrece el señor Tapiador.
Por supuesto que puede haber individuos identificados como «woke» dentro de gobiernos, empresas, universidades, policías o ejércitos. Lo que no existe es ese sujeto homogéneo y coordinado al que podamos atribuir, como grupo, los bombardeos sobre Ucrania, Rusia o Gaza, el cierre del estrecho de Ormuz, la restricción del crédito, la especulación con la vivienda o la energía, los despidos ante una mínima contracción del beneficio, la violencia homófoba, el acoso escolar o los abusos policiales. Convertirlos en el gran enemigo de nuestro tiempo permite apartar la mirada de quienes sí gobiernan, financian, despiden, bombardean o reprimen.
Tampoco tengo ningún inconveniente con la titulación ni con la meritocracia, siempre que no sirvan para convertir la competencia profesional, económica, intelectual y política en un coto cerrado, reservado a quienes han sido previamente acreditados por las mismas instituciones que administran el sistema.
Y queda una cuestión bastante obvia: ¿qué hacemos entonces con los «woke» o con esa masa supuestamente incapacitada? Porque Tapiador no habla solo de iletrados. Habla también de personas formadas que, sencillamente, no han alcanzado el grado de adaptación emocional y moral que exigen los tiempos que él representa. Podrán votar, supongo, pero su criterio ya ha sido previamente degradado a sentimentalismo, religión encubierta o fanatismo.
Al final, la democracia queda reducida a esto: todos pueden participar siempre que no cuestionen demasiado los fines establecidos por quienes se consideran racionalmente capacitados para administrar el mundo.