Ver caer a personajes de película siempre tiene algo esclarecedor. Es un aviso de que la incertidumbre gobierna y que hacer guiones, en la vida, es una pulsión irracional que casi siempre acaba mal.
En 1984, Pedro Almodóvar, cuando tenía todavía intacta su capacidad para epatar a la sociedad española, rodó ¿Qué he hecho yo para merecer esto?. Junto a Carmen Maura, Verónica Forqué, Ángel de Andrés, Kiti Manver o Gonzalo Suárez, trabajaba un chico desaliñado. Su nombre, Juan Martínez. Interpretaba el papel de Toni. Un personaje de 14 años que observa con cierta lejanía como su familia juega a vivir en un pequeño piso de Avenida Donostiarra 4, en el bloque de viviendas Banús, al borde de la M30 madrileña.
Almodóvar se fijó en estos edificios porque pasaba todos los días por delante en su viaje a la Telefónica de Fuencarral, donde hacía de administrativo de 9 de la mañana a 5 de la tarde. Las colmenas de viviendas del barrio de Concepción, construidas durante el desarrollismo entre solares grises aún por urbanizar, son el decorado para un retrato de la clase media-baja llegada a Madrid desde el pueblo. Un Cuéntame en directo, más estriado, menos dulce, con personajes neuróticos perdidos en plena búsqueda de fugas.
La película fue vendida como una historia dicharachera que se empapa de neorrealismo español. Sirvió para que Almodóvar exportara su producto y comenzara a creerse Frank Capra. La presentó en el festival New Directors/New Films del MoMA de Nueva York. Y en el Festival de Miami. Allí, como relató el enviado especial de La Vanguardia, “Almodóvar quiso explicar que las situaciones de ¿Qué he hecho yo para merecer esto? eran perfectamente extrapolables a Miami. Pero el público no pareció entenderlo”.
Extrapolables o no, las situaciones de ¿Qué he hecho yo para merecer esto? son pequeños edulcorantes de un buen relato global que resulta amargo.
Guardado en un segundo plano, el papel más decisivo acaba siendo el del chico del que hablábamos al principio. Juan Martínez, en el papel de Toni. Fue elegido por Almodóvar gracias a la claridad adolescente con la que encarna a un tipo frágil y castizo. Forma junto a su abuela (Chus Lampreave) una pareja aliada que se las ingenia para escabullirse de casi todo. La abuela vive enganchada al agua carbónica de Vichy Catalán. Su nieto Toni, a otras cosas. En la recta final de la película la abuela y el nieto acaban decidiendo retirarse al pueblo. El joven de 14 años mira a cámara despidiéndose de su madre (Carmen Maura). Y el bus arranca serpenteando los pedregales del barrio de la Concepción.
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:(
Para mi el mejor personaje de una película genial. Espero que la vida al final se haya portado un poquito mejor con él. Siento curiosidad sana por saber que está haciendo ahora.
Saludos.
Qué triste! Ojalá esté bien! Este chico me ha encantado mucho en esta pelicula maravillosa! Me gustaría mucho conocerlo personalmente…
Juan Martínez, le vi en el 2009/10 que trabajaba de portero en una discoteca de los bajos de orenseOrense madrid