Eric Lax: ¿A qué atribuye su longevidad como cineasta?
Woody Allen: [Permanece en silencio un momento.] Estaba pensando en escribir en un futuro no muy lejano un relato titulado “¿Cómo he durado tanto?”. Sin embargo, después de darle vueltas a la idea me pareció demasiado egocéntrica. Iba a cumplir sesenta y cuatro años y llevaba trabajando desde los dieciséis, y me pregunté cómo había durado todo ese tiempo. Por ejemplo, ¿quién es mi público? Nunca fueron colegiales cuando deberían haberlo sido. Y ahora desde luego tampoco lo son. No son ni votantes republicanos, ni protestantes recalcitrantes ni la mayoría de los estadounidenses. Tampoco son intelectuales; podría señalar a un montón de ellos que nunca han apoyado mi trabajo. Nunca he ganado una fortuna, siempre he exigido tener un control artístico total de mis películas aun cuando se veía que no serían rentables, y siempre lo he tenido. Vamos, que no puede haber nada más irracional.
(Eric Lax, Conversaciones con Woody Allen. Editorial Lumen, 2008)
La estupefacción de Woody Allen en esta entrevista de enero de 2000 con Eric Lax estaba plenamente justificada. Había dirigido hasta entonces unas treinta películas, manteniendo el control artístico absoluto sobre ellas. La práctica totalidad de su carrera —que hemos analizado en la primera, segunda y tercera partes de este artículo— había sido financiada, por una parte, por productores capaces de asumir riesgos con un espíritu cercano a la filantropía, y por otra, por amigos y colaboradores muy cercanos que siempre le habían permitido alejarse de los códigos de Hollywood. Pero los primeros problemas comenzaron precisamente con el nuevo siglo.
Los productores Jack Rollins y Charles H. Joffe (fallecido en 2008) han sido sus representantes desde finales de los años cincuenta hasta hoy, ejerciendo de productores ejecutivos en una medida u otra de toda su filmografía y encontrando inversores en varias productoras. Así, la financiación y distribución de las películas de Woody Allen corrió durante los setenta a cargo de United Artists, cuyo propietario, Arthur Krim, salió posteriormente de la empresa para fundar Orion Pictures, llevándose a Allen consigo y financiando sus films durante otros diez años hasta la quiebra y venta de la compañía a TriStar a principios de los noventa. Allen nunca ha ocultado su agradecimiento a Krim y a sus diferentes departamentos ejecutivos, con los que alcanzó una especie de pacto tácito consistente en rodar barato, rápido y conservando la autoría total; un acuerdo que soportó más de un evidente fracaso comercial y varias ambiciones perfeccionistas de Allen, que en algunas películas llegó a cambiar el reparto o a volver a escribir y rodar nuevas escenas tras finalizar el rodaje principal, como vimos.
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A mí «Un final made in Hollywood» me parece muy divertida, y entiendo la estima de Allen. No es nada pretenciosa y funciona estupendamente, creo.
Retrospectiva perfecta. Agradezco el certero análisis de toda la obra Alleniana, y la verdad, coincido contigo en que el último gran Allen lo vimos en Desmontando a Harry-la pelicula que mas veces he visionado en mi vida- y que, como bien has dicho, significo una catarsis y un antes y un después en su cine. Desde entonces nos da el gusto de disfrutar cada año de un gran artesano que sabe que ya ha dicho todo lo que tenia que decir.
Un placer.
«Un final made in Hollywood», «Si la cosa funciona» y «Midnight in Paris» me parecen las 3 mejores películas de Allen desde 1998.
De hecho, «Si la cosa funciona» me parece su película más infravalorada; de haberse rodado en 1980-81 estaría en el Olimpo del cine alleniano. Para mí ya lo está.
Muy buen repaso de la vida de este genio
A Woody se le puede perdonar, incluso, que hubiera dirigido «Jenaro el de los 14».
Muy buen repaso a la carrera de Allen, mito personal. Yo tambien reaccione visceralmente contra Vicky, Cristina, Barcelona, con mucho la peor pelicula de Allen (otra muy flojita seria El suenho de Cassandra, pero no cae tan bajo).
Coincido en lo de Whatever Works, pero creo que You will meet a tall dark stranger merece mas aprecio.
Midnight in Paris no me dijo nada de nada, es un poco triste que esta y VCB sean dos de sus mayores exitos a nivel de taquilla.
saludos
Excelente serie de artículos que he seguido con verdadero interés. Coincido plenamente con el análisis de esta parte final de la filmografía de Allen.
Nunca entenderé el por qué de la idolatría a Match Point como una de sus últimas grandes películas. A mí me parece que desde Desmontando a Harry lo mejor que ha hecho Woody Allen ha sido Whatever Works y me sorprendió gratamente Midnight in Paris.
Lo dicho, increíble trabajo por parte de Iker Zabala. Felicidades
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No sé por qué os empeñáis en que Woody Allen sólo puede hacer el mismo tipo de película que hacía en los setenta, cualquier aventura que se aleje de alguna manera de aquellas grandes obras os parece automáticamente, cuanto menos, fallida. Así, se celebra rápido Whatever Works, una película que quizá es lo más caduco y menos arriesgado del cine de Allen, intento de volver a su etapa dorada en un momento inevitablemente muy diferente a aquellos años, y que tienen uno de los finales más feos y menos «allenianos» de toda su filmografía. Estoy harto de escuchar siempre los mismos argumentos con respecto a «Vicky Cristina Barcelona» y algunas de las películas londinenses. ¿Alguien puede dejar de hablar en algún momento de las singularidades de producción -no pongo en duda su certeza- y pararse a mirar y a valorar la película en sí? Es muy fácil sentenciar que no es más que un folleto publicitario, puramente comercial. Creo que demuestra poca habilidad utilizar manidas opiniones y puntos de vista por parte de «fans» tan declarados del genio neoyorquino; no se puede decir que es un genio y al mismo tiempo que casi toda una parte de su filmografía, bastante grande además (su último cine hasta el momento), es mediocre. A lo mejor soy yo el equivocado, a lo mejor no lo es nadie, pero sólo veo mucha crítica fácil y poco argumento.
Fantástico artículo. Cuando durante años solía decir a mis amigos que la última película grande de Woody era «Desmontando a Harry» me encontraba con caras de desconcierto y me preguntaban el por qué. Y para mí estaba clarísimo pero no sabía explicarlo… ahora les daré a leer el artículo.
A veces hay que dejar pasar el tiempo, volver a ver las películas, considerarlas en el conjunto y volver a evaluar.
«Otra Mujer» me parece de lo mejor de Allen, por ejemplo. Es una de mis favoritas.Yo soy de los que tienen en alta estima «Interiores», además.
«El Sueño de Casandra» está cerca de «Match Point», y es magnífica. No entiendo el desprecio por esa película. No es una obra menor.
«Vicky Cristina Barcelona» no es tan mala como la pintan, sin ser gran cosa. «Whatever Works» es una comedia menor, pero divertida, a la altura de «Small Time Crooks». Sin embargo «Un final Made in Hollywood», «El escorpión de jade», «Something Else» o «Scoop» me parecen flojas, como también «Midnight in Paris» o «Conocerás al hombre de tus sueños». Pero cuanto más cercanas, más provisional debe ser la valoración.
Sí he notado que muchas de sus últimas películas están mal acabadas, incluso en el montaje, con cortes abruptos y escenas mal ligadas, y que los guiones no están pulidos, limitándose a desarrollar superficialmente una buena idea que sirve de punto de partida sin mucho más. Da la sensación de que todo el proceso se hace más deprisa (desde la confección del guión al rodaje y el montaje), unido a que trabaja con equipos nuevos. Pero de todas formas Allen es Allen, incluso con las películas más flojas. Los actores siempre están bien, las moralejas son profundas e inteligentes y el mcguffin siempre es ingenioso.
Echo de menos Nueva York.
Que dure muchos años más.